Revista El Muro

Te presentamos esta interesante propuesta del Rock urbano bogotano

La banda de rock Horizontes Ignorados lleva buen tiempo en el circuito independiente bogotano liderada por Zebastián Gelvez y César Ortiz. Según ellos, desde que tenían 12 años empezaron a tocar sus “guitarras desafinadas y canciones convulsionadas” y por fin en el año 2013, teniendo ya barba y cara de señores, lanzaron “Mientras todo va bien”, su primer álbum de estudio.  La banda prepara su segundo álbum de estudio y actualmente se encuentra conformada por Ortiz (Voz y Guitarra), Gelves (Voz y Guitarra), Andres Camargo (Bajo), y Felipe “Chacho” Cabrera (Batería).

El álbum consta de 12 pistas y se puede descargar de manera gratuita desde el Facebook de la banda o su página web (que presenta problemas técnicos al momento de escribirse esta nota). Además, la versión descargable tiene la carátula del álbum y las letras, es decir, aunque no sea una edición física tiene librillo, y personalmente me encantan los librillos. La grabación fue hecha en el estudio casero de Gelvez (quien es ingeniero de sonido) con una excelente calidad en el sonido. Todos los instrumentos, además, fueron interpretados por Ortiz y Gelvez, lo cual, por demás, deja ver que la autogestión si puede funcionar.

El sonido de Horizontes está muy cerca al rock duro español, a la música de Extremoduro, de Fito y los Fitipaldis, sin que por eso se limiten a ser un tributo o un remedo de los sonidos Ibéricos. Sus acordes son enérgicos y fuertes, sucios y rápidos, pero a la vez virtuosos. Tienen también una influencia punkera y del indie, pero en definitiva sus cercanías se dan más con los sonidos españoles que con otras influencias, siendo así un buen ejemplo del llamado rock urbano bogotano, escena independiente, pero con muchísimo potencial y crecimiento. Esta propuesta, en particular, llena de buena composición y de la voz inquietante de Ortiz.

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Las letras crean paisajes muy urbanos, de callejón y bar, de rock muy urbano como su sonido. Se nota que nacen del corazón, de vivencias muy personales, pero sin que por eso se dediquen a hablar de la tusa simplemente: no son una banda que sólo hace canciones de amor. Sus letras navegan entre los bares, el sexo, la música y los amores, en la oscuridad de la noche, la pérdida y el enamoramiento. Eso, sumado a los sonidos de la banda, crea una curiosa amalgama: un sonido enérgico pero emotivo, un rock muy sincero, muy humano, sin pose de rockstar pero sin sonar a depresión profunda, un rock que se cae, se levanta y sigue adelante aunque se le rasparan las rodillas (y de paso compone un tema sobre el raspón).

Este es un disco que vale la pena escuchar para adentrarse en una escena vibrante y que actualmente está en crecimiento, el rock no pretencioso duro, fuerte y enérgico pero que es capaz de conectarse de manera sencilla y directa con el público para crear una noche de pogo y rock and roll como pocas, para dejar aflorar las emociones mientras se gritan letras que si no tuviesen música, podrían pasar por poemas y que llegan a lo más hondo hasta del más malote y peludo de los rockeros. Es un disco que hay que tener para escuchar mientras todo vaya bien, y cuando no, también.

Calificación:unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaceroestrellas

 

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