Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Naturaleza y Patrimonio nació en el 2008 cuando un grupo de amigos que estudiaban carreras ambientales en la Universidad Distrital de Bogotá decidieron  hacer caminatas y recorridos por la naturaleza. Empezaron en los cerros orientales de Bogotá, y terminaron recorriendo parques como el del Cocuy. Organizaban además trueques dentro de sus caminatas y su vena social rápidamente se manifestó, buscando educar y generar apropiación del territorio en los caminantes en vez de limitarse a un simple recorrido. Y con ese mismo enfoque, han desarrollado proyectos paralelos a las caminatas que buscan recuperar la identidad y el amor por territorio y la cultura, tanto de lo natural como del patrimonio inmaterial.

Y fue por esa búsqueda de la apropiación territorial que ganaron una beca con la Secretaría de Integración Social  para que los jóvenes de la localidad Santa Fe se apropiaran de los cerros orientales. Y no sólo han incursionado en el trabajo comunitario, sino que también han realizado propuestas artísticas como la obra “Agua Quebrada”, en el que plasmaron por la calle 72 de Bogotá una serie de líneas azules para recordarnos que por allí va una quebrada (La Vieja) con una beca otorgada por IDARTES. Así mismo instalaron una cabina sensorial para que los residentes y visitantes del sector (ejecutivos, principalmente) pudieran sentir la experiencia de estar en la Quebrada La Vieja y así reconectarse un poco con la naturaleza.

Video del proyecto “Agua Quebrada”, Ganador de la Beca de Creación de IDARTES

Otro de sus proyectos los llevó a trabajar en comunión con el Ministerio de Ambiente y CantoalAgua con comunidades en cuatro regiones naturales del país: En la región pacífico se compartió con la comunidad Embera Dobida, Nuquí, Chocó; en la región Amazonas, se compartió con la comunidad Mitú, Chachivera, Mitú, Vaupes; en la región Caribe, se compartió con la comunidad Wayuu, Rancheria Jonjonsito, Guajira y se compartió con la comunidad Yanacuna del Cauca y Huila en la región Andina. La idea de estos conversatorios es la concientización sobre el uso de los recursos y su importancia, para enseñar a las comunidades indígenas pero especialmente para aprender de ellas.

Y es que para Carolina esto se ha convertido en un punto central para el trabajo de Naturaleza y Patrimonio: siempre hay que entrar en diálogo con los locales, conocer su territorio y entender sus problemáticas, soluciones y forma de vida. Por eso, procuran que cada caminata y viaje se haga con la compañía de un guía local. Así mismo, tienen obras de títeres, asesoran empresas, apoyan y gestionan proyectos culturales y musicales, hacen talleres en colegios y además prestan diversos servicios cuyo eje principal es el reconocimiento del patrimonio cultural y la ecología, y particularmente del reconocimiento y apropiación del territorio. Por eso, su enfoque no es simplemente el de hacer caminatas, sino que buscan que haya contacto con las comunidades y personajes locales para generar consciencia sobre las problemáticas sociales y ambientales que afectan a una comunidad. En pocas: que antes de que el agua deje de llegar “mágicamente” a la casa, conozcamos de dónde viene, cómo cuidarla y sencillamente nos enamoremos de ella. Su trabajo no es dar caminatas, sino educar y sensibilizar sobre los fenómenos que se presentan frente a nuestros ojos y tendemos a ignorar.

Páramo de Guacheneque

Su trabajo es voluntario. Por supuesto, tratan de autosostenerse y de vender su amplio portafolio, pero sus precios (bastante económicos) a veces no permiten que eso pase y que puedan recibir salarios. Así mismo, no pueden hacer tantas caminatas como desearían. Pero la mayor parte del equipo trabaja por puro amor a la tierra: son parte de esta nueva ola ambiental, esta concientización que se está creando y que ha permitido que nos comprometamos con la naturaleza al punto que varias universidades han visto como rentable la apertura de programas relacionados con el medio ambiente. E incluso si esta nueva consciencia es una moda, ha permitido que muchas personas se acerquen y se queden porque se despertó en ellas y ellos un genuino interés y amor por la tierra.

Pero las cosas no son tan sencillas como suenan. Los colectivos ecologistas perdieron su respaldo político con el repentino cambio de administración distrital. Así como se cayó el referendo por el agua a pesar del largo tiempo de recolección de firmas, hoy en día muchos gestos en pro del ambiente se están cayendo, por ejemplo, con la pérdida de territorio de la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen  o la  resolución 138 del 31 de enero de 2014 que “realindera” la cuenca del Rio Bogotá quitándole 110.190 hectáreas, o por la caída de un POT que se había pensado en mayor armonía con la naturaleza. Incluso, Naturaleza y Patrimonio temió por el destino de AguaQuebrada, su Grafitti ecológico, cuando la administración distrital temporal (o la policía o quien fuera) decidió pintar de feo gris todo el color y todas las expresiones que se habían plasmado desde la ciudadanía con el apoyo de IDARTES y la Alcaldía de Petro sobre la calle 26, pero por fortuna sólo fue un susto.

El páramo y el universo

Pero aunque hayan perdido el apoyo político, han ganado apoyo social con cada una de sus salidas y actividades. Aunque a los señores del barrio Los Rosales no les gustara que hicieran un graffiti en su impoluto barrio, tanto la gente que los conoce como los medios alternativos y mainstream los apoyan por su visión y su trabajo. Han hecho que para muchos los cerros orientales dejen de ser una pantalla verde en la lejanía, para ser una parte de la ciudad y de cada uno de nosotros. Han sensibilizado a muchos por medio de las caminatas y los recorridos dando visibilidad a situaciones y problemáticas que pasan desapercibidos sin importar que puedan estar bajo nuestras narices  (entre ellos, yo mismo, que a pesar de ser vecino de Los Olivos, no conocía la situación de la comunidad). Además, han puesto color en las calles para recordarnos que a pesar del gris, la naturaleza estuvo allí y debemos respetar su sitio.

Pero a pesar de todas estas victorias y servicios a la comunidad y a la naturaleza, falta camino: quieren tener un ritmo constante de trabajo para llegar a más personas e instituciones y ayudar a que más personas  lleguemos a enamorarnos de nuestra montaña, porque la naturaleza es como la pareja: a medida que uno la conoce más, se enamora más de ella. Y para que los ocho millones de personas que habitamos en esta ciudad estrenemos novia verde, los miembros de Naturaleza y Patrimonio saben que deben perseverar, y eso es lo que recomienda Carolina a cualquier soñador de ideas locas que se decida a iniciar un proyecto de vida. El ánimo flaquea y el bolsillo puede doler, pero hay que persistir y ser paciente, entender que hay procesos que pueden tomar muchos años. Y en ese tiempo, hay que ir disfrutando de las pequeñas victorias y construir comunidad, encontrar personas de ideas traídas de los cabellos similares que los puedan ayudar y así lograr sus sueños.

Para saber más, visita:

Sitio Web: http://naturalezaypatrimonio.com/

Twitter: https://twitter.com/NaturalezaPatri

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Fundaci%C3%B3n-Naturaleza-Patrimonio/125814517498306?ref=br_rs

Imágenes reproducidas desde el fanpage de Naturaleza y Patrimonio. Reproducidas bajo autorización.

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