Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83 – director@elmuro.net.co

Me llamo Mauricio. Una amiga escribió Mhaurizio en un chat para vengarse porque escribí mal su nombre, y me gustó. Y por eso el blog se llama así. Y es la esquina donde la vida es lo que parece ser porque… pues porque sí, porque me gusta como suena y creo que lo vano también tiene su sabrosura. A la larga, uno no se cuadra con la novia si no hay atracción sexual (eso se llama amistad, y uno no anda de revolconchis con los amigos) y para gozarse una canción no necesita conocer la partitura. Pero bueno, mucha ñoñez y pendejada. Soy la mente, corazón y tripas detrás del Muro y esto lo escribo cuando la revista se acerca a sus dos añitos de existencia.

Este es el 3.0 de un blog que nació hace varios cientos de años, cuando era un emo. No porque existieran los emos en esa época, sino porque yo vivía muy deprimido. Aún, tal vez, se pueda encontrar ese blog. Da pena, eran los tiempos en los que intentaba posar de intelectual. Ya cambié y poco me importa quedar bien, como inteligente, o como pendejo. Alvaro Vanegas empezó a fregar con que montáramos blogs en la revista desde que llegó, y por fin le di gusto (¡gracias!). Acá aprovecharé para escribir textos cortos sobre lo que se me pase por la cabeza. No me comprometo a regularidad porque a veces no tengo tiempo ni para dormir, pero aprovecharé para escribir cositas sobre cosas que normalmente no aparecerían en El Muro pero sobre las que me parece valioso escribir.

Por ejemplo, esa canción no tiene nada que ver con este texto, pero es tan buena que no podía perder el papayaso de publicarla. Además, es a única posibilidad que tenemos los mortales de ver a Madame Periné en rulos (y hasta así se ve divina la muy condenada). Algo así va a pasar. Voy a hablar de política, porque ese cuento de la espiritualidad no hablar de política y desinteresarse lleva a la inacción, a esperar que las cosas cambien solitas, un fatalismo bobo y sin relleno. Para cambiar el mundo cambia uno y luego trabaja por él. Eso si, sin joderle la vida a nadie que no se lo merezca.

¿Seriedad? Cero. ¿profesionalismo? Tal vez en el planeta Zuzú. ¿Responsabilidad? Nah. Acá espero a poner a más de uno y una a respirar por la herida, a burlarme de las pendejadas socioculturales con las que salimos frecuentemente, las soperutanadas de los políticos y la actitud microfálica de los violentos que necesitan satisfacer ese vacío comprando narcomóviles o metralletas. Sólo quiero hacer crítica(dera) social e intentar no hacer el oso tratando de ser chistoso al hacerlo.

Hay que aprovechar este espacio para la discusión malitencionada ahora que somos uno de los pocos medios que no está financiado por pacific o alguna otra empresa maligna que se lava la carita con agua y con jabón sacando infomerciales de media página de periódico en los medios de mayor movimiento del país, esos a los que más que hacer el bien, les importa quedar bien.

Retiraré lo dicho si nos financian.

Ni que fuéramos tan difíciles.

Amiguis, ¡fináncianos!

Mentiras, eso no va a pasar.

Ya, me callo.

Sigan, esta es su casa.

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