Revista El Muro

Te presentamos  la segunda novela de la joven escritora bogotana

Por. Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Empezaré esta reseña con una anécdota. Hace unos meses, Juan Ramón Vera, que nos tiene acostumbrado a textos sobre ciencia ficción clásicos (porque acá también presentamos clásicos), me pasó una reseña sobre una novela de una primípara que le gustó muchísimo. No imaginaba yo que fuera a conocer a esa niña un par de meses después en la Feria del Libro, y menos que fuera a sorprenderme tan gratamente como lo hace. Y aunque mis reseñas son sobre textos y no sobre autores, no puedo dejar de contarles que Camila González es una niña muy joven que ha escrito ya cuatro novelas, habiendo publicado dos bajo el sello Calixta Ediciones. Y contrario a lo que uno podría pensar por su juventud, es una chica muy talentosa y rigurosa en su forma de escribir, además de creativa, aguda y divertida. Uno de esas personas a las que la escritura se les da con una naturalidad que da hasta envidia.

Dicho esto, hablaré de “Plagio”, una emocionante novela que cuenta la historia de Isabel, la cuota menos agraciada de un par de mellizas. Una adolescente cualquiera, con una vida aburrida, a la que un día empiezan a pasarle cosas muy extrañas que atribuye a un Poltergeist de melena rubia que se dedicó a hacerle la vida imposible. Esta melena pertenece a una fantasmagórica niña que empieza a controlar muchos sucesos de la vida de Isabel haciéndola perder el control de su vida y llevándola por una increíble aventura.

El libro consta de 179 páginas en las que se cuenta la vida de Isabel. La escritura es claramente juvenil: llena de energía, de un poco de inocencia… pero eso no es excusa para decir que es mala. González escribe como pocos a su edad, mostrando un gran talento para las letras y logrando que hasta una escena de acción se torne emocionante, cosa difícil en la literatura hoy en día  cuando el cine nos ha plagioayudado a perder la capacidad de emocionarnos con letras frente a sus costosas secuencias de imágenes. La tipografía, o mejor, tipografías del texto juegan con las apariencias, historia y personajes, haciendo que, aunque en un principio no sea del todo claro, se pueda entender qué es lo que pasa a medida que transcurren las letras.Hay que resaltar también las bonitas ilustraciónes de David Avendaño

El personaje de Isabel está muy bien construido: es una niña ingeniosa, aguda, inteligente y extrovertida, puro material para un personaje principal adolescente que atrape a un lector o lectora sin importar su edad. Por eso, parece un poco raro el valor que se le da al final a su existencia, pero no digo más porque con dos o tres palabras podría tirarme por completo la aventura que construye la trama del libro y el giro que, aunque en cierta medida es un poquito predecible, deja perplejo a cualquiera.

A pesar de su calidad, el texto deja sinsabores: el final es un poco confuso y exige más atención que la mayoría del texto, y sentí la parte rosadita algo forzada: No tiene nada de malo querer a los personajes, pero querer a veces significa dejar que la gente se vaya al carajo… Siento también que pudo jugarse más con los vínculos emocionales entre Isabel y su familia al final, mostrar cómo una familia unida con un engrane fallido empezó a marchar. Así mismo, hay algunos términos poco comunes como Mascullar o Farfullar, que una vez se entienden funcionan bien, peor que hasta que eso pasa, quitan un poco de agilidad al texto (al menos si uno es juicioso y va al diccionario a mirar, y acepto mi falta de léxico en esta). Pero en gran medida, creo, estos son más chocheras mías que problemas reales en el texto… más cómo hubiese hecho yo las cosas que como las hace González, y creo que el mejor argumento para saldar esta discución es que ella ha publicado dos novelas y yo no.

Pero estos detalles no le quitan valor a una gran obra, que aunque sea de una casiniña de 19 añitos (que aún se pone roja cuando uno le dice que escribe muy bien) es casi impecable en muchos aspectos. González logra construir un mundo de fantasía en el que una  vida puede ser plagiada, en el que ese juego viejo del autor que se mete en el libro se torna realmente interesante y en el  que la vida de una adolescente no se torna aburrida para quienes la leemos, ni aún cuando en verdad lo es.

Vale la pena leer “Plagio” y tenerlo en las biblioteca, no sólo porque es el inicio  de la muy prometedora carrera  de Camila González, sino porque que además prueba que se puede hacer literatura juvenil sin vampiros con brillantina o magos traumados, que Colombia es más que realismo mágico, marihuana, coca y café; y que los jóvenes también pueden hacer las cosas bien, que la adolescencia es simplemente una edad y no es sinónimo de chambonada.

Puedes leer un el primer capítulo haciendo click acá

Y seguir a la autora en su blog

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  • Hola Mauro, me gustó tu comentario pero me quedé varado sin el capitulo dos!! Ok, lo voy a comprar. Me gustó tu comentario, muy honesto y realmente invita a leer y a pensar que hay formas sencillas pero eficientes de alimentar nuestra imaginación, volar y salirnos de los problemas que en realidad son inventos nuestros a falta de ;lgo mejor que hacer. La verdad me sentí oxidado pues estoy acostumbrado a leer libros técnicos y documentos de trabajo que tienen una secuencia cuadriculada; con este libro, mejor dicho, con este primer capitulo sentí que tenía que esforzarme un poquito para meterme en la onda de soñar e imaginar los espacios y las situaciones que en realidad están muy bien descritos y de una manera sencilla pero precisa, me gustó ver cómo se pueden contar y mostrar tantas cosas cuando las palabras están bien usadas, creo que lo voy a tener que aprender a hacerlo para mis informes de trabajo. Gracias por promover a nuestros jóvenes talentos que son quienes van a construir realmente un futuro mejor. JMGC.

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