Revista El Muro

 

Por: Luz Camino

Desde hace algún tiempo decidí recorrer el camino hacia el encuentro conmigo misma. Llevaba mucho tiempo comportándome como la sociedad me lo pedía, era la típica “niña buena”. Y claro no es que eso tenga algo de malo, pero sentía dentro de mí que había mucho más por descubrir, por experimentar, por conocer, por comprender.

Comencé a leer e indagar en temas de autoayuda, desarrollo personal y verdades universales; he de confesar que todo ello antes me parecía para perdedores o “losers”, pero en ese momento las cosas eran distintas, en verdad quería dar un giro a mi vida y disfrutarla mucho más que sólo pasar por ella sin haber tomado su real esencia.

Paso a paso por este camino de autodescubrimiento, siento que estoy lista para comenzar a dar, a entregar un poco de luz para aquellos que recién comienzan sus propios caminos y han estado haciéndose tantas preguntas, y acá les doy las primeras respuestas.

Sí, la vida es mucho más de lo que creemos vivir.

Sí, eres y puedes mucho más de lo que piensas.

Todos, absolutamente todos, tú, yo, nosotros, vosotros y ellos podemos tener la vida que soñamos, esa llena de momentos satisfactorios.

Para comenzar a cambiar la percepción de tu vida hay un primer peldaño que inexorablemente experimentarás… El perdón. Si ya sé, todos dicen perdona, debes perdonar… ¡y claro, – debes estarte diciendo- es que esos que piden que perdone es porque nunca han pasado nada difícil!

Verás, de seguro todos hemos vivido situaciones en las que nos hemos sentido profundamente ofendidos o traicionados y hemos jurado no poder perdonar, pero cuando se comprende que el perdón hacia el otro y su “ofensa” no tiene mayor beneficiario que uno mismo, entonces la percepción cambia. La falta de perdón, la rabia y el continuo rencor, lejos de causar algún efecto en el ofensor, deja al ofendido atado a un recuerdo que no permite liberar y por tanto el daño es aplicado única y exclusivamente en aquel que siente la rabia. Si así son las cosas, ¿entonces por qué no perdonar si el que se beneficia eres tú mismo? es decir, por simple amor propio me conviene perdonar así no “quiera”.

A la falta de perdón muchas veces debemos sumarle la recriminación que nos hacemos a nosotros mismos por haber “permitido” que aquello sucediera, y entonces vamos por la vida no sólo sintiendo rencor hacia el otro, sino también hacia nosotros mismos.

Nada libera tanto como el perdón: termina con la rabia que sólo daña a quien la siente.

Fuente: Archivo

Así que, lo sé, no quieres escucharlo o leerlo otra vez pero no hay nada mejor que sentir la libertad de haber perdonado a todo aquel que nos ha hecho sentir ofendidos, y perdonarnos a nosotros mismos por haberlo permitido. Para perdonar hay muchas terapias, la del HO’OPONOPONO es una de las mas sencillas: consiste en decir en la cabeza repetidamente “Te amo – Lo Siento – Te perdono – Gracias”.

Inicialmente te sentirás extraño practicando cualquiera que elijas. Con practicar me refiero a la necesidad de hacerlo varias veces, pues en la medida en que repitas el ejercicio, convencerás a tus sentimientos incrédulos de que tu intención de perdón es verdadera,  porque en realidad no se siente muy sincero eso de querer perdonar cuando inicias el ejercicio, pero con el tiempo verás el efecto positivo que tendrá en tus sensaciones interiores.

Anda, no me creas, es más, por hacerme quedar mal sólo inténtalo… estoy segura de los efectos que causará en tu interior, porque a fuerza de voluntad lo he practicado y ha generado en mí una sensación de libertad que no tiene precio… para todo lo demás existe Mastercard® 😉

Para comenzar, te recomiendo hacer la lista de personas que sientes que te han ofendido a lo largo de tu vida, y por supuesto no olvides ponerte a ti mismo en la lista. Puedes incluir: padres, hermanos, amigos, no te sientas culpable por los nombres que surjan… La idea es que logres liberar todos esos sentimientos que te atan a recuerdos pasados y no te permiten avanzar en el camino hacia la verdadera libertad.

Recibe muchas bendiciones durante la superación del primer peldaño en tu camino de autodescubrimiento, estoy segura de que con el empeño que pongas en recorrerlo terminarás por encontrar lo que todos somos, maestros creadores de nuestras experiencias, la única diferencia es que unos lo sabemos y otros no. En ti, en mí y en el que decida sumarse a esta vivencia está el ser la luz del ejemplo que los demás puedan  seguir.

Luz camino es una escritora invitada a la revista 

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