Revista El Muro

Y no eran suyos.

En 2012, Andrew Walls se realizó una colonoscopia. Al despertar, llevaba puesto algo raro… tenía puestos ropa interior femenina rosada. Como dice la demanda que interpuso, “cuando el demandante se presentó inicialmente para su colonoscopia, no tenía ropa interior femenina rosada y en ningún momento el demandante se puso ropa interior femenina voluntaria, consciente o intencionalmente”, según cita el news journal .

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NO, no fue buena idea….

Más que un extrañísimo error médico, fue una broma. Walls trabajaba en ese momento en el hospital cuando se realizó el procedimiento y quienes le pusieron la ropa interior fueron sus colegas y amigos a modo de chiste. Sin embargo, el chiste salió caro, pues como reporta Delawareonline.com, el afectado sufrió de angustia mental, estrés severo, pérdida de salarios y capacidad de ingreso, y debería ser recompensado ante lo que su abogado es una conducta extrema y ofensiva, y que tipifica como criminal por ser mal cuidado de pacientes y daño emocional intencional. Un chiste fue interpretado como una forma de acoso que buscaba avergonzar a un empleado.

Fue un chiste, y seguramente nadie esperaba que pasara de allí…Tal vez, ahora que el mundo entero sabe sobre sus panties y su pésimo sentido del humor, Walls tal vez tenga justificación para sentirse perseguido y avergonzado.

Fuentes: Delawareonline.com y news journal .

Imagen de introducción: Postmodern Sleeping Beauty,por Helga Weber. Reproducido bajo licencia creative commons desde Flickr

Imagen central: Official Panty Pirate Flagby zmorphcom. Reproduciodo bajo licencia creative commons desde Devianart

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