Revista El Muro

 

 

Por: Bibiana Rueda-Bueno

www.conexionholistica.com

 

Aunque la muerte es un estado más de la transformación que vivimos como seres, socialmente ha sido tratada de manera dicotómica y polar: por un lado la vemos como la peor experiencia jamás imaginada y por el otro parece ser un suceso sin importancia, de paso rápido y superficial. Estas malas concepciones alrededor de la muerte generan en los seres un proceso de duelo difícil y largo que arrastra sufrimientos desmedidos y que en ocasiones no es posible cerrar. 

La idea es que nos permitamos experimentar la pérdida, que desetiquetemos y desmitifiquemos la muerte como el fin o el deterioro y le retribuyamos su lugar de transformación. La idea es empezar  entender que la muerte es un proceso que hace parte de la infinita perfección del universo y que tiene una lección implícita. Además, entendiendo que si ocurre, es porque estamos listos para experimentarla en consciencia y amor. Cuando entendemos que la muerte es un estadio más de nuestro ser, empezamos a permitirnos disfrutar más nuestro ahora, nuestros seres amados, nuestra vida, nuestras decisiones… y haciéndolo sin apegos, viviendo en plenitud el presente y expresando cada emoción positiva y negativa con la mayor honestidad posible y sin involucrar a los demás. De esa manera -cuando nos enfrentemos a la perdida de algún ser cercano- la sensación de falta y de frustración por no haber dicho o comunicado alguna emoción simplemente nos no va a acompañar.

 

La invitación acá es para que sintamos sin sufrir.

 

Otra manera de reconciliarnos con la idea de pérdida y abrirle un espacio en nuestra sociedad actual, es simplemente permitiéndonos sentir la emoción: solemos ser, lastimosamente, una sociedad que ignora y tapa la expresión de las emociones, que desconoce el sentir como experiencia humana vital. Por lo tanto, la idea es fluir en conciencia con la emoción, sentir, dejarnos sentir, dejar que el dolor nos invada, que se vuelva uno solo con nuestro ser, siendo observadores de la experiencia, sin negarla ni consumirnos. Es vital sentir la emoción, permitirnos el dolor, expresarlo y liberarlo, pero evitando atarlo  con el sufrimiento, pues el sufrimiento llega cuando decidimos -consciente o inconscientemente- afligirnos por algo y cargar una emoción negativa con ese propósito.

La invitación acá es para que sintamos sin sufrir: duele -es cierto- y no hay otra cosa que hacer, pero a medida que dejamos que fluya el dolor, nos encontraremos que poco a poco disminuye, y que la herida sana sin prisa. Si, permitámonos sentir el dolor: duele y esta bien, permitamos que el dolor vaya al fondo de nuestro ser para que resurja en amor y aceptación

Recordemos que lo mejor que se puede hacer en un proceso de duelo es deshacerse del “hubiera”, de la culpa y del victimismo, lo que pasó ya pasó y nada va a cambiarlo, acepta en amor lo que hiciste y lo que no, sigue adelante y permítete sentir el dolor, nadie te ha abandonado, ya estas listo para seguir solo tu camino existencial.

 

 Fotografías: Indalecio García (http://www.flickr.com/photos/indagar/) 

 

 

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

una opinión¿quieres decir algo al respecto?

  • La muerte como la conocemos nos da miedo. Este temor por lo desconocido ha sido infundado en nosotros desde siempre. La verdad que si vemos la muerte como una transformación no le temeríamos. Mas aún sería mas facil dejar partir los seres queridos.

Deja un comentario