Revista El Muro

Te presentamos la primera saga de fantasía creada y escrita enteramente en Colombia.

Por: Mauricio Moreno.

@mauromoreno83

Mi entrada a la literatura fantástica fue completamente desafortunada: empecé con el Silmarillion de Tolkien, un ladrillo que me durmió bien pronto. Sin duda, tiene sus fans, tanto que este tipo de historia tuvo su momento de gloria, pero no creo haber podido leer más de 40 páginas. Dicen quienes saben que empecé por donde no era, pero lo cierto es que me da una flojera impresionante leer sobre espadas y dragones, creo que por eso me duermo con Juego de Tronos y similares (En serie o en libro), es una suerte de trauma literario.

Sin embargo, cuando llegó a mí “Las Profecías de Alcania: Las armas legendarias”, lo leí un poco a regañadientes en un principio, pero luego cedí ante una historia interesante. El texto cuenta la historia de cinco reinos que se fusionan a causa de la maldad de uno de sus reyes y la sagacidad de sus esposas, para vivir enfrentado por generaciones a la sombra del mal, el odio y el resentimiento que nubla los corazones de jóvenes príncipes hasta que finalmente aparecen cuatro pequeños con dotes excepcionales que luchan contra el mal que  ha acompañado a sus familias durante generaciones.

Creo que la crítica ha sido bastante prejuiciosa con el texto. Lo que he encontrado se basa más en preconcepciones más bien racistas frente a la idea de una historia fantástica creada en Colombia o errores de forma (que luego trataré acá), pero la verdad son críticas bastante flojas. Creo que la obra escrita por J. A. Estrada y María Fernanda Medrano es interesante y entretenida, y además es la primera parte de la saga que inaugura la literatura fantástica en Colombia. Fue editado bajo el sello Calixta Editores en 2016 (aunque hay  una versión anterior en otra editorial, al parecer de Estrada solamente) y tiene 320 páginas.

La historia es bien entretenida. Las descripciones son muy ricas y se cuentan de manera muy interesante. Como lector, me pude sumergir en la magia y dejarme llevar por una historia que se hace un tanto confusa al principio, pero que adquiere sentido a medida que los personajes de los cinco reinos interactúan, construyen el argumento y desarrollan la trama.

 alcania1Así mismo, cuando ya se empieza a pensar que la historia es predecible,  evoluciona y hace ver al lector caminos y situaciones que no sospechaba. En ese sentido, la recursividad y creatividad de los autores brilla, pues no apelan solamente al recurso de la magia para solucionar todo, sino que ponen obstáculos y objetivos interesantes en su historia y que resultan creíbles dentro del contexto.

Los personajes están bien construidos y el desarrollo está bien contado, sin dar vueltas o vericuetos absurdos o estar repleta de recursos traídos de los cabellos, incluso para un lector lego en cuestiones de magia y espadas encantadas. Aunque los nombres se hagan un poco confusos (pero siendo sincero, me pasa lo mismo con las películas de Thor), cada personaje está suficientemente diferenciado de los demás.

En cuanto a lo negativo, siento que la línea argumental que une la saga (me aburre esa palabra) se pierde: Aparece al principio y al final en unas cuantas líneas, tal vez para recordarnos que se habla de un marco más grande y no más. Y eso está bien, es una saga, pero la línea queda volando para reaparecer al final sin que quede del todo clara. Y en el mismo sentido, la contraportada, aunque dice puntos clave sobre el argumento, habla sobre eventos que pasan hasta bien entrado el libro, haciéndose confusa.

Así mismo, la sucesión de nombres y personajes es tan larga y complicada que al menos yo tuve que organizar en un papelito aparte un pequeño árbol genealógico para entender qué era lo que pasaba. No sé si sea del todo necesario tener tantos personajes cuando quienes van a enfrentar el gran conflicto son un puñado. Y eso creo que es parte de mi problema con la literatura fantástica en general.

Para terminar, hay cuestiones de redacción y ortografía que deben cuidarse mejor. A todo el mundo le pasa, sí, y aunque no se vuelvan insoportables, hay que tenerlas muy en cuenta, buena parte de la “crítica” que he visto al libro se centra en eso. Puede que no mine la historia, pero opaca un texto interesante. Por último, hay algunas expresiones muy colombianas que se convierten en un sacón de onda muy fuerte (¿ven a lo que me refiero?).

El libro, a pesar de esos puntos, me gustó bastante, es una lectura entretenida que garantiza unas buenas horas de diversión y da alas a la imaginación. Es el inicio de una saga que pinta bien a pesar de no ser perfecta. Mis objeciones, siendo sincero, creo que se deben al género y son las razones por las que no me gusta la literatura fantástica (o casi todas las que pongo, al menos). Sin embargo, y a pesar de no ser el tipo de lectura que hago generalmente, es un texto interesante y llamativo, un buen primer libro que cumple con sus objetivos y es en sí mismo suficiente, aunque da también ganas de continuar con las entregas siguientes.

En definitiva, no me arrepiento de haber dado un chance a la literatura fantástica con este texto. Dudo mucho que llegue a interesarme por leer Harry Potter o La Canción de Hielo y Fuego, pero al menos se me antoja a seguir leyendo las Profecías de Alcania. Vale la pena leer  “Las armas legendarias”, no sólo para promover la continuidad del género en Colombia (porque este país es más que marihuana, coca, café y realismo mágico, con el perdón del Gabo)  sino para entregarse a una historia que, se esté o no acostumbrado a este tipo de literatura, enreda al lector en las redes de una historia amable, interesante y divertida.

Calificación: 3,5/5

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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