Revista El Muro

 

Por: Alvaro Vanegas

@alvarovanegas11

Me encontré con lo que esperaba. Una de esas comedias gringas que se han puesto de moda en los últimos años, en las que el humor no es lo suficientemente oscuro como para hacerte sentir culpable mientras te ríes, nada de humor pueril sobre adolescentes con las hormonas a mil, pero tampoco algo tan sutil como para verte obligado a pensar durante un segundo imperceptible en aras de entender el chiste. En otras palabras, algo cómico, pero que no requiriera pensar mucho. Algo parecido a “The Hangover” (¿Qué pasó Ayer?) o “Knocked Up” (Ligeramente Embarazada). Así es “¿Quién *&$%!  son los Miller?”, película de Rawson Marshall Thurber, el mismo de “Dodgeball” (película mala, muy mala, tan mala que una vez la empiezas a ver no puedes parar).

Antes de empezar a hablar de la película, hay que anotar que el título original es “Were the Millers” es decir “Somos los Miller”, y, una vez más, a los que hablamos español nos tratan como si fuéramos idiotas y traducen como les da la gana, así que hago una pregunta que aunque parezca, no es retórica, ¿quién *&$%!  traduce los títulos de las películas?

Volviendo al tema, la película narra la historia de un vendedor de drogas de poca monta que para pagar una deuda tiene que viajar a México a recoger una “pizca” de marihuana, con intención de pasar inadvertido, se le ocurre inventarse una familia, convencido de que a los hombres de familia nadie los detiene en las fronteras.

 

millers

 

Esta es una película que hará reír a unos más que a otros, pero estoy seguro de que la mayoría coincidirá en que es una buena historia, nada del otro mundo, pero lo suficiente para divertirse y sentir que no se perdió el dinero de la boleta.  Jason Sudeikis convence en su papel de delincuente de poca monta, Emma Roberts no exagera a la hora de interpretar a la rebelde sin causa, Jennifer Aniston sigue haciendo las mismas caras que hacía en “Friends”, pero igual se le cree y Will Poulter es, en definitiva, el más chistoso de todos, interpretando ese personaje del idiota entrañable, el tonto que es imposible no querer, el pendejo que todos llevamos dentro.

Pero claro que la película cae en clichés, claro que tiene chistes tontos, claro que al final pretenden conmovernos con un forzado acto de redención, pero por Dios, no estamos ante una película de Woody Allen, así que lo mejor es dejar el crítico de cine pretencioso que tantos creemos ser, relajarse y disfrutar de las desgracias de un montón de personajes imposibles, manidos, repetidos. No todo en la vida debe ser profundo y las ligerezas a veces son bienvenidas. Por cierto, después de los créditos hay una serie de bloopers que vale la pena ver.

Iba a contarles un chiste para terminar, pero me pareció excesivo.  

Post Data 1: ¿Por qué, siempre, durante las comedias, hay una o dos personas que se ubican más o menos en la mitad de la sala a reírse como idiotas que se acaban de tragar un megáfono? No lo entiendo.

Post Data 2: ¿Por qué, siempre, alguien lleva a este tipo de películas llenas de malas palabras, traficantes, violencia gratuita y demás, a su hijo o hija de cinco años? ¿No hay ningún tipo de control en los cines? No tengo hijos, así que no puedo entenderlo.

Post Data 3: Jennifer Aniston, quitándose la ropa, bailando en ropa interior bajo una ducha…eso sí que da risa, pero nerviosa.

Imagen central Tomada de http://www.entertainmentjahan.com

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

Deja un comentario