Revista El Muro

Por: Eso le digo

@chechojajaja

 

Nadie se salva, ni el que se encuentra el billete, ni el que mira como el otro se lo encuentra. Encontrarse dinero mientras uno va acompañado es un buen medidor de las peores características humanas.

La envidia.

La historia de Eloy.

Soy un tipo feliz, quiero a mi familia y a mi esposa. Un día salí a caminar con mi gran amigo Jhon, era la primera vez que él venía a mi casa. (vivo hace 4 años en ella) Lo invite a cenar, era el aniversario con mi esposa. Salí a la parada del autobus a esperarlo, veníamos platicando cuando a lo lejos vi un papel enrollado, se lo mencioné a Jhon quién sin reparo alguno corrió a ver qué era, y con una cara estúpida sonrió diciéndome que era un billete de $50.000. En ese momento maldije la existencia de Jhon, ya no quería que estuviera en mi casa. Lo mire como un culo y sentí envidia de su suerte. Quería que me dijera algo para golpearle la cara y matarlo. Ya no somos amigos. Le dije que se metería su billete por donde le cupiera. Maldito Jhon!

 

La rabia.

La historia de Maritza.

Ella trabaja como mesera en un asadero de pollos, es una chica amable y mantiene buenas relaciones con los clientes y con sus compañeros de trabajo. Desde que llegó del campo le ha tocado duro, pero ha salido adelante. 

Un día, mientras despresaba uno de los pollos vio como a un cliente se le cayó un fajo de billetes, dejo entonces  el pollo a medio despresar y se lanzó a agarrar el botín, con tan mala suerte que uno de sus compañeros se dio cuenta de toda la escena. El compañero de Maritza le hizo énfasis en que el botín era de los dos, a lo que ella respondió:

Usted es que es güevon o qué? A verle la cara de marica a otra, la de buenas fui yo.

Situación suficiente para despertar la rabia de su compañero: 

Quietaaa, doña suertuda, cómo le decimos, “la sabila con patas” o qué. “Doña todo me sale bien” “Doña buena vida”.

Maritza hizo hincapié en que solo habían sido 3 billetes de mil, su compañero no entendió.

Clarooo, si ve como la cambio el dinero. Maritza, me duele que usted sea así. Yo recuerdo cuando usted llegó del campo sin nada y yo le brinde mi amistad. La plata la corrompió. 

Maritza se casó con su compañero de trabajo, tuvieron cuatro niños y aún pelean por los billetes que se le caen a los clientes.

 

La tristeza o desdicha.

La historia de Wilfrido.

Wilfrido es la persona más exitosa que conozco, todo lo que toca lo vuelve oro. Es un astuto para los negocios y sabe administrar el dinero, es un hombre que saber el valor de las cosas y disfruta del fruto de sus empresas. Es una persona que siempre te imprime de positivismo. En una ocasión íbamos en un bus, me di cuenta que en el suelo había un billete, lo aprisione con el pie, me deslicé y lo tomé mientras veía la cara de  Wilfrido sorprendida. Durante el recorrido del bus, él empezó a hacer mala cara, y a refunfuñar entre los dientes, le pregunté que qué le pasaba, empezó a vociferar, y a grito limpio decía:

Ahhh, malditasea, por qué no me agache, ese billete era para mi. Me siento terrible, yo nunca me encuentro nada, esos mil pesos me hubieran cambiado la vida. 

Me asusté, él estaba desesperado, incluso me agarró de la mano muy fuerte y me dijo que ese billete era de los dos y tenía que gastarlo conmigo porque él lo había visto primero. Le dije:

Usted es que es güevon o qué, el billete es de quien lo recoge, no del que lo veía. 

Hoy en día, si veo a Wilfrido, prefiero cruzarme de acera porque o sino le doy en la jeta. 

 

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reproducido desde http://bizarrolandia-checho.blogspot.com/2014/01/depende-de-como-se-mire.html con autorización del autor

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