Revista El Muro

Hablamos con Francisco Gómez, miembro de la fundación Moxinifadas de Gaspar, una entidad que se ha dedicado al rescate del patrimonio simbólico de León de Greiff y su significado para el país.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

León de Greiff es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más icónicos de la historia colombiana. En el arcón de uno de sus ancestros llegó la espada de Bolivar desde Noruega, y a ese arcón volvió cuando Jaime Bateman, perseguido por la Policía y el Ejército, llegó a pedirle que la escondiera entre sus libros tras el robo con el que el Movimiento 19 de abril (M-19) se diera a conocer. Ese León era el que moxinifaba, el que tergiversaba y jugaba con las variables insospechadas entre las palabras, las cosas, las personas y las relaciones, pero sobre todo, que invitaba al ciudadano a la cultura.

Pero ¿quién era León de Greiff? Claro, se puede conocer al hombre por su obra y bastante se conoce a De Greiff, pero muy poco a León y a esas historias humanas que reposan en sus libros, sus discos, sus amores, sus empleados, sus amigos… Fundador de la Radio Difusora Nacional, casi que primer ministro no oficial de cultura, revolucionario, borracho, poeta… todo en uno era León de Greiff. Un hombre con tantas vetas, que hasta tuvo que inventarse otras personalidades para que su personalidad no lo  desbordara.

En total, De Greiff, fueron 77 personalidades, 77 “otros yo” con los que convivió. Nótese que en el Tarot tradicional, son 78 imágenes, tal vez un guiño a su pasión por el ocultismo y la cábala. Tal vez el 78 sea “El loco”, De Greiff mismo, capaz de ser todos y ninguno, de trascender al tiempo y al espacio. Gaspar de la Noche, por su parte, es un viajero en el tiempo. Y cuando digo es, hablo en presente porque, aunque haya muerto hace años, puede que  recién lo haya cruzado en la calle sin saberlo. Es otro de los “yoes” de De Greiff. Su carácter es el de El Mago del Tarot, un viajero en el tiempo que bien puede irse a tomar vino con Cervantes o irse a distintos lugares y ciudades según le plazca.

moxi2

“la cabeza encantada” en el Segundo Festival Moxinifadas de Gaspar

Uno de los lugares favoritos de Gaspar es Korpilombolo, una pequeña población en Suecia, a la que viajaba y que hoy en día cuenta con Gaspar como uno de los personajes de la mitología local, formando parte del “Festival de la noche”, en el que, entre otras cosas, los ancianos leen a De Greiff en los bosques y juegan con los niños a esconderse, para que los pequeños encuentren a Gaspar, ya sea entre los árboles, ya sea en la plaza León de Greiff, la principal de la población. Un lugar donde Gaspar sigue moxinifando hoy en día.

Pero los tesoros de León de Greiff quedaron a la deriva cuando su hijo lo encontró muerto en la madrugada del 11 de julio de 1976. Aun así, el poeta sabía que su historia no acababa allí, y que seguiría moxinifando con los artistas de principios del Siglo XXI, era consciente de que un “tarambanas” encontraría sus tesoros y le ayudaría a seguir moxinifando, y que a pesar de la muerte, que está en la mitad del tarot y no al final, podría volver a seguir moxinifando con los artistas del dos mil y pico.

moxi-4

Performance en el Segundo Festival Moxinifadas de Gaspar

Sin embargo, durante todo ese tiempo, del 76 hasta el dos mil y pico, los objetos de “El cuarto del búho”, el refugio del poeta, estuvieron guardados, primero, en su casa del Barrio Santafé,  y luego en el burdel “Calamares”, propiedad de Harvey Ayala, quien derribó la casa de De Greiff para construir un parqueadero, pero guardó los objetos del Cuarto del Buho, consciente o inconsciente de su valor, hasta que fue asesinado en oscuras circunstancias en su barrio, el distrito rojo de Bogotá.

Hernando Cabarcas  es el tarambanas que de Greiff profetizó. Ha entregado su vida y trabajo al reencuentro con esos elementos simbólicos que cuentan quién era De Greiff, una persona tan importante para nuestra cultura y sobre todo para hacerla algo cotidiano, no exclusivo de la elite. Así, se relaciona directamente con elementos como los discos de De Greiff, que buscaba siempre difundir la moda internacional, sus libros, sus trapos, sus muebles, la forma en que tenía todo clasificado… tesoros olvidados que nos muestran, más que a De Greiff, a León, a ese revolucionario quecreía que la cultura debía tener una forma de relacionamiento diferente con el ciudadano.

Cuando Cabarcas por fin encontró este tesoro, había pasado de la casa de De Greiff al burdel, y era custodiado por doña Ramona Mendoza, Madre de Ayala, que los guardó en diez costales y quince cajas. Los libros y discos, afectados por el tiempo, inundaciones, incendios y saqueos, están celosamente protegidos por la Matrona, que no permite que nadie los vea.

“Moxinifadas de Gaspar”, la fundación creada por Cabarcas junto a su equipo de voluntarios, trabaja en la reapropiación de lo simbólico, no sólo con los objetos, sino con su significado. La Fundación investiga a León de Greiff, a la persona y sus actos, sus formas de hacer y ser, no sólo a su obra. Pero como su trabajo no es meramente académico sino que es una moxinifada, lo entregan a artistas que lo reinterpretan y ponen en su propio lenguaje, en sus maneras de crear. Este año, incluso, dialogó con Cervantes durante el festival, celebrtando el 440: 400 años de fallecimiento de uno, 40 del otro.

Así, durante el Festival que celebran anualmente cada 22 de julio desde 2015, el reconocimiento de ese patrimonio simbólico dejado por De Greiff se transforma en las formas culturales y lenguajes de hoy: Video, sonido, experimentación, mapping, Hip Hop, grafitti… artistas que se conocieron a la fundación y se animaron a colaborar con el proyecto y entre ellos para dar vida a De Greiff. Este trabajo se ha presentado en Bogotá, la última en la sala R 101, pero también en Korpilombolo y tal vez en más lugares de Europa este año. Y aunque parezca extraño decir que De Greiff puede leerse desde el Hip Hpop, no es exagerado decir que de cierta manera, De Greiff fue el primer rapero bogotano.

13876622_1598870430405921_4735340612229324218_n

Cabarcas presentanod el Cuato del Buho

En términos materiales, la Fundación está ayudando a recuperar los archivos de De Greiff para que sean tratados, limpiados y exhibidos. Siguen en el altillo del barrio Santafé. Los investigadores han recuperado aproximadamente el 15% del archivo para conservarlo, limpiarlo y arreglarlo. La restauración ha estado a cargo de entidades como el Archivo de Bogotá y la Universidad Nacional, que los han puesto en exposición y apoyado la creación artística.

Actualmente, la Fundación busca quién adopte el archivo para darle acceso público, para que así las personas puedan tener acceso a estos elementos y así puedan crear nuevos contenidos inspirados en De Greiff. Mientras tanto, el 85% restante del archivo sigue rodeado de muebles viejos en grave riesgo de dañarse por los hongos. Han recibido apoyo de muchísimas entidades, embajadas y artistas, pero es urgente que se rescátenlos tesoros del Cuarto del Búho del deterioro, y sobre todo, del olvido. Por eso, permiten que el arte mismo los reinterprete y de nueva vida.

Sin embargo, la fundación Moxinifadas de Gaspar no sólo trabaja con León de Greiff. Su intención es la recuperación del patrimonio inmaterial simbólico del país. Así, basados en metodologías similares, trabajan en proyectos con colibríes (nuestras aves fénix locales), con el arte prehispánico, peor sobre todo, con lo que representan simbólicamente en sus regiones. Incluso hay proyectos para trabajar con otros grandes nombres de la historia artística del país a futuro. La idea es continuar con sus “artilugios”, lo que se construye a partir de la reinterpretación de lo inmaterial. Las moxinifadas de Gaspar y sus amigos, a la larga.

El problema, tal vez, no es que se desprecie la cultura local o que se prefiera a otra, sino que se desconoce la propia. La fundación intenta, simplemente, mostrar sus hallazgos para que los artistas y demás instituciones se vinculen, cada quién en su quehacer. Así, los artistas llegan a conocer su pasado para innovar en su obra con algo que es suyo, pero no conoce, ese colombiano de 1920 que ellos son, pero no lo saben, innovando así en su presente. Y eso abre un campo infinito de posibilidades artísticas: Sonido, danza, teatro, arquitectura, impresión 3D, rap… cada artista y cada forma de arte, una nueva forma de replicar esta historia, un lugar para crear restricciones.

moxi6

Delepley en el Segundo Festival Moxinifadas de Gaspar

Calamares, por ejemplo, es un burdel. Sin embargo, gracias al trabajo de Moxinifiadas, están cambiando la idea de su negocio para convertirse también en un apoyo incondicional al patrimonio y la cultura del país. Doña Ramona, fiel y celosa guardiana del archivo, ha permitido que su local se convierta en una especie de centro cultural, una forma de mutación de su espacio, en el que pueden hacer actividades artísticas, reuniones y cambiar su forma de relacionamiento con el espacio. Porque cada quién puede moxinifar a su manera, y esta es la forma de quien ha mantenido a salvo los tesoros de De Greiff sin obligación alguna de hacerlo

Lo importante de este trabajo es que nos volvamos a reconocer como colombianos en lo simbólico de nuestro pasado. Reconocernos como generadores de grandes obras, alejándonos de los imaginarios que dicen que los colombianos vivimos del rencor y la violencia. Encontrarnos a nosotros mismos como colombiano de hace cincuenta o cien años y descubrir lo simbólico y las formas de relacionarnos que hacen que cada persona que conoce las vivencias de Gaspar de la noche se enamore y se decida a moxinifar también.

Los dejamos con la participación de Hache Cero, grupo residente de la Fundación, en la más reciente versión del Festival:

Para saber más, sigue a la fundación en:

botonweb botonfacebook

botontwitter

botoninstagram

Todas las imagenes son propuiedad de la Fundación Moxinifadas de Gaspar a excepción de “el cuatro del buho”, propiedad del autor del texto. Reproducidas bajo autorización.

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor

mm

Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

una opinión¿quieres decir algo al respecto?

Deja un comentario