Revista El Muro

Te presentamos “Pariente”, el  western santandereano  Opera Prima de La Banda del Carro Rojo, una película colombiana pero que no por eso cae en los clichés que podría caer.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

“Pariente” es una de esas películas refrescantes para el cine colombiano. Filmado en Güepsa y con banda sonora de Edson Velandia, Iván Gaona trae una historia asombrosamente sencilla y a la vez llena de vetas y matices que presentan una trama muy bien contada. Una suerte de western con elementos de suspenso situados en el área rural de Santander en 2005, durante los procesos de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia. La película se estrenó la semana pasada en Colombia pero ya se ha presentado en Festivales en Venecia, Varsovia y Toronto. La cinta dura 115 minutos y es protagonizada por  Willington Duarte, René Calderón y Leidy Herrera Castillo.

pariente1“Pariente” es el primer largometraje de La Banda del Carro Rojo, con la dirección de Iván Gaona y la producción de Diana Pérez Mejía. Ambos han presentado ya cortometrajes exitosos, pero se arriesgaron con “Pariente” a crear su primer largometraje. En esta, se presenta el amor de Willington por Mariana, quien se casará con René en pocos días, y como al que no quiere caldo se le dan dos tazas, le toca ser el DJ en la fiesta. Esta historia se desarrolla en el contexto de las desmovilizaciones de las AUC y cuenta cómo afectaron estas a la gente del común de los pueblos golpeados por la violencia, mostrando cómo se habían habituado al miedo y habían convertido al paramilitarismo en parte de su día a día. Y por último, se cuela la historia de un ladrón que está azotando a la región, incluso cuando “Los Paras” parecen seguir al acecho.

Pariente me gustó muchísimo. Es fantástico ver cómo una historia colombiana se cuenta sin caer en todos los clichés que podría caer. Hablar de paramilitarismo sin hacer demagogia, hablar de la vida de un pueblo sin caer en los arquetipos del machismo  o lo “pintoresco” y ramplón, hablar de amor sin caer en la melaza irreal… es interesante ver cómo las tres narrativas se mezclan para construir una historia en la que se mezclan en justa medida y sin caer en esas obvias trampas.

El gran fuerte de esta película, además una muy buena cinematografía, está en la sencillez de su historia y fuerza de sus actuaciones. Los actores, tal vez justo por ser naturales, desempeñan su papel con mucho éxito: son completamente creíbles, se sienten muy auténticos  y reales. Eso se refuerza con un guion que no discurre sobre la violencia y lo extraordinario, sino sobre lo cotidiano: sobre las parejas que se casan, los camiones, los marranos, la comida, las anécdotas… “Pariente” es una historia que se cuenta y construye bien, con personajes en líneas generales bien construidos. En resumen, los ingredientes para hacer bien una película.

“Pariente” está llena de elementos interesantes. Aunque por supuesto no todos los actores hacen un gran papel, algo esperable tratándose de actores naturales, los flojitos se encuentran todos entre los extras y no tiene parlamentos o papeles muy importantes para la trama. Las actuaciones principales son bastante buenas y mi único reparo está en el sonido, en tanto en ocasiones las voces no se entienden del todo, en particular las de personajes de la tercera edad (particularmente, Alfonso), y creo que eso es algo a lo que debe ponerse mucha atención con acentos tan marcados como el santandereano.

De resto, es una de esas películas raras, donde una buena historia se cuenta de buena manera y se presenta bien. No necesita grandes efectos, grandes actores ni gran nada para ser una gran película. No necesita ese apelativo de “gran”, salvo por la música del gran Edson Velandia, por supuesto, peso pesado de la música contemporánea colombiana, creador de otro importante ingrediente para la fórmula del éxito.

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Imagen: Héctor Álvarez

Es una película que vale la pena ver para encontrar formas diferentes de narrar una historia sobre Colombia, que aunque sea muy colombiana y no desconozca las situaciones de orden público, no se centra en ellas para construirse sin por ello eludirlas, sino permitiendo que afecten la historia como un elemento más. Una de esas rarezas que merecen estar durante más de dos semanas en cartelera, pero que definitivamente necesitan el apoyo del público para poder trascender como se debe, una reconciliación de Colombia con el cine en el que ni se ignora el conflicto, ni se lo pone al centro de todo dando paso a una historia sencilla, bien contada y bonita.

Sin más: NO SE LA PIERDAN, es buen cine, que divierte pero sin dejar de ser bueno, sin necesidad de mostrar miserias ni ramplonerías sino haciendo bien las cosas.

Calificación: 4,5/5

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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