Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Domingo en la mañana. Mientras muchos pasan la resaca, otros se entregan a una práctica novedosa: el Parkour. No voy a profundizar en su historia, que es bien conocida, sino en lo que significa el Parkour, que traduce del francés “recorrer”. Para quienes no lo conocen, esta es una práctica deportiva alternativa que se inspira en la unión, la fuerza, el compromiso, la determinación y la disciplina, aunque a lo lejos parece “simple brincadera”. Esta práctica no distingue entre géneros, edades o etnias, sólo demanda que los practicantes deseen adecuar su cuerpo, dejarse guiar por los entrenadores y mantener la constancia. Se practica recorriendo las calles de una manera alternativa, en la que se conciben los espacios urbanos como un gran gimnasio, una pista de obstáculos a sortear y sobre los cuales saltar y divertirse. Puesto así, suena muy raro. Por eso, recomiendo ver el siguiente video del grupo FamiliAire Colombia:  

 

El Parkour establece una interesante relación con la ciudad y con los demás. Para ellos es fundamental respetar a los demás y su espacio, y en especial, a sí mismos y a sus compañeros. Los Traceur (como se llama a los practicantes) se conciben como una familia en la que todos se cuidan, se guían y se apoyan. La amistad y el compañerismo son centrales para los practicantes. Es un deporte individual y no hay un sentido de competencia propiamente dicho, sino que todos prefieren celebrar los logros de sus compañeros y declararlos “ganadores” antes que protestar por un resultado. Lo más importante es valorar los aciertos y analizar las fallas para que cada uno de sus participantes pueda llegar a dar lo mejor de sí mismo.

Para practicar Parkour sólo es necesario contar con ropa cómoda que permita hacer bien actividades. También es importante tener al día el carnet de la EPS (seguridad social), pero FamiliAire piensa siempre en que esto no sea necesario: el entrenamiento es guiado por expertos y científicos del deporte que miden y analizan las capacidades individuales de cada participante buscando el máximo rendimiento con el mínimo riesgo. Por último, es necesario contar con el permiso de las autoridades, con quienes FamiliAire ha establecido una relación de mutuo respeto, logrando el reconocimiento  necesario para que les sean facilitados espacios de práctica en los que desarrollan su talento sin incomodar a nadie, al punto que vigilantes y policías se detienen a observar sus prácticas sin interrumpirlos.

Parkour es libertad. Fuente: Archivo.

Pero lo más interesante del Parkour es que no es simplemente un deporte, sino una filosofía de vida. La buena energía y la química del grupo se sienten al llegar al sitio en el que estén entrenando. Todos se conocen entre sí, se apoyan y motivan. Es una gran familia donde todos tienen cabida, donde hay practicantes entre los catorce y los cuarenta y cinco años, hombres y mujeres, ricos y pobres. Es una práctica de aceptación y de crecimiento grupal en la que se motivan el compañerismo, el respeto, la disciplina y en general los valores que uno espera encontrar en una familia unida por una concepción de los espacios en la que no hay límites ni barreras, en la que las dificultades se solucionan con práctica y disciplina, y en la que todo toma un nuevo significado: a un practicante de Parkour nada lo detiene, el límite está en él, y el objetivo principal es superar ese límite, llegar más allá de lo que el miedo o la incapacidad permiten y crear una nueva relación con la vida y la ciudad.

Otro aspecto interesante en el Parkour es que los participantes llegan allí por moda o adrenalina, pero se quedan porque aprenden a ver las cosas de una manera distinta. Donde todos vemos un bolardo – un obstáculo inerte que nos bloquea y estorba el paso- los traceurs ven una oportunidad, una nueva forma de darle vida a la ciudad. Aprenden que la importancia de la desciplina, del respeto por los demás y por sí mismos: en efecto, establecer una nueva relación con el cuerpo los lleva a evitar vicios y a responsabilizarse durante su entrenamiento por sus decisiones.

Además, el Parkour enseña que los límites están en la mente, que los miedos se pueden superar mientras seas consciente de tus habilidades. Ya sea haciendo un salto mortal sobre un muro o enfrentando un problema del día a día, el traceur está decidido a evaluarlo y brincarlo si tiene las capacidades, o pedir ayuda cuando necesite hacerlo. El Parkour no es sólo adrenalina, es una forma de ver el mundo, la vida, y los obstáculos del día a día, ya sea los que nos encontramos al caminar por la calle, o los que encontramos en nuestras vidas personales. Lo único que está prohibido es ser incapaz de enfrentar el miedo.

Para ver el grupo de Facebook de FamiliAire, has click en http://www.facebook.com/groups/Familiaire/?notif_t=group_r2j

Para mayor información o para obtener implementos, comunícate con David “Kalbo” Martinez al teléfono 312 465 8986.

 

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