Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

Va a sonar a viejito, pero soy parte de una generación que creció viendo a Supermán  nacer en Kriptón, crecer en la tierra y partirse la cara a golpes con todo tipo de enemigos. Hasta regresó el tiempo dándole vueltas a la tierra. Para mí, como para muchos, fue EL héroe, no simplemente un superhéroe. Fue en nuestra niñez un símbolo de heroísmo, valentía, fortaleza y bondad que surcaba los cielos de Metrópolis con su cachumbo engominado y sus calzoncillos rojos fuera del pantalón. Jamás leí uno de sus comics, pero así fue de fuerte la influencia de la “Liga de la justicia” y las 4 películas de Supermán en mí y muchos de mis contemporáneos.

Los calzoncillos de Supermán son bien difíciles de llenar por la carga emocional que ha causado a generaciones incluso anteriores a la mía. Y aunque se vieran ridículos, eran los calzoncillos de Supermán, la razón por la que muchos nos pusimos los calzoncillos fuera del pantalón y una toalla en la espalda para jugar. Pero la adaptación de Zack Snyder (llamada “el hombre de acero” no sólo se alejó de esa visión, sino que la subvirtió. La historia de Snyder es la de un inmigrante ilegal a Estados Unidos que proviene de un planeta que parece como si Avatar, Star Wars y Matrix tuviesen un hijo.

Este ilegal es amparado por una familia que limita sus poderes, además vive rodeado de niños que no son sus amigos y lo tratan como a un bicho raro. Pero cuando el General Zod (que era el malo en una de las anteriores) llega a capturarlo porque se tenían bronca con el papá (que era  un traidor que debía ser llevado a la justicia por robarse la seguridad reproductiva de su planeta y mandarla a flotar por el espacio junto a su hijo nacido ilegalmente). El extraterrestre de Kansas se reivindica entregándose para su ejecución. Así, tenemos la historia de un Supermán frustrado, confundido y deprimido, y además con unos tintes de mártir que recuerdan al cristianismo y se vuelven un tanto insoportables. Nada más lejos de la imagen con la que crecimos.

 

 

Las actuaciones son, en líneas generales, buenas, pero el problema radica en la falta de fuerza de los personajes. Supermán (Henry Cavill) es depresivo y se enfrenta cada tres minutos a dilemas morales flojos. Las escenas de pelea son escasas, largas, lentas, llenas de dilemas morales y realmente parecen más de Dragon Ball que de Supermán. Luisa Lane, la audaz reportera interpretada por Amy Adams, es un personaje muy fuerte y prometedor… los primeros 15 minutos, hasta que se enamora de Clark Kent, después de lo cual se vuelve un personaje poco relevante en la historia. Y los demás personajes son poco representativos.  Caben resaltar las actuaciones de Rusell Crowe (Jor-el) y Michael Shannon (Zod), personajes fuertes y con convicciones, pero tristemente secundarios.

La producción no escatimó en gastos para poner paletas de gris en toda la fotografía. Hasta el brillo del sol se ve apagado, recordándonos que el productor es Chrystopher Nolan intentando repetir el Caballero De La Noche. Pero mientras Batman si era un personaje sombrío, Supermán no. Más allá de la reinvención de la historia, es una traición al espíritu mismo el personaje, al que se le quita mucho lo de “man”, para centrarse en que es un extraterrestre. Y por meterle tanto gris, se olvidaron también de hacer unos efectos visuales a la altura de las producciones que vemos hoy en día.

De todas maneras, es una película que vale la pena ver, pero como cuando uno tiene dos horas  y media y un dinerillo extra. No me gusta hacer reseñas negativas, pero esta es casi un desahogo frente a lo que siento que es a muerte del hombre de acero, por demás, uno de mis héroes de infancia. Si no la animan un poquito en las próximas entregas (porque dejan la puerta abierta a más entregas, pero no lo suficiente para hacerlas obvias), creo que tal vez no sea un fracaso taquillero, pero si al menos una de esas sagas que vale la pena olvidar. Recomiendo esta película para pasar un par de horas pero olvidando que es Supermán, y pensar que  un extraterrestre más en la pantalla, como E.T. o ALF o Mi Amigo Mac, pero depresivo y que si pudiese cortarse las venas, se las hubiese cortado. Por eso es que este Supermán no lleva calzoncillos, porque son bien difíciles de llenar, y no lo lograron.

Ficha técnica:

Reparto:

Supermán/Clark Kent/Kal-El: Henry Cavil

Luisa Lane: Amy Adams

Jor-El: Russell Crowe

General Zod: Michael Shannon

Faora-Ul: Antje Traue

Dirección: Zack Snyder

Producción: Christopher Nolan

Escrita por: David S. Goyer (Libretos), David S. Goyer y Christopher Nolan (historia)

 

 

imágen central tomada de http://www.morbidofest.com/wp-content/uploads/2013/04/bg.jpg

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

Deja un comentario