Revista El Muro

 

Por: Bella Isis

Hoy escribiré un poco sobre las diferentes ideologías y creencias que se tiene frente a la mujer y de esta manera sacar una conclusión que nos permita descubrir quién es la  mujer.  Para ello, haré algunas referencias de los libros sagrados de algunas culturas en su ideología y filosofía.

En Génesis 1 versículos 26 al 28, dice:

26 – Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”. 27 – Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28 – Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.

En la biblia escrita en forma simbólica, nos muestra como Dios, creó de igual manera tanto al hombre como la mujer, no hizo diferencia alguna, pues los dos son Su imagen y semejanza.  Al llevarlo a un sentido científico, la mujer tiene la misma esencia divina que el hombre: su capacidad, su entrega y su ser vienen de una única fuente, o como bien dirán otros, del mismo espíritu.  No hay diferencia alguna en esencia. 

En las creencias judía, cristiana y musulmana, Adán y Eva (hombre y mujer) fueron los primeros seres humanos que poblaron la tierra.  Más adelante, en otro capítulo de la biblia (al igual que en el  Corán), Adán fue creado primero y luego de la costilla de Adán creó la mujer. 

Ello nos lleva a comprender que la primera mujer y el primer hombre fueron manifestados, no creados, es decir, llegaron de una manera adulta a la tierra, por ende, no fueron engendrados, por lo que la primera manifestación humana, primer ser que habito la tierra era un ser andrógino, es decir, tenía su esencia masculina y femenina en forma integral y luego, la divinidad separó lo femenino de lo masculino, creando al hombre y la mujer.  Por lo tanto, ninguno es primero, sino que los dos son parte de un inicio.

 

mujer1

 

La mujer en la mitología indígena es representada por el útero, donde se gesta la fecundidad, es decir, se relaciona con la agricultura, la tierra, pues es donde se siembra y de allí crece la cosecha.   Ello conllevó a que el hombre de cierta manera tuviera miedo y a la vez atracción por ella. Por el mismo símbolo de la fertilidad, era un fenómeno que no se comprendía. En esta ideología, había un rango marcado de poder de la mujer sobre el hombre, en donde se suponía que la mujer era la única que podía tener el mando, lo cual generaba miedo y división, y por eso, divisiones y rechazos por parte de los hombres.

Para el budismo y generalmente en las filosofías orientales, la mujer tuvo un papel inferior al hombre, pues la mujer era catalogada como un karma negativo en la cual debía purificarse para reencarnar nuevamente en hombre. En algunas partes de oriente, la mujer aún es vista como un objeto inmundo por el hecho de parir y por su fisionomía, lo cual la ha llevado a ser inferior a los demás y ha minimizado sus derechos.

Como podemos ver, a pesar de que existen diferentes filosofías o creencias, la mujer ha sido generalmente señalada como inferior, por ende, para llegar a una comprensión de la mujer debemos ir hacia el sentido divino de la creación sin mirar las creencias o ideologías.

La mujer no solo es un cuerpo, una parte del hombre, o solo alguien que concibe  los hijos, la mujer es un ser integral en todas su manifestaciones y formas. La mujer es en su esencia aquella que genera comprensión, amor y unión, a través de ella se forma un ser que lleva la unión del gameto femenino con el masculino, es un ser espiritual con belleza divina, en su parte física es aquella que con la suavidad de la piel y las curvas del cuerpo forman armonía.

La mujer es más sensible, más perceptible, ve las cosas en el espacio y como se combinan las partes para formar el todo.  Es más intuitiva, sensitiva, la mujer no analiza la idea, la sintetiza y ello es porque tiene más desarrollado el lado derecho del cerebro, que la hace ser un poco más abierta a las sensaciones trascendentales. La mujer es diferente al hombre pero a la vez es igual, diferente en la manera de ver el mundo, e iguales, en cuanto tienen la misma esencia divina. 

Para saber quién es la mujer hay que eliminar toda creencia y toda ideología. No importan los títulos ni los estratos, una mujer es por lo que es y no por lo que tiene, la mujer es amor y libertad, no la libertad ni el amor que habla el mundo, es el amor de la belleza interior y la libertad de ser quien es, sin prejuicios ni creencias.  La mujer es esencia divina que la hace ser magnifica por dentro y hermosa por fuera. 

Esa libertad también se da en el momento en que se mire a si misma por su valor y por quién es y de esta manera no estará ni compitiendo ni rivalizando con las demás. Si no compiten, se unen al reconocer el gran valor de ser mujer. Y el amor manifestado por su esencia divina que le permite mirarse a ella misma como un ser dotado de belleza e inteligencia sin discriminar ni discriminarse frente al hombre, pues aun que los dos son diferentes, son iguales en esencia, y ello los hace complementarios para ser parte de la totalidad. La mujer es más corazón, por ende, la mujer hoy debe empezar a ser más auténtica y fiel a sí misma.

Imágenes tomadas bajo licencia creative commons de:

http://es.123rf.com/photo_3452463_imagen-de-la-mujer-feliz-celebracion-de-una-tela-blanca-en-la-pradera-amarilla.html

Bella Isis es una escritora invitada a la revista

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

Deja un comentario