Revista El Muro

Hablamos con Andrea Defrancisco y David Castiblanco, líderes del colectivo ambientalista y musical Latin Latas, quienes nos contaron sobre su propuesta, visión, trabajo y sueños.

Por: Mauricio Moreno

Latin Latas nació hace 4 años cuando Andrea Defrancisco y David Castiblanco -junto a dos compañeros llamados Kiwi y Sebastián Hurtado, que ya no continúan en el grupo- decidieron mantener la idea central de un proyecto anterior en el que venían trabajando: educar y comunicar sobre el tema ambiental por medio de la música y el ejemplo. Para lograr eso, reciclan “basura” con la que crean instrumentos musicales.

En estos cuatro años el grupo ha crecido, y liderados por David (Batería) y Andrea (Bajo y voz), hoy forman parte de la banda Camilo Velazques, Guillermo Ospina (Guitarras), Calos Gómez (Flauta traversa), Luz Adriana medina (Saxofón), y David Córdoba (Más que Beatbox, sintetizador humano encargado de los efectos sonoros y circo). Son una agrupación de activistas que tratan de hacernos entender que somos parte del medio ambiente, que no es algo externo, y que cuidar el medio ambiente (incluyendo el reciclaje, el animalismo, el reuso, etc) es cuidar la vida… la del otro, la del planeta y la propia.

Ese activismo los ha llevado a replantear su función y a extenderse, formando parte del Colectivo Cultura, Arte y Basura, que agrupa a muchos artistas que trabajan con el reciclaje. Así, cuando hay conciertos de Latin Latas, hay mucho más para conocer dentro y fuera del escenario. Y además han creado talleres como “Reciclándonos” y espacios como el Concierto Ambiental o el Festival Basura cero, e incluso el “Cirqué de la basuré”, proyectos que demuestran que realmente sí se puede vivir del arte y de la basura.

Pero también reciclan emociones. El reciclaje se hace de adentro hacia afuera, se debe cambiar desde adentro y dejar de mirar afuera y desconocer las emociones, pues para construir un nuevo mundo es necesario primero “cambiar el chip”. Por eso, su música invita a descontaminar las emociones, a quitar ese velo que nos impide conectarnos con la vida y a entenderla, conocerla y protegerla. Y así, sus letras son directas y su música -la vibración que produce- da una información emocional que invita a la conciencia: quieren dar a entender que hay que arreglar la casa adentro y afuera para que todo quede verdaderamente arreglado. Y ese mensaje lo dan sin ser ni querer ser hippies, son muchachos y muchachas normales que entienden bien en qué lugar vivimos y qué es lo que está en juego, porque proteger el ambiente no es cosa de ideales, sino de sentido común. Y para eso, hacen música con fuerte contenido.

David es el Luthier de la banda. Ha trabajado aproximadamente 15 años con reciclaje y por eso tiene una relación especial con los objetos: no los sacraliza y por eso crea los instrumentos con basura reciclada, porque le gusta explorar los objetos y darles nueva significación. Crea los instrumentos en función de las necesidades musicales de la banda, pero en ocasiones también los crea por experimentación. Pero esa exploración siempre requiere investigación y estudio, aunque la  improvisación y el “ver qué pasa” siempre estén presentes en la producción. Es por eso que los instrumentos tienen su propio carácter y sonido.

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En el Concierto Ambiental

Particularmente, David prefiere las maderas viejas para construir instrumentos por sus sonidos e historia. Y es por esa historia que los sonidos de Latin Latas no son comunes, la guitarra no suena como cualquier guitarra, sino que tiene su propio significado y sentido. Y aunque no “todo” es hecho con basura (las cuerdas y clavijas usadas, por ejemplo, no dan muy buen sonido), con su trabajo logran enseñarnos que se puede dar vida a cosas viejas, y sobre todo, les da la posibilidad de seguirlos transformando y creando nuevos instrumentos y sonoridades es lo que  hace que puedan evolucionar en lo sonoro más y más cada día.

Sus creaciones son colectivas. Andrea compone las canciones (acompañada en muchas ocasiones) y las somete a una especie de comité, en el que cada músico colabora en los arreglos según el particular sonido de su instrumento. Para la grabación de su disco, contaron con el apoyo de Camilo Velázquez, quien los apoyó para el arreglo de los temas. Así, sus sonidos crecen orgánicamente, al igual que su puesta en escena. No tienen ni intentan tener un “concepto” para su banda. Prefieren experimentar antes que prediseñar, compartir, complementar y construir antes que encasillarse en una idea fija.

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En el lanzamiento de su disco "Sé".,Lee nuestra reseña!

En ese mismo concepto de no tener concepto, su género musical se llama “Latoso Sabroso”, un género que busca no tener un género. Y esa posición se debe no les interesa dividir o poner fronteras, quieren llegar a cualquiera independiente de su gusto musical, pasando por el rock, el funk, la cumbia… les gusta imprimirle sabor latino a sus sonidos. En el disco, particularmente, se pudieron incluir sonoridades distintas y arreglos imposibles de hacer en vivo y que logran una afinación y potencia que hasta hacen dudar que sean hechos con basura (aunque lo son). Pero esa sonoridad, esa propuesta de instrumentación, arreglos y letras, se ha construido por el camino. Pero el  camino sigue y tal vez se reinventen y reciclen

Su medio de comunicación es la música y su interés el ambientalismo por vocación y pasión. Ambos desde pequeños estaban interesados en la vida y su protección y en la música. Andrea era la niña que hacía campañas ambientales en su colegio y David era apasionado por jugar con basura (Y dice con una sonrisa pícara en la cara que aún lo sigue haciendo). Además, entienden el valor que tiene la música para enseñar y la posibilidad de difundir el mensaje más ampliamente, con lo que logran difundir información. Por eso, conciben su disco como un golazo, otro parecido al que le metieron a un canal de televisión defensor de la tauromaquia en el que cantaron “Libre Animal”, una canción que se opone frontalmente a esa práctica. Es la oportunidad de hacer que su música llegue a más gente. Por eso les gustaría llegar a la radio, para seguir metiendo goles en nombre del medio ambiente  y difundir así su mensaje de cuidado de la vida.

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No les duele, tampoco, ser “la curiosidad”. Nombran varias agrupaciones de la escena independiente que empezaron como “la curiosidad” y hoy son grandes, tales como Choc Quib Town, la 33, Monsieur Periné o Bomba estéreo, y que gracias a su calidad (otra cosa que sienten que comparten) son grandes de la escena independiente. Apenas están entrando en el mundo musical, y les gustaría sonar en radio, pero no les preocupa, porque la radio no es lo que era y ven que hay más medios de difusión que el dial. Su interés en la distribución de su trabajo va más allá del dinero o la fama, lo que quieren es transmitir un mensaje, reciclar basura y música para poder expresarse, sin que por eso pierdan el derecho a reinventarse y componer o hacer una versión de un tema que no esté relacionado con el ambiente.

Quieren masificarse, pero no para ser estrellitas del rock/pop/reggae/bambuco/currulao (mejor, Latoso sabroso) sino para trabajar en favor de la naturaleza. Por eso componen música muy comercial. Por eso han llegado a donde muchos activistas no pueden, donde los medios “Mainstream” y alternativos los apoyan. Han llegado a niños, cristianos, campesinos y hasta a personas que no esperarían llegar en lugares distantes del país, ante lo cual sólo dicen “¡qué chimba!”. Y no le temen a MTV, quieren invadir la industria sin haber comprado un instrumento sino a punta de construirlos a partir de lo que la gente llama “basura”, pero haciendo que se vea bonito, que sea basura y no desperdicio, que se vea bonita también. No quieren simplemente mostrarse como una curiosidad de sección de farándula, sino como una banda seria, con una propuesta real en muchos sentidos. Y ese es un gran ingrediente de su música y activismo: trabajar desde la propuesta y no desde la crítica.

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El camino no ha sido sencillo para ellos: muchas personas piensan que por ser un grupo activista no deberían cobrar por su música, como si ellos no pagaran por su comida o su arriendo, una creencia que es un completo irrespeto por el trabajo del artista. Pero son más las personas a que deben agradecer, particularmente al Concejal Roberto Saenz, quien los empujó a volver a la música en un principio, y quien es para ellos un amigo antes que un político. Así mismo, a Kiwi y Sebastián Hurtado, con quienes empezaron, y  a todos los colectivos que los han acompañado y animado a seguir adelante. También a Paula Saenz, quien aterriza sus ideas para que puedan llevarlo a la realidad. Y GreenMan, Se lo explico con plastilina… son muchísimas personas y colectivos quienes los apoyan, pero en especial, los recicladores, quienes los ayudan a encontrar elementos. Y no pueden dejar por fuera a su club de fans, los “Latinos Latosos Fan Club”. Y es gracias a ese apoyo que siguen adelante difundiendo su mensaje, pero es por el amor a la vida y su conservación, que seguirán dando lata por mucho rato.

Los dejamos con el video de su tema “Sé”:

Para saber más, visítalos en

Página Web: www.latinlatas.com

Facebook https://www.facebook.com/latinlatas?fref=ts

Twitter @latinlatas

¡Y lee nuestra reseña sobre su álbum “Sé”!

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