Revista El Muro

¿Qué vendrá luego, la gaseosa?

La papa es una de los elementos básicos en la alimentación latinoamericana. Fue domesticada por los habitantes de la región hace más de 7000 años y hay miles de variedades reconocidas de papas tanto silvestres como domesticadas.  Son tan de acá que la palabra “Papa” es un préstamo de Quechua que designa el alimento. Las papas, junto con el oro, la plata y los tomates, son una de esas riquezas que los conquistadores europeos se llevaron de América tras la llegada de Colón al continente, pero ahora los belgas las consideran su patrimonio. O bueno, al menos una preparación en particular: la papa frita, o chip, o a la francesa.  Allá cada quién la llama de una manera distinta refiriendo a lo mismo, aunque al menos en Colombia sean tres cocciones bien diferenciadas. Pero es lo que nos dan acá si pedimos papita a la francesa.

¿Patrimonio inmaterial?  Imagen desde porterbrigs.com

¿Patrimonio inmaterial?
Imagen desde porterbrigs.com

Lo cierto es que Bélgica quierte que se reconozca ese plato como patrimonio cultural belga para la humanidad, a la par con la Ópera  de Pequín, el tango, las leyes Wayuu, el Palenque de San Basilio o los conocimientos de los Chamanes jaguares Yurupari. Ellos tienen más “Fritkots”, es decir, carritos de papas a la francesa per cápita que McDonald’s hay en Estados Unidos. Allá la sirven en un cono que el 95% de los belgas come al menos una vez al año. Bernard Lefevre, vocero de la asociación de dueños de Fritkot UNAFRI, dijo a Reuters que “Un cono de papas es Bélgica en miniatura. Lo sorprendente es que se piensa igual sin importar las diferencias de región o comunidad”. Así de importantes son las papas para ellos.

Cono de papas en un fritkot. Imagen desde Velyspen.com

Cono de papas en un fritkot. Imagen desde Velyspen.com

La UNESCO exige que sea aprobado como patrimonio cultural por un ministro de cultura, y en Bélgica hay tres: uno de la región neerlandesa, uno de la alemana y uno de la francesa. EL Neerlandés ya la reconoció y los otros dos debatirán el asunto el próximo año. Esperemos a ver qué pasa y si los conos de papas a la francesa son consideradas tan importantes como El Mariachi o los Diablos Danzantes de Venezuela.

En Colombia deberíamos, siguiendo los mismos argumentos, declarar el ACPM (Arroz, Carne, papa y Maduro) o el corrientazo (almuerzo de restaurante) como patrimonio mundial inmaterial… Que alguien pellizque al Mincultura.

Información via Reuters

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