Revista El Muro

 

 

Por: Carlos Barbosa

 

 

¿De qué se trata ser hombre? ¿Cómo ser masculino? Es una pregunta más complicada que nunca porque nuevos vientos soplan: ahora las mujeres demuestran que pueden ocupar muchos espacios que se creían exclusivos de los varones. Ellas también pueden sostener un hogar, trabajar, pagar las cuentas (y pagar la cuenta), ir a la universidad, hacer posgrados… hasta sacar músculos. Uno se pregunta: ¿hay algo que las mujeres no puedan hacer? Y la pregunta, según parece, es… nada.

Las mujeres se pusieron los pantalones, dirían algunos. No todas, claro. Pero personalmente conozco varias que sí y las admiro mucho. Eso sí, es fácil pensar que, como hombres, estamos perdiendo el terreno: qué pena no pagar la cuenta, o no ser el que lleva el pan a la casa, o peor aún: ¡Qué pena estar entre mujeres y no ser el que sepa más de fútbol! ¡O que aguante menos tomando! En nuestros tiempos, el “macho” a veces siente lastimado su orgullo, por duro que suene.

¿Qué hacer entonces? ¿Reivindicar al “macho”? ¿Nos tenemos que “sacar la espinita”? Pensémoslo un poco: En general lo que algunas mujeres han descubierto en las décadas recientes es que ser mujer no significa ser frágil y no necesita de la continua protección del varón. Quizás lo más difícil para el hombre ante todo esto es que se ve obligado a aceptar que puede ser frágil, puede caer, puede de vez en cuando necesitar la ayuda de la mujer. Lo acepto: puede ser difícil. Siempre nos enseñaron que “un varón no llora”, “un varón no se deja”, “un varón se hace respetar”… todas esas cosas.

 

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Quizás lo más difícil para el hombre ante todo esto es que se ve obligado a aceptar que puede ser frágil

Imagen tomada bajo licencia creative commons de http://haikita.blogspot.com/2010/12/estan-los-hombres-en-crisis.html

 

Sin embargo, aceptar nuestra fragilidad es el único camino. La pose de macho solo ha servido para encubrir nuestra propia fragilidad, y qué caro nos ha salido. Porque aceptarla es la única manera de que cada hombre descubra su propia fortaleza, por paradójico que suene. Volviendo al principio: ¿En qué consiste ser hombre? Pues bien, no podemos descubrirlo si nos negamos a aceptar que podemos ser frágiles. Pero, ¿cuál es el problema? No somos dioses ni tenemos que cargar todo el peso del mundo sobre nuestras espaldas. A veces necesitamos llorar; a veces no podemos; a veces necesitamos ayuda.

A fin de cuentas, solo si uno conoce sus debilidades, puede aprender a superarlas. Por ello es que empezamos a descubrir nuestra fortaleza cuando aceptamos nuestra fragilidad. Nuestras debilidades no son nuestras enemigas: nos indican qué necesitamos mejorar, qué debemos priorizar en la vida. Si uno posa de macho, no puede descubrir esas debilidades, y por esa razón no avanza.

¿En últimas cuál es el llamado? A no obligarnos a posar de rudos. A ser nosotros mismos. Incluso si nos descubrimos sensibles, o un poco llorones, o un poco ansiosos… Todo eso es parte de la vida, una que otra vez. No por eso uno se vuelve un debilucho. Al contrario: solo el que conoce sus cartas juega una buena partida.

 

Imagen de introducción tomada bajo licencia creative commons de http://www.flickr.com/photos/robert_scarth/138391071/

 

 

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