Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Papaya Republik es una mamadera ’e gallo sabrosa que viene haciendo música desde el año 2009. Está encabezada por Mauricio “Batori” Pardo, que toca junto a 8 “parceros”, entre quienes están Juan Pablo Valencia, Luisa Fernanda Cáceres, Carlos Tabares, Marco fajardo, Diego Magaldi y Mauricio Guapacha.  También hace parte de la banda Natali Bonilla, ingeniera que programa las secuencias en esta banda de 4 vientos, bajo, guitarra, batería y voces. Su sonido es de papayera, pero con inclusión de jazz, rock, punk, porro, bolerito y funk. De hecho, esta inclusión se puede dar porque el formato mismo de papayera permite que estos sonidos se incluyan sin contradicción, pues tradicionalmente las papayeras han adoptado sonidos de diversas procedencias, adaptándolos a sus instrumentos y dándoles nueva vida. No se casan con un género y mantienen su carácter ecléctico, porque cada tema es el producto de muchísimas influencias.

La idea original era crear una papayera electrónica, y de allí nació el nombre: una papaya republik, en comparación a las repúblicas bananeras, que siempre nos hemos caracterizado por dar papaya desde los tiempos de fundación de la United Fruit Company. Y esa es la mentalidad de papaya, pasarla bueno, mamar gallo, gozarla mucho… pero con mensaje. En un país donde vivimos anestesiados con reinas, fútbol y realitis que buscan que evitemos pensar, Papaya viene a mamar gallo y denunciar, a burlase de los políticos abusivos, de los extranjeros que no se bañan, del contrabando… de la cultura nacional e internacional. Les gusta que la gente se ría y goce, porque no le encuentran gracia (valga la redundancia) a repetir los discursos mamertos de izquierda y derecha que se han reproducido desde 1960.  No esperan ser profesores de nadie ni modelos de conducta, pero si quieren dejar mensaje en sus canciones.

La composición de los temas de Papaya  tiene como prerrequisito que la música sea, ante todo, divertida. Aunque su “Volumen 1” fue creado casi completamente por Batori y Juan, hoy en día cada miembro aporta un tema, una letra, un sonido o lo que sea, y entre todos lo arreglan. Por eso, lo ecléctico de la banda se nota en cada canción, pues es como una coctel que salió de la mezcla de muchas corrientes tanto del rock, el jazz, el metal y el funk, como los sonidos latinos del chandé, el porro, la cumbia o la champeta. Todo esto aderezado con crítica social, política y hasta tecnología. Estas cosas son parte del diario vivir y es por eso que Papaya les canta, pero no de manera inocente, sino con una posición crítica que no quiere decir que sea de izquierda o de derecha, sino simplemente recordándole a al público que sus servidores están para servirle, no para robarlos sin importar si son amarillos, azules, rojos, verdes, anaranjados o floripepiados. Pero lo hacen con mamadera ’e gallo, no para ponerse trascendentales ni repetir los noticieros, sino para que la gente goce y se ría mientras algo le queda.

 

papayacent

 

El camino de Papaya tiene el mismo problema de casi todos los músicos alternativos: las grandes compañías poco interés les prestan si no pagan para que su música suene en radio. Aunque los medios alternativos y las emisoras estatales (Radiónica y Radio Nacional) apoyen a Papaya y en general a este tipo de propuestas alternativas, es aún muy difícil llegar a un público más grande. Se podría pensar que eso es cuestión de egos que quiern sonar en las emisoras populares y que los músicos alternativos pueden quedarse en los medios alternativos, pero lo que esta práctica horrible de la payola implica es que los músicos alternativos no tengan suficientes ventas como para viajar al exterior a representar al país con su música, especialmente cuando ellos son los que realmente recuperan la cultura colombiana y le dan nueva vida. En serio, Colombia no es sólo vallenato y champeta (cuando se les entra en gana a los dueños de los medios Mainstream) y este tipo de propuestas carecen de fuerza no por ser malas, sino por no ser del gusto del programador de la emisora, no tener para pagarle a esa persona, o no ser parte del negocio de un “exportador informal” o “empresario de alto riesgo” que pague para que suenen. Y lo peor es para usted, señor oyente, que se pierde de lo mejor de la música nacional sin darse cuenta de que lleva 20 años bailando la misma música.

Pero tampoco es imposible salir adelante sin payola. Batori considera que hay que tener entereza y echar para adelante. Se logra, especialmente gracias al internet y los medios alternativos. ¿Casos exitosos? Claro que los hay, por ejemplo, Batori cita a la Orquesta La 33 que es una banda alternativa, llena de calidad, con gran cantidad de seguidores, que toca en todo el mundo, y que jamás se ha visto envuelta en ese tipo de negocios raros que aseguran éxito instantáneo. Pero es que ese es el problema: todo el mundo quiere éxito instantáneo, pero la cuestión es de tiempo, esfuerzo y paciencia. Y cosas para hacer acá hay muchas, en un país tan nutrido de cultura, formas de ver y ser y hasta con topografía tan diversa, es difícil quedarse sin inspiración o ideas. Puede que a las grandes compañías les interese poco ayudar, pero a regañadientes terminan haciéndolo cuando el derroche de talento se les sale de control. No es la “falta de un éxito” o que haya “unos arriba y otros abajo”, sino la necesidad de replantear nuestra cultura frente a la payola y dejar de verla como algo bueno, una inversión o decir que “de algo tienen que vivir las emisoras”.

Pero no todo son sufrimientos. Papaya, como banda, ha logrado viajar varias veces a Europa a tocar en diferentes escenarios gracias al apoyo del gobierno de diferentes países, el de la Cancillería, el de los medios alternativos y especialmente de los bares y sitios que dan cabida a este tipo de propuestas para llegar a nuevos públicos. Pero lo más importante que han logrado es tocar y presentarse, hacer gozar, reír y bailar a la gente. Y todo, arriesgándose a hacerlo, con organización, planeación,  objetivos aterrizados y paciencia, porque nadie llega en franca lid a ser un rockstar en 3 meses. Pero sobre todo,  hacer lo que se quiere sin miedos y sin esperar al momento “perfecto”, porque siempre va a faltar algo, porque la vida no es de quedarse jugando guitar hero en casa, es de salir a montar una banda y triunfar de verdad. No es de jugar a llamarse como otra persona para reencauchar los éxitos de antaño y ahorrarle unos pesos a las emisoras, es de crear nuevos temas que mantengan con vida nuestra cultura nacional.

Los dejamos con el video de “Fayaguaya” de Papaya Republik con participación de Systema Solar

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Para saber más de Papaya, visítalos en

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Imágenes proveídas por Papaya Republik. Reproducidas bajo autorización.

Agradecimiento especial a @vientosderock por su apoyo en la elaboración de esta nota.

 

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