Revista El Muro

Por. Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Gustavo Cerati. Como muchos de los que te lloran, alguna vez te  vi, no como Soda, sino como Cerati. Un día en el Palacio de los deportes, un hombrecito gigantesco de unos 30 centímetros de altura. Creo que eso fue en el siglo pasado. Esa es mi imagen de ti, el Cerati. Pero no mi recuerdo. Al igual que muchos delos que te  lloran, no te conocí, jamás me tomé una foto contigo ni nos fuimos de chelas. Pero un medio día en el que trabajaba, mi novia me mandó un mensaje diciéndome que Cerati estaba muerto. Inmediatamente entré a redes sociales y vi la conmoción: hacía menos de 20 minutos, la clínica había confirmado lo que todos temíamos hace rato: Cerati no despertó jamás. Gustavo se nos fue. Te nos fuiste.

Y por supuesto quise verte volver. Pude, como director de la revista, buscar formas de generar tráfico sacando algo como “el top 10 de canciones de Cerati”, pero no me interesó, quise ser, primero, tan respetuoso como tu Familia lo solicitaba, y segundo, creo que Soda y Cerati no dan para eso, habría que hacer un “top de todas las canciones de Soda y Cerati”, porque para cada quién hay una canción distinta, un momento diferente, y si no me creo quién para pontificar sobre cuales son los 10 videos de gatos más tiernos de Internet (obvio, los de mis gatos), mucho  menos soy quién para llamar mejor o peor una canción de Soda o tuya. Para muchos de mi generación es así, y fue bonito ver cómo en la noche Facebook se llenó de mensajes de agradecimiento  y canciones. La mia fue “Signos”, aunque también pensé en “El mareo” y muchas otras, tantas que los acordes hacían muy difícil elegir. Por supuesto, no faltó el mensaje de “qué me importa” o “menos mal que se murió”, a veces bien y a veces mal intencionados, pero la mayoría agradecíamos a ti, un grande del rock latinoamericano.

Mi parte insegura te extraña. No voy a decir que soy el más fanático de Soda y Cerati, hasta confieso que detesto cantar tus canciones en Karaoke y ni siquiera estoy escuchándolos mientras escribo esto. Pero sí puedo decir que las tuyas son de las pocas canciones que dejo siempre que el reproductor (que siempre tengo en aleatorio) las pone. Son las canciones que me sé y me gusta cantar, que evocan momentos distintos de mi vida: la adolescencia, las tusas cantando al pie de la botella “ellusó micabeza común revolver”, los intentos fallidos de seducción con “Canción animal” de fondo, las fiestas de 15 con la infaltable música ligera, la banda que tenía cuando adolescente y que progresó tanto que hoy soy escritor y sanador… son tantos y tantos recuerdos, tantas y tantas veces que la voz maravillosa de Gustavo me acompañó… Quería a Gustavo Cerati, y no lo digo como el que intenta posar tras su muerte, sino como el niño de quince  que votó por montar “De música ligera” en su banda cuando apenas acababa de comprar un bajo eléctrico que después me robaron. Fue nuestro primer cover, recuerdos que quedan en el corazón. Y después de ese, montamos “Primavera 0”. Y luego si Iron Maiden o Metallica, o alguna de esas cosas que me gocé cuando era adolescente y ya me parecen repetitivas.

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Gustavo: Te liberaste al aire del desierto. Me duele pensar que no estás acá. Me duele porque me apego a tu recuerdo, no a ese hombrecito que ví, sino al músico prodigioso que fuiste, al poeta grandioso que escribía canciones que nunca sentí que fueran para mí, pero que siempre me acompañaban. Que amo escuchar. Me duele como amante de la música y como persona, como un hombre que se apegó a la voz de otro, a sus acordes, a sus sonidos,  a sus 11 episodios sinfónicos que creo que es de las pocas obras maestras hechas entre una banda de rock y una orquesta sinfónica. Me duele pensar que se fue un hombre, uno de esos que acompañó mi adolescencia y en cuyos conciertos me he soñado (que no es poco, sólo ha pasado con 3 o 4 bandas que realmente me duele no haber visto en vivo). Me duele pensar que se nos fue y que no los vi en vivo por pendejo, y que tampoco voy a verlos nunca.

Ya eres un hombre alado, Gustavo. En momentos como este me gustaría creer en el cielo de los rockeros, pensar que podría ir a verte tocar y de pronto cantar algo con Janis o con John mientras Jimmy (Hendrix) hace la guitarra y Jimmy (Salcedo) toca el piano (perdón, no pude evitarlo, pero es con todo respeto). Ver la cara que ponga Kurt Cobain cuando te vea a ti, que no cediste a sus sonidos sino que seguiste en lo tuyo cuando todo el mundo se desplomaba ante el gronch y acababa con los ochenta y todo lo que fueron, con ese terreno natural que pocos músicos valientes no dejaron desaparecer. No me importa si eres una buena o mala persona, no me importa si eras un vicioso o eras un santo, me importa lo que fuiste para mí, lo que significaste en mi vida. Los Charlies me aburren, los Fitos y los Calamaros se quemaron bien rapidíto, pero tú sigues, como las Cafetas y los Aterciopelados, como los Prisioneros o los Kuryakis, como los Sabinas… como sólo son los Ceratis. Como todos esos que signifiquen o no mucho para la historia del Rock, significan mucho para mi historia.

Te fuiste con las olas  y ya no estás. Gracias por enseñarme que merezco lo que sueño, que perdonar es divino, que es mejor vivir fuera de foco, que los discos pueden sonar para siempre, que el sexo se vive entre caníbales y que los sueños hay que vivirlos en stereo. Con este nudo en la garganta y llorando por ti, por todo lo que revolviste mi cabeza y mi corazón, sólo me queda decirte lo  mismo que dijiste en un discurso que quedó en el inconsciente colectivo de la américa latina que amo: gracias porque mis días no hubiesen sido nada sin ti, sin ustedes. Estuviste desde el comienzo y sigues hasta hoy, y seguirás hasta que se me quite este nudo que tengo en la garganta al escribir, que será cuando siga tus pasos. Gracias totales.

imagen de introducción: http://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Cerati

Imagen central: Xtian

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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