Revista El Muro

 

Por: Dragón Marino

director@elmuro.net.co

La palabra “Mandala” traduce “Círculo”. Es una imagen que trae resultados siempre positivos tanto para quien la dibuja como para quien la ve. Pintar Mandalas sirve para expresar la parte inconsciente de nuestro ser dejándola fluir de manera creativa y entretenida, liberando lo que deba liberarse, y equilibrando lo que no esté en equilibrio. Por eso, es muchísimo más que una inocente forma de arte, es una herramienta que puede ayudar en procesos de sanación. Nuestra amiga Nikita (la misma de las limpiezas del aura) nos explicó cómo usarlos.

Lo interesante de los Mandalas es que son una elaboración de la parte artística del ser que está más allá de la racionalidad y las técnicas de ésta para la sanación, sino que es una forma de expresión directa del inconsciente sin la intervención de la mente. Además, desarrollan la concentración y la atención al fijarlas en un solo punto y una sola tarea, por lo que se conciben como una forma de meditación. Pueden ser usados de manera consciente, es decir, con la intención de solucionar alguna situación o bloqueo en particular, o bien de manera inconsciente, simplemente eligiendo el que más nos atraiga y pintándolo.

El proceso de creación de la base de un Mandala requiere cierta inspiración que sólo se desarrolla con el tiempo. Por fortuna, y especialmente en nuestros tiempos, muchas personas han trabajado y compartido Mandalas de muchísimos tipos que están disponibles tanto en libros como en Internet. Quienes no sabemos cómo diseñar un Mandala, podemos elegir la plantilla que más nos guste de la infinidad de páginas web que comparten este tipo de dibujos. Después de eso, simplemente hay que colorear o pintar, como si se tratara de una plantilla para niños. No hay una forma correcta o errónea de hacerlo, puesto que el color y la forma en que lo hagamos es una representación de nuestro yo interior. Por eso, no importa si los pintamos de adentro hacia afuera o al revés, tampoco importan los colores que elijamos, y muchísimo menos nuestra habilidad artística. Así, decir que no coloreas desde el jardín de niños no es una excusa para no hacerlo.

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Mandala hecho con flores en el evento Bogotá Medita 2012

Para pintarlos el proceso es sencillo: simplemente se rellenan con color los espacios. No importa el color, simplemente con el que se quiera llenar, sin importar si sale o no. Es  importante no racionalizar el proceso con técnicas y teorías, sino dejarlo salir para que represente lo que realmente puede representar y no lo que “debería ser”, que muestre cómo estamos y no cómo “deberíamos estar”.

Una vez terminado, el Mandala se puede interpretar. Por supuesto, hay formas generales de interpretar el uso de los colores y las formas, pero la herramienta principal que se puede utilizar es la intuición: preguntarnos qué significa y simplemente responder lo que nos venga. También se puede profundizar en el análisis según el significado de los colores y la relación espacial entre ellos, pero la herramienta principal (y creo que más útil) es la intuición. Además, después de terminados pueden mirarse directamente para sentirnos bien, porque la fascinación y las sensaciones que despiertan también ayudan a la sanación.

(Y si se miran haciendo viscos, no sólo se puede sentir movimiento en ellos, sino que la experiencia se vuelve un tanto más psicodélica, y mucho más divertida).

Y bueno, los dejamos con esta guía de colores para interpretar los mandalas tomada de esta página:

 

Blanco: el color perfecto. Es iluminación, pureza, nada.

Negro: se relaciona con la muerte, el misterio o la ignorancia.

Gris: color de la neutralidad, la sabiduría y la renovación.

Verde: significa naturaleza, crecimiento y esperanza.

Azul: implica tranquilidad, alegría, satisfacción y paz.

Rojo: amor, pasión y sensualidad.

Amarillo: color del sol, de la luz y de la simpatía.

Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.

Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.

Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.

Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.

Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.

Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.

Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.

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