Revista El Muro

Te presentamos una opinión sobre el final del viaje de Wolverine, tal vez el X-Men másimportante

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Yo ya no le creía a los X Men. En serio, hace rato no sacan más que películas con muy buen presupuesto, grandes actores y una idea original interesante, pero haciendo todo mal. Aunque la crítica suele ser permisiva con las películas de Marvel Disney y abusiva con casi cualquier otra casa, hay que aceptar que recientemente no ha habido precisamente obras de arte fuera de la casa de las ideas del Ratón Miguelito. Pero “Logan” ha sido una afortunada excepción: el final perfecto para el personaje más importante del universo cinematográfico de los X-Men, el único que ha estado en todas las películas.

La película fue dirigida por James Mangold, quien co escribió el guión junto a Scott Frank y Michael Green a partir de una historia del director inspirada en el cómic “Old Man Logan” de Mark Millar and Steve McNiven. Es protagonizada por Hugh Jackman, Patrick Stewart, Richard E. Grant, Boyd Holbrook, Stephen Merchant y Dafne Keen. Una producción sobria y sencilla con un costo de 97 millones de dólares y estrenada mundialmente en 2 de marzo. Fue coproducida por Marvel, Marvel Entertainment, Kinberg Genre, Hutch Parker Entertainment y The Donners’ Company

Es el año 2029 y hace ya 25 años los mutantes dejaron de nacer. Los hijos del átomo dejaron de llegar al mundo de manera tan súbita como empezaron a hacerlo, y no es culpa de los jipis y sus energías alternativas que desplazaron a la energía atómica: sencillamente nadie sabe por qué dejaron de aparecer. Quedan pocos, entre ellos, el inmortal Wolverine (Jackman), cuyo factor curativo se marchita con el transcurrir de los días, haciendo que envejezca, pero además, que pierda su invulnerabilidad e inmortalidad. Y  encima de todo, menos hábil para pelear, con presbicia y cojo. Pasa sus días conduciendo limosinas en la frontera con México para ganarse la vida mientras intenta comprarse un barquito.

Pero lleva una doble vida. Y no, no es súper héroe de noche, simplemente, además de eso, cuida a viejitos seniles, aunque el viejito que cuida no es cualquiera. Wolverine y Calibán (Merchant) protegen al Profesor X (Stewart), ya senil y con pelitos en la calva, escondiéndolo del mundo que lo busca por considerar su cerebro un arma de destrucción masiva. Sin embargo, a sus vidas llega la pequeña Laura (Keen), una niña mexicana que es perseguida por Donald Pierce (Hollbrook), líder de los Reavers y empleado de Transigen. Esta pequeña resulta ser nada más ni nada menos que un clon de Logan, además de una pequeña posibilidad de que resuciten los mutantes, que espera que su padre la ayude a llegar al “Edén”, un lugar en Dakota del Norte.

La película es muy buena. Claro que tiene huecos argumentales y errores, pero es una suerte de western-road-movie de mutantes en el que acompañamos a Guepardo en su último viaje, el cierre del argumento de un personaje que ha sido, con mucho, el eje central de casi todas las películas de X Men, un viaje en el que lo vimos nacer, lo acompañamos a matar a su amada, a viajar en el tiempo, a hacer una pésima película en Japón y a matar al peor Deadpool que pudieron imaginar. Un final duro, triste, de clasificación R, pero no puedo imaginar otro mejor.

En cuanto a lo técnico, es una película bastante sobria: sin muchos efectos (aunque obviamente los tenga), pero con una historia sólida, actuaciones completamente destacables y una banda sonora excelente. La actuación de la pequeña Keen es destacable, su papoel de niña psicópata no tiene nada qué envidiar al trabajo, al gran trabajo de Stewart o jackman, veteranos que además han realizado por años sus papeles. En resumen, Logan es una película que no necesita bailecitos ni historias cursis, clichésudas y ganapremios para ser una gran película merecedora de como 3 Óscares, 4 Jairos, 5 Albertos y quedar nominada a al menos 2 Pedros. Más allá del chiste bobo, es una película pensada para mantenerse con pocos elementos, por eso ni siquiera necesita ser en 3D: le basta y le sobra con su grandiosa sencillez. Aunque está en Imax, hasta donde sé. En breve, es una película oscura, seria, dura…. Acorde al carácter de Guepardo en las películas.

En resumen, esta película no cierra el ciclo de Hugh Jackman, sino de Wolverine. No deberían meterlo en ninguna otra película más allá del 2029 en la que se incluya el mismo personaje, o al menos no en la misma línea del tiempo (te estoy observando, FOX). Una gran película, un gran final y si usted le perdió la fe a los X men después del palazo de Apocalipsis, vaya y véala, que le va a hacer salir a rezarle a San Xavier. Así es como se termina con un personaje grandioso, de manera grandiosa, sin censura ni reserva.

A propósito, no se quede esperando la escena pos créditos, con ese final, no necesita nada más.

Y a propósito de nuevo: vean el documental que está exhibiendo Cine Colombia, una investigación lindísima sobre la Cumbia en Colombia contada por muchos de sus grandes representantes. Recuerde que usted se llama Cumbia, no reguetón ni jazz.

            

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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