Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co 

 

Para tener un viaje místico no es necesario ir a un spa costoso que garantiza la iluminación o te regresa el dinero. Es necesario ir adentro, verte, conocerte y re-conocerte como un ser unido y ligado al universo, parte contenida en él y que a la vez lo contiene, algo parecido a lo que el filósofo Anaxágoras llamaba una Homeomería pero infinitamente más complejo y a la vez de una sencillez absoluta. Para eso basta con callar la mente. Pero si se hace en la Sierra Nevada de Santa Marta, con amigos y creando un álbum musical al aire libre, en plena comunión con la naturaleza, con pajaritos en el fondo y hasta con hormigas en el micrófono, mejor.

 Eau de Vie es el nombre de ese trabajo, lanzado a finales de 2013 por Mariazú. Es también el nombre que le dan a una bebida alcohólica en Francia cuya función es la misma que una de las más populares de nuestro país: Hacer arder el agua. Es en este juego de palabras que Mariazú decidió crear un álbum líquido, fluido y que logra su cometido de hacer música  para tributar al agua como fuente y principio de la vida con la fuerza de su complemento: El Fuego.

“Agua ardiente” es un álbum producido por Cristian Castaño con un sonido gozoncito y suavecito sin que por eso pierda su componente místico. Su sonido es jazzero con influencias de bossa nova, músicas africanas y sonidos colombianos. Sus sonidos son tan suaves, relajantes y fluidos que uno hasta se ve tentado a sentarse a meditar, o a bailar, pero bailar suavecito. Es un buen álbum para escuchar en un ambiente relajado que no necesite la calma y seriedad de un Dojo, sino que permita una sonrisita y un meneito de cadera de cuando en vez. Cuenta con temas tan suaves y relajantes como “Sound of an S” y “Eau de Vie” o bailables y sabrosos como “Coolie” o “Sushi”. Sin llegar a ser jamás a ser un disco alborotado y parrandero, es un disco ecléctico, variado y con una amplia gama de sonidos y ritmos.

 El librillo del disco (¡Cómo me gustan los librillos!) es bastante sobrio y alegre a la vez, y contiene las letras (¡Cómo me gustan los discos con las letras!), algo que ya no sucede tanto como antes. Esto es algo importante en este caso, pues Mariazú no sólo compone en español, sino que su música también se canta en francés e inglés. Sus letras hablan de espiritualidad, pero también de amor a la tierra, al agua y al ser que somos. Además, nos pega más de un jalón de orejas por las atrocidades que cometemos contra nuestro planeta que innegablemente nos afectan como individuos. Así mismo, llama la atención sobre la política que no ayuda a la preservación del planeta y el “Lavado verde”, es decir, todos los discursos que se lanzan a diestra y siniestra hablando de conservación pero que rara vez llegan más allá de ser palabras al aire.

 Es un álbum que vale la pena tener y sonidos que vale la pena escuchar. La música de Mariazú es para cualquier oído que quiera escuchar con el corazón y con la cabeza, para relajarse y actuar, para soñar despierto y despertar a los sueños.

EL álbum se consigue en Tango Discos, Panamericana o en digital desde https://onerpm.com/#/disco/album&album_number=383712156

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