Revista El Muro

Te presentamos “La rectora”, película colombiana en la que debuta Mateo Stivel como director y de la española Nona Mateus en las pantallas de nuestro país

Por: Alvaro Vanegas

@alvaroescribe

Me encanta ver películas con historia, aquellas que se concentran menos en los detalles técnicos como la fotografía y el arte —sin descuidarlos, por supuesto— y más en el guión, las buenas actuaciones y proporcionar el mejor viaje visual posible con el presupuesto y los recursos de nuestro país. Tal es el caso de “La Rectora”, la ópera prima de Mateo Stivel y el debut en la gran pantalla colombiana de la española  Nona Mateos.

“La Rectora” cuenta la historia de Bárbara Gaos, una hermosa mujer que malvive en Madrid y a quien se le presenta la oportunidad de venir a Bogotá a trabajar por tres meses. Las oscuras circunstancias que tiene que soportar en su país hacen la decisión relativamente fácil. No obstante, su estadía de tres meses se prolonga por varios años a causa de su encuentro con Francisco Charria, el rector de una prestigiosa universidad privada. A partir de ese momento se desencadenan una seria de acontecimientos repletos de lujuria, intriga, lujuria, suspenso y lujuria.

Empiezo por decir que esta no es una “gran película”, pero es que no todo tiene que ser un relato intimista sobre el complejo sentido de la vida, no todo tiene que ser hecho para ganar en cuanto festival haya, a veces, más frecuentemente de lo que varios intelectualoides por ahí estarían dispuestos a admitir, el cine y el arte en general debe ser simple divertimento, debe ser concebido para entretener, y “La Rectora” lo logra, eso se los garantizo. Stivel se las arregló para hacer una película de verdad con una historia que fácilmente, en manos distintas, hubiera sido contada en 200 capítulos por alguno de nuestros amados canales privados.

Hay algunos lunares, que eso quede claro. Aún no me cuadra de todo  el pequeño giro de la escena inicial, hecha con toda la intención de impactar, pero que en conjunto no tiene sentido del todo. Y hay un error, (creo que es un error, o alguna clase de simbolismo simplemente se me escapó), en la continuidad respecto al look de la protagonista, error que no voy a apuntar, se los dejo de tarea. Pero sería injusto no reconocer las cualidades de un filme que es, ante todo, un claro esfuerzo por hacer las cosas bien.

rectora

Y con eso doy paso a lo que me gustó.

Hay un guión que sin ser brillante, es sólido, en especial en cuanto a desarrollo de personajes. Bárbara Gaos sufre una evolución creíble y en general es muy consistente, esto, por supuesto, magnificado por una actuación notable de Mateos, a quien, me atrevo a vaticinar, seguiremos viendo muy seguido en las pantallas colombianas. Es una mujer hermosa y talentosa, además, esto no lo podemos negar, en Colombia nos encanta que la gente hable con otro acento. Por otra parte, sin destacar, hay que decir que los demás actores lo hacen muy bien, y Luis Eduardo Motoa, (que bueno por él, el tipo me cae bien), está a la altura en su papel de hombre manipulado y enamorado hasta los huesos. La mano del director se nota lo suficiente como para apreciar su trabajo, pero no tanto como para que sea molesto o pretencioso. Hay un par de transiciones muy buenas, y una escena en la que muere uno de los personajes, está muy bien lograda.

 

En conclusión, “La rectora” es la oportunidad perfecta para apoyar el cine colombiano sin sentirse culpable por reírse de chistes pendejos y sin quedar con la sensación de que todo fue tan complejo, tan denso, que algo se te escapó.

Los invito a que le den una oportunidad, “Los vengadores” la podrán ver cuando quieran, pero no dejemos que otra película colombiana sea víctima de nuestra apatía y termine saliendo de cartelera en un par de semanas.

Lo mejor: La actuación de Nona Mateos. Contudente.

Lo peor: Insisto en la escena inicial con el niño y el balón de fútbol, ¿qué hacía ese niño ahí? ¿Por qué con un balón de fútbol? ¿Por qué está solo? ¿Por qué todos le dan el tiempo a Bárbara de despedirse de él y ahí sí le caen? En fin, es posible que haya habido algo que no entendí.

Los datos curiosos:

  1. La película costó $700 millones. El promedio en Colombia es más o menos de $1000 millones. Una película de bajo presupuesto en Estados Unidos puede costar US$5 millones, es decir, más de $10.000 millones colombianos. Con lo que allá hacen una, acá se hacen 10. Da para pensar.
  2. La historia está basada en un hecho de la vida real. No digo nombres para lavarme las manos, pero es evidente.

Calificación: unaestrellaunaestrellaunaestrellamediaestrellaceroestrellas

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