Revista El Muro

Por: Alvaro Vanegas

@alvaroescribe
 
 
Si eres de aquellos afortunados que nunca leen un libro por placer, de los que prefieren mil veces ver un programa de televisión, de los que piensan que los libros son para ñoños, que son muy caros, que mejor te gastas ese dinero en una botella de aguardiente, este texto es para ti.
Algunos nos sumergimos en ese océano hace tiempo y no podemos concebir la vida diaria sin un libro entre la maleta, convencidos de que eso hace parte de nuestra esencia, cuando la realidad es muy distinta, de alguna manera nos dejamos enredar por las letras, por los mundos ficticios que ni siquiera nos inventamos nosotros y les aseguro, es prácticamente un infierno. Para nosotros es tarde, no hay reversa, pero para ti,  que aún estás del otro lado, tengo todas estas razones para jamás dejarte contagiar.
1. En los buses te tomarán por loco, en las filas de los bancos te mirarán con desidia, en los parques se burlarán de ti. ¿Por qué? Sencillo: En vez de tener una expresión de rabia y frustración por el trancón, o de escuchar vallenatos a todo volumen, en vez de acostarte en el prado a besuquearte con tu novio(a), preferirás, y esto es de no creer, leer un libro. Absurdo, abominable, horror de los horrores. Siempre será mejor quejarse por la ineficiencia de los cajeros, mirar mal a todos los que comparten el bus contigo, lanzar improperios al aire con la intención de que, mágicamente, todo mejore.
2. Palabras como “asiduo”, “melifluo”, “paroxismo” o “concupiscencia” , serán parte de tu vocabulario y el día menos pensado las usarás como quien no quiere la cosa… De lo menos que te tildarán será de pretencioso.
3. Empezarás a ver belleza en nimiedades como las nubes, la consistencia del agua, el olor del asfalto mojado, el sonido azaroso de la lluvia en tu ventana y mil cursilerías por el estilo. Eso te hará perder de vista lo realmente importante, como el final de “La Selección”, la nueva entrega de “Rápido y Furioso” o el nuevo escándalo de Lindsey Lohan.
4. Cuando por alguna razón no tengas un libro para leer, te sentirás incompleto, como si hubiera algo que no has terminado, como fuera de contexto. Y nadie quiere eso, ¿no crees?
 
5. Cuando un libro te guste mucho no vas a querer terminarlo, pero claro, será inevitable. Al cerrar el libro después de la última página sentirás física tristeza y lo peor es que sabrás que es una tremenda estupidez, razón por la cual tendrás que lidiar con eso sin contarle a nadie.
6. Cuando leas, de vez en cuando te encontrarás con un personaje, un diálogo, una escena, una descripción tan perfectos, tan putamente perfectos, que experimentarás la imperiosa necesidad de compartir lo que estás sintiendo. Mirarás para todos lados, pero lo más probable es que estés solo(a), luego, cuando encuentres con quien hablar del asunto, rememorarás ese detalle que te hizo tan feliz y te darás cuenta de que, en realidad, solo te importa a ti.
7. Te cruzarás con alguien que te guste mucho, hasta el momento exacto en que abra la boca y diga alguna estupidez que delate que esa persona no lee ni los subtítulos de una película. En ese preciso instante perderás todo interés y te podrás estar perdiendo de un buen momento con alguien muy atractivo aunque sin nada en la cabeza. En otras palabras, un empaque vacío, pero muy hermoso. Y es que, ¿no es eso lo único importante?
8. Usáras las tildés de manerá apropiadá y eso siempre da la impresíon de qúe te preócupas demásiado por pequéñeces. Cuando veas que alguien EZzCKrriBee AZzÍì automáticamente sentirás que tu cabeza explota.
9. No podrás evitar sentir escozor cada vez que una presentadora o presentador utilice la palabra “demasiado”, y casi siempre mal. Siempre será mejor pensar que Laura Acuña “está demasiado buena” y no indagar en nada más, ¿para qué desgastarse?
10. Seas ateo o seas creyente tendrás los suficientes argumentos para serlo. El problema con los argumentos es que se pueden debatir. Nada como una obtusa posición que resulte tan irritante que nadie quiera discutir contigo.
11. Si cometes un error de ortografía te sentirás como un perfecto idiota, además, nadie, absolutamente nadie, va a dejar pasar ese error sin recriminártelo. Eso te pasa por rodearte de gente que lee.
12. Lo peor de todo es que si lees, eventualmente te va a dar por escribir. Algunos no pudimos evitarlo y caemos en esa trampa. Entonces cabe la posibilidad de que tu familia y amigos te lean y te digan que lo haces bien, tú, feliz ante esas vagas y condescendientes críticas, irás más allá y de pronto te publiquen y entonces mi querido aspirante a escritor, estarás jodido, embarcado en una empresa casi imposible, la de hacer que otros dementes iguales o peores que tú, lean lo que escribes.
Hay más razones, muchas más. Por favor, si no estás convencido(a) y aún quieres leer un libro, avísame, algo haremos para curarte.
reproducido bajo autorización del autor desde http://inodoroapestoso.blogspot.com/2013/10/11-razones-para-no-leer.html

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