Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

 

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@mauromoreno83

 

El muro, me gusta decir, es la casa de las bandas escándalo de Rock al Parque. Por acá han pasado mandas de animales blancos, coletos, jipis y hasta gente importada de Champetesburgo. Y seguirán desfilando bandas y personajes “raros” cuya pertenencia al festival de rock gratuito más grande de América Latina se pone en duda por los sectores más “puristas” del rock. Yo, por mi parte, me ubico en la sección más “putista” y creo que esos sonidos pueden y necesitan tener un espacio importante en este festival, y no sólo eso, sino que el problema de Rock al Parque son los rockeros.

A mí también me tomó años darme cuenta de que el rock no es un sonido sino una forma de vida. Ser rockero es una actitud, y lo dice un man de pelito cortico y que se encamisa para ir al trabajo, pero es rockero hasta el tuétano. Y que hasta prefiere un concierto de Puerto Candelaria a uno de  Radiohead. Y al que le maman muchas banditas de culto y que prefirió quedar empeñado para ir a Kiss antes que meterse en la chichonera de Iron Maiden. Y que hasta lloró escuchando a Scorpions desde fuera del simón porque para ese no hubo plata, pero que le dio mamera ir al segundo de Aerosmith. Pero soy rockero. Y me digo rockero porque a pesar de que me toca saber guardar la papita y mantener la cordura, trasgredo mis límites, entre otras cosas, en lo musical. En resumen, soy un rockero que se parcha una buena cumbia.

Pero volviendo al tema, otra vez este año vuelve la burra al trigo: los “rockeros” (al final entenderán por qué las comillas) dicen que este tipo de expresiones sin guitarra o un vocalista que haga guturales, sin cristos invertidos en la tarima, “no es rock”.  Así como lo han dicho toooodos los años desde hace un tiempo. Y no es problema de la curaduría, para nada, es problema de los rockeros, del muy maleducado público colombiano que quiere escuchar siempre el totacito de hace 20 años sin siquiera pensar que su banda evolucione en lo más mínimo. Quieren que todas las bandas sean como Iron Maiden, que lleva como desde los 70 sin sacar nada nuevo sino siempre el mismo sonsonete con diferente letra y un monacho distinto en carátula. Y si se atreven a hacer algo distinto, como Metallica en el Load, divagan sobre la profesión de la mamá de los músicos porque no sonaban como en los otros discos. El público colombiano no es maduro y va a rock al parque a escuchar lo que conoce y no quiere que le suene ni medianamente nuevo o distinto, cuando Rock Al Parque es un espacio justamente para eso: la diversidad y lo nuevo, por eso es que las 1280 Almas no vuelven, para respetar al festival que las vio triunfar.

Escuche esto mientras lee, tal vez entienda mejor a lo que me refiero

El hip hop también es protesta y trasgresión, y en gran medida, mucho más que el rock. Y si ahora es la boleta mainstream gringa, simplemente está haciendo lo que el rock hizo en sus tiempos. Pero son primos, descendientes en parte de las músicas negras de Estados Unidos que tomaron caminos muy diferentes. Y aunque hoy en día sean muy distintos, no son raras las participaciones de un género en el otro. Incluir a la Etnnia es un acto arriesgado, por supuesto, pero entre un cartel tan brutal como el que se está planteando, es jugar a incluir una cultura urbana dentro del festival sin realmente quitarle espacio al rock, que está increíblemente bien representado. No es que se vaya a volver rap al parque, pero si la curaduría eligió a la Etnnia y no a otros, será por algo y no creo que por rosca o pago, sino porque su sonido cabe en el festival. Es como cuando ponen reggae, no es el ritmo que se toma el parque y es bienvenido en el festival a pesar de tener sus espacios de difusión, como el Jamming.

Pero parte de lo que dicen es que metaleros y “ñeros” (curiosamente, conozco muchos raperos super pupis) se van a dar en la jeta y que qué mamera estar con esa gentuza. Es como si no existiera el término “metalñero”, esos ñeros con camiseta de Hipocresy o stratovarius. Y de hecho, se les recuerda a los vikingos wannabe que el Black nació en las comunas de Medellín con Parabellum, no en las frígidas tierras nórdicas de donde salen hoy en día. Es decir, en su origen tenía un nivel de “ñeridad” tipo Rodrigo D. Nofuturo. Rock al parque siempre ha estado lleno de ñeros, pero ese es todo el cuento de la inclusión: que los “ñeros” puedan estar al lado del “gomelo” y compartan como ciudadanos y rockeros. Es una vaina mucho más poderosa de lo que parece. Y realmente, “ñeros” hay en todo género musical y estrato: una vaina no tiene que ver con la otra. Ahora, si lo que los “rockeros” que resultaron dediparados quieren es tomarse el festival para ellos solos, más bien apague y vámonos: si quieren un metal al parque, no veo por qué no un punk al parque o un ska al parque. Esto es rock, y el rock es demasiado difuso y abierto para poder pintar la rayita que dice “esto sí y esto no”. E insisto, el rock no es cuestión de guitarras sino de actitud.

¿Alguien está haciendo el mismo escándalo porque Aterciopelados se va a presentar? ¿Ellos, que en su unplugged, tocaron con un rey vallenato y hasta tienen canciones llaneras? ¿Y si viniera Café Tacvba con su música amerindia, también harían escándalo? ¿y por qué no se han parado en las pestañas con las repetidas presentaciones de Julieta Venegas, que es re pop? ¿y si se presentan los compadres recerdos con su pornoregueton core? ¿y si vienen  los Kuryakys que también hacen su hip hop rockero? Nada de eso se juzga con la misma vara, aunque realmente aplique. En el fondo, no entiendo cual es la joda de los metaleros con la Etnnia.

La vaina es que los rockeros se dedican tanto a “transgredir” que se olvidaron de trasgredirse a sí mismos. Mientras tanto, los músicos experimentan y evolucionan: escuché a un rockstar en ascenso enloquecido con la Chiva Gantiva,  y varios me han confesado de sus perreadas. Entre esos, algunos que han estado ya en el cartel de Rock al Parque. Si me digo rockero es porque ser rockero es una actitud, no es cosa de guitarras. Y si acá hay buen rock, es porque hay músicos inquietos que evolucionan y crecen con su música y con las otras músicas que llegan a su vida. Porque el rock es trasgredir, saltar fronteras y llegar más lejos, expresarse… no tiene que ver con dejarse la mecha larga y ponerse taches. Que lo diga Freddie Mercury, ánima bendita que Dios lo tenga en su gloria. Pero parece que para poder hacer una propuesta innovadora hay que tener tradición y arriesgarse a perder público, pero no se puede partir de una propuesta innovadora si no se tiene el beneplácito previo de la godarria metalera. Y tampoco se puede una banda arriesgar a incluir sonoridades novedosas, porque el público está muy maleducado: lo nuevo le da miedo y ni por error se acercan a verlo.

La godarria metalera se escandalizará por esto, porque para ellos si no se decapita un marrano en tarima, no es rock. El metal no me gusta, me parece una soberana boleta, pero tengo una solución para no tener que aguantarlo: no lo pongo ni voy a conciertos de metal. Ellos tienen su día y se quejan porque sólo tienen una tarima ese día y ahora porque otro día y a otra tarima vendrá una banda de un género que no les gusta. Pero creo que esa posición retardataria es de lo que más daño hace a la música: algunos metaleros son al Rock, lo que el procurador es a los derechos humanos: se las tiran de defenderlo cuando lo que hacen es violentarlo y negarle su esencia trasgresora.La agarré con los metaleros, pero la misma rabia (boba) está entre todas las tribus urbanas que se creen dueñas del “verdadero rock”.

En resumen: si no le gusta la Etnia, no vaya a verlos, hay más tarimas en las que puede ser lo malote que quiera. Y si es tan intolerante y bruto que no puede cruzarse con una persona de creencias (Musicales) distintas porque se dan en la jeta, mejor avise para no aparecerme por allá, sencillamente me dan miedo los patanes de su calaña a mí que tal vez no tenga pinta, pero soy medio jipi. Pero si quiere arriesgarse un poquito a pensar ligeramente diferente a lo que la godarria metalera dice (que es la godarria más macabra que existe en música) le recomiendo que vea a La Etnnia, y todas las músicas que son parte de la escena, que se parche Rock AL Parque y conozca todo lo que este país tiene para ofrecer en música y que suena en las tarimas alternativas. Tal vez, sólo tal vez, le abra un poquito la mente y se anime a hacer y escuchar algo mucho mejor que el metal que viene sonando desde los 80. O al menos, sepa qué carajos es eso que no le gusta. Deje la joda, que los rockeros somos una sola tribu. Eso es lo que nos une y por lo que nos aguantamos la bronca de Dios con la llovedera en cada concierto.

Aclaro: no tengo nada en contra de las bandas acá nombradas… simplemente muchas no me gustan, pero no por eso clasifico como ñero o ignorante a quien las escuche. Simplemente, no las escucho, y ya.

Mauricio Moreno estudió Filosofía y un Magister en Ciencias Políticas. El Muro nació por sus ganas de escribir a los jóvenes para, según él, ayudarlos a encontrar felicidad. Su visión particular de la felicidad y del coaching lo llevaron a desear mostrar opciones alternativas de construcción de la personalidad en esta publicación. Sus conocimientos empíricos en música, su experiencia como docente universitario, sus habilidades como escritor, investigador y comunicador son lo que ha permitido dar forma al proyecto de El Muro desde sus comienzos y ha ayudado al posicionamiento de la revista. Escribe en todas las secciones y se encarga principalmente de las entrevistas e historias de vida.

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