Revista El Muro

 

Bogotá, 15 de mayo de 2014.  Esta fue una de las frases inspiradoras del escritor Eduardo Galeano que guió el espíritu de las presentaciones que compartieron durante toda la jornada en el Seminario Nacional en interculturalización de la educación superior.

 

De la conferencia ofrecida por Federico Guzmán, Magistrado Auxiliar del Consejo de Estado, varias ideas quedaron instaladas en el auditorio.  La primera referida a una comprensión de la interculturalización que intenta ir más allá de la idea de inclusión referida a la provisión de cupos a indígenas, afrodescendientes o gitanos en el sistema educativo, para expresarse en la necesidad e importancia de acceder a la riqueza que hay en los múltiples saberes como un derecho que se extiende a colombianos y colombianas de todos los territorios: el derecho a recibir contenidos de culturas distintas a las propias (cosmogonía, lenguas, otros), e incluso a aprender de otros maestros. 

 

Al examinar casos de tutelas relacionadas con educación, su pesquisa evidenció el vacío jurídico existente alrededor del derecho a la educación intercultural fundamentada en los principios constitucionales, en el sentido de la fusión de conocimientos, de saberes.  Dejó instalada la reflexión  en los asistentes alrededor de la necesidad de propiciar una discusión de fondo que le plantee al país resolución a este vacío y propuso que una ruta para ello puede ser el litio constitucional o ante el contencioso administrativo que ampare este derecho a una verdadera educación intercultural a lo largo de todo el ciclo educativo, y particularmente, en la educación superior.

 

Por su parte, el primer panel, que invitó a aprender de experiencias de instituciones educativas nacionales, que se debaten entre el modelo de educación inclusiva y el avance hacia la interculturalización de la educación superior, se expusieron algunos de los aspectos en los que se encuentran trabajando para reflejar dicha apuesta educativa intercultural: currículos, organización de contenidos, formas plurales de docencia, interacción entre pares con miradas distintas, lógicas de evaluación, espacios de aprendizaje (no aulas, no tableros), cooperación entre grupos de trabajo de las universidades, tránsitos entre las comunidades y las instituciones educativas con sistemas de aprendizaje mutuo, incidencia de los egresados en la mejora de condiciones de sus comunidades de origen, pedagogía para la vida y no solo para la profesión, entre otras. 

 

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Las presentaciones por supuesto, coincidieron en generar nuevas preguntas ..  Aquellas relativas, a cómo dejar atrás la mirada de la interculturalidad en clave de facultad o programa curricular, la interculturalización que debe transverzalizar la interdisciplinariedad, los sistemas de evaluación de la calidad y la política, basada en modelos que puedan indagar sobre qué tan interculturales son las universidades, y no tanto en la evaluación a cómo van los procesos, o cómo legitimar dichos saberes y cómo no caer en enfoques paternalistas.

 

En la jornada de la tarde, la conferencia realizada por la Organización de Estados Iberoamericanos, en voz de su representante para la Región en Colombia, Ángel Peccis, planteó su preocupación por la ausencia de cifras que permitieran establecer, a través de sistemas de información, mecanismos de visibilización conducentes a la formulación de políticas públicas que respondan a estas realidades.

 

Señaló que, aunque ya pasó la época de la colonia y la república, aún no hemos dejado atrás sistemas educativos que reproducen estructuras de exclusión.  Explica que, en su trabajo aún, no se ha encontrado con Estados donde necesariamente falte la voluntad, persista la corrupción o se nieguen a cumplir sus Constituciones, sino que son más las debilidades institucionales las que aletargan los cambios requeridos.

 

El panel 3 de Experiencias internacionales en interculturalización de la educación superior que enriquecen nuestra realidad colombiana amplió la visión de los participantes, quienes tuvieron la oportunidad de escuchar en detalle sobre la experiencia de CIESAS de México, así como los avances logrados en universidades latinoamericanas como la Guaraní de Bolivia, Uracann de Nicaragua y Amawtay Wasi de Ecuador, donde confluyen semejanzas alrededor de mecanismos creativos e innovadores que rompieron paradigmas para poder avanzar en la realización de este enfoque e incidir en la formulación de políticas públicas más coherentes con la garantía de derechos.

 

Durante el panel 4 Diálogos equilibrados entre la intraculturalidad y lo intercultural se hizo evidente que el contexto social y político moldea las experiencias de interculturalidad, en la medida en que dan cuenta de caminos distintos que le apuntan a la materialización de una educación que “comparta el poder” y que se esfuerce por superar desafíos epistemológicos, lingüísticos, políticos, organizacionales o financieros para entender la interculturalidad desde un concepto integral y complementario que ofrezca lo mejor de todos los saberes para todos.

 

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