Revista El Muro

Hablamos con la catautora Laura Torres, líder del proyecto “Laura y la máquina de escribir” sobre su vida, su música y cómo nacen sus canciones encantadas.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Desde la infancia, Laura Torres ha estado entre la literatura y la música, sus dos carreras y grandes pasiones. Por eso, ahora cuenta historias en sus canciones. Cuando estaba en el colegio  escribía poemas y cuentos, llegando incluso a publicar textos en la revista de la institución. A la vez, cantaba en el coro llegando a ser solista y a hacer duos con un pianista. Al terminar el colegio, eligió la literatura, pero al terminar estudió música porque sentía que no podía vivir sin cantar y componer.

Nunca abandonó la música. Durante sus años de estudiante universitaria escribió varias canciones con un compañero guitarrista, pero en un punto él siguió su proyecto personal y ella optó por seguir su ruta, elegir qué cantar y qué instrumentos tocar. Estudió música y un programa para artistas independientes. Eligió llamar su proyecto “Laura y la Máquina de Escribir” porque allí se representa la palabra, la escritura, la tinta, el ejercicio mismo de escribir. Cuando niña, entraba a jugar con las máquinas de escribir de la oficina de su papá, así que es una representación, una continuación de ese juego de contar historias que ha vivido desde la infancia. Es un juego muy personal con el lenguaje.

 

Llama a su música pop alternativo con elementos de rock y electrónicos, un sonido tan personal como el concepto mismo de su proyecto.  Su más reciente trabajo, Diarios de Distracción y Desastre, tiene un sonido más electrónico y rockero que “laberinto”, su anterior trabajo, y sus temáticas  hablan sobre la naturaleza, la feminidad y la espiritualidad. El sonido alternativo va de la mano con los chelos y los acordeones para unirse con las historias y crear así cada canción  y darle el particular, muy propio sonido a cada corte del álbum (puedes leer nuestra reseña del disco haciendo click acá).

Laura escribe sus letras a medida que construye en un juego de improvisación con el que compone sus temas. En las canciones hay dualidad, temas oscuros y luminosos, políticos y naturalistas, profundos y directos, amores buenos y amores perdidos, contenidos adultos e infantiles. Básicamente, lo que Laura vivió durante los 4 años que el trabajo esperó para ver la luz. En sus letras suele crear imágenes, contar historias, propuestas muy visuales que nacen de su afición por el cine.

Las canciones suelen nacer de manera muy intuitiva, empezando por las melodías sobre las que se crean letras, que pasan al piano para tener arreglos y  convertirse en maqueta. Pero las ideas suelen salir de la nada: de ritmos de tambora ideas que nacen sobre un teclado… todo depende del momento, las ideas nacen de la cotidianidad, del medio de la nada. Sin embargo, tras ese proceso tan personal, las canciones llegan al productor (Héctor Buitrago) y a la base de la banda (Ana González, Alvin Schutmaat y Christian Sarmiento) para darle forma, perfeccionarla y finalmente llevarla al estudio de grabación.

En la producción de su disco logró vincularse con grandes músicos. Esto se debe, primero, a la amistad, y segundo, a que hay conexión con su música. Desde Héctor Buitrago (Ateriopelados) en la producción y Pedro Rovetto (Superlitio) en la mezcla, sus invitados conectaron desde el principio con la música,  el concepto y sobre todo con Laura. Entre los invitados están Diana Osorio (Burning Caravan), Santiago París (Oh’Laville), Leonardo Castiblanco (Aterciopelados y Durazno), además de las participación de su banda Alvin Schutmaat y Ana González, que tocan en Schutmaat Trio, y Christian Sarmiento, quien es baterista también de Los Rosa.

Laura forma parte de la nueva ola de la música pop femenina.  Julieta Venegas, Camila Moreno, Francisca Valenzuela, Natalia Lafourcade y Andrea Echeverri  son algunos de sus referentes musicales, y le parece positivo que se esté dando un espacio y reconocimiento al trabajo de las mujeres en América Latina, y se siente honrada de ser parte de ese movimiento que está, por demás, inspirando a otras artistas, a las que vienen en el futuro, y así mismo, abriendo espacio a las mujeres en el mercado latino, predominantemente masculino. Hay machismo en la industria, pero también es necesario que más mujeres tomen el camino de la música y lleguen a posiciones de toma de decisiones, donde lo masculino predomina. No es cosa de desplazar a los hombres, sino de dar espacio a las mujeres.

Por ahora, Laura sigue viviendo y disfrutando las experiencias que le está dando este segundo álbum. Se siente como una mamá orgullosa con su trabajo, la calidad y la recepción que ha tenido. Y no es para menos, pues es hijo del amor por lo que hace, de la valentía y la perseverancia. Como le dijo el productor Iván Benavidez, la música no es una carrera de fondo sino una maratón, hay que construir paso a paso el camino, formándose y haciendo lo que se quiere, creciendo, evolucionando y amando lo que se hace. Ella, desde su independencia y su autenticidad, sobresaliendo entre tantas cosas que se parecen entre sí, ha hecho lo que le gusta y en lo que cree para lograr contar sus historias cantadas, sus relatos de distracción y sus cuentos de desastre.

Para saber más, sigue a Laura y la Máquina de escribir en

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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