Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Matilde García es una escritora que habita y respira las tierras de Tucumán, Argentina, muy al norte de Buenos Aires. Empezó a escribir para canalizar frustraciones y miedos, pero las letras, se ve, la han llevado a un viaje autobiográfico para encontrarse con ella misma. Eso es “Limitando con lo fantástico”, el resultado de un viaje de autoexploración que toma 122 páginas editadas por la Editorial 531.

El libro es una colección de cuentos, algunos fantásticos y otros más bien parece que autobiográficos. Los relatos, 17 en total, divididos en 4 secciones cuyo carácter y contenido están claramente diferenciados. La primera sección, llamada Raíces, habla sobre los ancestros de García y cómo llegaron a las tierras tucumanas, se asentaron allí y construyeron vida para dejar atrás su legado español, utilizando como eje central la casa de familia. La segunda, llamada “escenas familiares”, narra justamente eso: recuerdos de infancia o vejez cuyo eje común es el territorio tucumano y que en muchos casos parecen dejar entrever a la autora, haciendo que el lector se pregunte si es una continuación de la genealogía expuesta en el primer apartado.

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Las otras dos secciones están más allá de las genealogías y se sumergen en la narración fantástica con hombres que alucinan quetzales y gárgolas que andan por la calle. La tercera parte, llamada “Más allá del zaguán”, es la invitación a un mundo de símbolos y metáforas que llevan al lector a c conocer rincones del espíritu que están más allá de lo conocido y coloquial, más allá del zaguán. Son casi que viajes espirituales puestos en otros contextos y simbolismos. La cuarta parte, “Limitando con lo fantástico” son relatos untados de un poquito de realismo mágico que llevan al lector por diferentes escenas y situaciones tan comunes y fantásticas a la vez, que superan toda racionalidad e invitan a la imaginación a tomar el control del entendimiento.

EL libro está bastante bien escrito, es ameno y su uso de las metáforas es apropiado: ni tanto que se pierda la historia, ni tan poquitas que no se noten. El lenguaje en ocasiones es un tanto complicado dada la cantidad de términos poco comunes y regionalismos que, por culto que sea el lector, lo obligan a buscar un diccionario. Eso, sin embargo, no lo hace incomprensible o ilegible, pero no sobra tener la página de la RAE abierta por si las moscas para facilitar una lectura que en sí misma no es complicada. Pero en líneas generales, vale la pena leer “Limitando con lo fantástico”, un excelente libro cuyos cuentos permiten explorar la fantasía y esa zona indefinida donde ésta se encuentra con la realidad.

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una opinión¿quieres decir algo al respecto?

  • Hola Mauricio, gracias por el comentario. Me siento muy bien “leída”. Porque, como suelo decir, al menos en mi imaginación la realidad frecuentemente supera lo fantástico. Por ahí una apuesta a separar lo uno de lo otro sería audaz, más que nada porque una vez que los hechos encontraron un sitio en mi mente, resulta irremediable que lo mágico se enrolle con lo real hasta convencerme a mí misma de historias que tal vez mis contemporáneos no reconozcan como verdaderas. O sí, que de pronto sean un poco la ensoñación loca de alguien más.
    Por otro lado quiero pensar que hay un mensaje más allá de los hechos descritos en cada relato, que puede ser desentrañado cuando el amigo lector se reencuentre con ellos.
    Hasta el próximo manojo de historias, que prometo, serán más fantásticas y más reales!

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