Revista El Muro

Y tienen buenos argumentos para hacerlo

Compañías como Realdoll.com y su casa matriz Realbotix están trabajando en los primeros muñecos sexuales y robots inteligentes con finalidad sexual, que incluso “disfrutarían” del sexo y hasta conversarían con el usuario o usuaria, como cuenta The mirror. La industria del sexo, por supuesto, no quedaría por fuera del mundo de la robótica, y seguramente, como todo lo que tiene que ver con seco, será el área de mayor avance y venta.

Sin embargo, la Dra. Kathleen Richardson,  investigadora de la De Montfort University en Leicester advierte sobre los problemas de la robótica sexual en la campaña recién lanzada para prohibir la elaboración de este tipo de juguetes sexuales. Aclara que no intenta dar derechos a los robots, ni detener los avances de la robótica, sino impedir un área que puede resultar muy perjudicial para la humanidad.

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“Harmony”, uno de los modelos de Robotix. Imagen: Vice via twitter.

El primer problema que encuentra Richardson, según The Huffington Post, es que el robot podría convertirse en el único compañero o compañera sexual de las personas, y eso no es una relación sexual sana y de intercambio en tanto el otro ser no es realmente una persona qu epoda acceder e intercambiar emocional o sexualmente.  Particularmente, cuando muchos hombres hablan de las trabajadoras sexuales a las que visitan con frecuencia en términos de intimidad y relación.

El otro problema se relaciona justamente con el comercio sexual. Aunque muchos sostienen que disminuiría la esclavitud sexual, Richardson y su equipo sostienen que de hecho la aumentaría: los hombres siempre buscan nuevas formas de acceso carnal, experiencias variadas que nacen de la soledad, la falta de relaciones y la oportunidad como sostiene la teóloga Teela Sanders  según The Huffington post. Así pues, un robot no disminuiría los deseos de pagar por un cuerpo humano, sino que según ellos los potenciarían.

Las "Real Doll". Imagen: peru.,com

Las “Real Doll”. Imagen: peru.,com

Esto, además, implicaría que la mujer sería aún más objeto de objetivación y explotación en el comercio sexual, particularmente cuando se pueden crear muñecas “a la medida”, cuya función sería únicamente el disfrute sexual, haciendo así que la mujer sea vista simplemente como un objeto de placer a la medida de la satisfacción masculina.

Ahora bien, Richardson parece olvidar que también hay robots sexuales masculinos y que no sólo son usados por hombres… Eso no quita fuerza a su argumento, peor es algo que debe considerarse.

¿Alguien más recordó al Cocodrilo pontífice intergaláctico de Futurtama?

Ya en serio, pueden sumarse a la campaña en

https://campaignagainstsexrobots.wordpress.com

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