Revista El Muro

hablamos con la cantautora Lorena Posada sobre el video de su canción “Adiós”, que trata la problemática del maltrato a la mujer

Entrevista por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Hay mensajes que no deberían ser necesarios. Situaciones como la violencia intrafamiliar sencillamente no deberían pasar y es por eso que no deberían necesitarse canciones o información al respecto. Sin embargo, pasa, y a una escala mucho mayor y de formas más sutiles de lo que se desearía. Por eso es necesario denunciar y educar para prevenir y acabar con este flagelo.

El arte, la música, es el medio de expresión y denuncia de la joven cantautora Lorena Posada, quien lanzó recientemente un álbum llamado “Acústicas para el adiós”, un álbum dedicado a las relaciones y cuyo primer sencillo, “Adiós”, tiene un video en el que narra una relación de pareja abusiva. El álbum sólo está disponible actualmente en las plataformas de streamig, algo que por demás le da la posibilidad de tocar más corazones con su mensaje. Hablamos con ella sobre su nuevo video, el álbum y el maltrato.

¿Quién es Lorena Posada?

Soy cantautora. Desde que tengo memoria empecé tocando piano y guitarra. La canción más antigua que tengo y que toco ahorita la escribí cuando tenía 14 años. Escribir canciones siempre ha sido una terapia para lidiar con las cosas que me pasan… como muchos artistas, hago música para lidiar con las cosas que me pasan.

Estudié producción musical en Los Andes, trabajo en la emisora UN radio y trabajé en la emisora de la Universidad Central como productora de audio. Estudié guitarra desde los 9 años pero aprendí sobre todo de manera autodidacta, siempre he sido muy autodidacta.

¿Cómo defines tu música?

Siento que es una fusión un poco pop, pero tiene mucho de rock en español, reggae, blues y balada pop. Me gusta mucho poder hacer de todo porque consumo música muy diversa. Me gusta mucho el blues, es muy del alma. El reggae me parece súper chévere… la idea es hacer un pop enriquecido con elementos muy diversos de varios géneros.  “Adios”, por ejemplo, tiene unos vientos muy jazzeros, ya que los músicos que los grabaron hacen jazz.

¿Cómo nace el primer disco?

Es un compilado. Aún no he sacado un disco con producción completa. Salió en abril de 2017 y reúne varias canciones acústicas porque la gente me preguntaba dónde podía escucharme. Lo saqué para que la gente se aprenda las canciones y me acompañe cuando estoy tocando. Eso es “Acústicas para el adiós”, un compilado de canciones que se llama así para darle paso a “Adiós”, el sencillo.

¿A qué le escribes?

Este compilado son muchas canciones de despecho. En los momentos en los que hay malestar, necesito más escribir canciones. Por eso muchas de las canciones que me salen son para expresar ese malestar, esas ganas de estar mejor. También hay canciones alegres, peor no salen tanto ni tan frecuente como las otras. En el compilado hay melancolía, pero no sólo son canciones de amor, sino es como la historia de una relación, como empieza, el desarrollo, el final y qué hay después. Pero busco decir que las personas no se queden en eso, sino salir y buscar, no quedarse en la tristeza

¿Cómo es el proceso creativo?

A veces pasa que estoy haciendo algo que no tiene nada que ver, hay un “click” y sale la canción de una, últimamente me ha pasado mucho. Pero hay canciones que se escriben diferente: “Vete”, por ejemplo, tomó como 4 años para escribirse, porque primero hice las estrofas, luego el coro y después el resto. Además, siempre guardo canciones viejas e incompletas por si acaso en algún momento me entra una chispa de inspiración. Cada canción nace de manera diferente y hay que encontrar el tiempo para trabajar esa inspiración. Es como si tuvieran vida propia y nacen cuando quieren.

El trabajo es acústico ¿Los temas tienen versión eléctrica?

No todas, pero la idea es que cuando se empiece a producir el primer disco, haya algunas eléctricas. Por ejemplo “Vete”, que es de las que más le gusta a la gente, la pienso como un reggae rock. Pero una como “Los silencios de Luisa” que es más meditativa, hay que dejarla acústica.

¿Con quién trabajaste?

La música la produje yo con ayuda de los hermanos Hidalgo, que hacen los vientos (Hidalgo Brothers Big Band). Son muy chéveres, son unos músicos impresionantes y súper tranquilos El baterista fue Sergio Romero. Para el video, unos estudiantes de la Central me contactaron para hacer un trabajo académico de una asignatura. Trabajamos juntos para hacer el videoclip, ellos presentaron su trabajo de clase y me dieron el material, lo edité y salió la versión que está publicada. La dirección es de Julián Zamudio y Lina Peñuela, y la producción de Vanessa Urqijo.

Hablemos un poco del video…

Lo primero que dijimos es que no queríamos que saliera la cara del novio, porque esto no es sobre él, es sobre ella. Por eso, sólo se le ve de espaldas, porque es sobre la víctima de la relación, la mujer en este caso. Queríamos  mostrar ese proceso de darse cuenta, del punto al que se llega que es cuando ella se mira en el espejo y dice “¡huy! ¡Dios Mío! ¿En qué momento pasó todo esto?”.

No siempre en las relaciones el maltrato es de frente, puede ser muy lento, progresivo y sutil. Y aunque la gente te diga que estás en una relación que te hace daño,  hasta que no te ves en el espejo y no te des cuenta de lo que está pasando,  no puedes salir. En esta canción hay una parte que habla de un golpe, es una relación en la que hubo golpes, pero no queríamos que fuera sólo el drama de los golpes porque no es la única manera de violentar a alguien.

Fue un rodaje de tres días, el primero en el Planetario, la parte en la que se muestran las escaleras y los murales; el segundo, fue en un apartamento con todas las escenas dentro de la casa y la terraza; y el tercero, en una sala de ensayos en la que se grabó toda la parte de la banda tocando.

¿Por qué es importante hablar sobre maltrato, y no sólo sobre el físico?

En América Latina hay mucho maltrato a la mujer. Hablamos de ese porque es el que más se ve, no es que no haya maltrato intrafamiliar hacia los hombres. En Colombia es muy difícil, a la gente le parece un tema “mamerto”, hablar de Derechos Humanos les parece terrible… la gente se cierra cuando escucha sobre estos temas, excepto quienes lo están viviendo.

La canción más allá de poner el tema de conversación es para llegarle a la persona que lo está viviendo, que quizá no hable del tema pero al escuchar la canción puede decir “juepucha, esto me está pasando a mí”. Es importante hablarlo porque si los problemas no se visibilizan, no se consideran como problemas y no se pueden plantear soluciones.

Eso ha cambiado últimamente por cosas que se han hecho desde el Estado, pero lo que hay que cambiar es la cultura de la gente. Cosas como celar al otro ponerse, bravo porque salió en una foto con otra persona, porque se demoró en responder un mensaje de texto… cosas que me muestran cómo estamos de vacíos, tanto que necesitamos estar encima de otra persona molestándola para tener su atención, y sin su atención no estamos tranquilos.

Eso es algo que pasa en todo el mundo y en América Latina más y en Colombia aún más, por nuestra historia llena de dolor, rabia y muerte. Tal vez la gente siente que la única manera de enfrentar eso es agarrándose a otra persona en vez de buscar otra salida como espiritualidad, religión o lo que sea… pero siempre que la felicidad de uno dependa de otro ser humano, está condenado.

Es muy difícil cambiar la mentalidad machista de un día para otro, pero me interesa más que las personas que lo sufren digan “ya no quiero más, quiero salir de acá”, eso es lo que busco con la canción.

¿Y consideras que el arte puede ayudar a cambiar la sociedad? ¿Esa es su función?

No sé si sea la función principal del arte denunciar, pero sí es hacer la catarsis, la sensibilización es una cualidad del arte. Eso pasa mucho en la música, es el arte más global: puede que la gente no sepa valorar una escultura o una pintura, pero todo el mundo tiene una canción que le gusta. La música tiene ese poder de saltarse las barreras intelectuales y llegar directo a lo emocional, llega directamente al corazón lo que estás diciendo.

¿Cómo ha sido la recepción del sencillo?

Muy chévere. Como no tengo tanto material, trayectoria ni contactos, no ha sido lo que me gustaría que fuera, pero a la gente le ha gustado y es un recordatorio de por qué hago lo que hago. No es para lograr reconocimiento, es para llegarle a la gente y crear una reflexión. Desde ese lado ha tenido mucho éxito.

¿Qué viene?

La idea es seguir trabajando los temas y sacar un EP. No he decidido las canciones, , peor toca hacer ya la producción.  Seguir contactando medios, hacer conciertos locales con otros artistas para ampliar el público… ¡y ya!

Para saber más, sigue a Lorena en

 

 

 

 

                                       

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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