Revista El Muro

 

Por: Juan Ramón Vera

@JRverarodriguez

Es impactante la profunda trascendencia de algunas cuestiones sencillas: ¿Cómo sería un museo de los sentidos o de las percepciones? La respuesta, o el intento a ésta, es el hilo conductor de una novela, que como la pregunta, es trascendente y sencilla. Con un estilo elegante, sin ser pretencioso, Julio César Londoño se inmiscuye con gran habilidad y precisión en el universo de las percepciones, que sin ir más lejos, se torna tan complejo como cualquiera de los que se puedan encontrar en la literatura, Macondo o La Torre Oscura. No es común ni muy estético hablar de la extensión, pero Proyecto Piel enfrasca al lector en un número de páginas que resulta adecuado, sobre todo, para los que empiezan a ser lectores, como siempre digo, para que no salgan corriendo. Pero (siempre lo hay), se advierte que puede resultar complicado el desconcertante entrevero de aforismos, frases y sentencias que Manuel escupe con gracilidad y agilidad, incluso cuando está borracho, citando a gente como Newton, Goethe, Carl Sagan, Gabo, Borges, Kant y otros tantos.

Manuel, el artífice intelectual del museo de las percepciones, deja correr su vasta imaginación, con el ánimo de buscar la forma de comunicarse con Francisco, su hijo autista. Afirma que el verdadero propósito es recrear un laboratorio de observación psicológica, sin embargo, se deja entrever que pretende causarle alegría a su esposa, Lina, mediante alguna prueba de comunicación efectiva con Francisco. Oscar, es un arquitecto amigo de la familia. G, es un inversionista, socio de Manuel en el Proyecto Piel. Los adultos, tal vez llevados por el aluvión de las percepciones desatadas al estudiar los sentidos de manera tan profunda, se mezclan derribando y erigiendo nuevas barreras de género, de la moral, la estética, el amor y la amistad. Otra consecuencia, es el viraje del pensamiento que normalmente se tiene del universo. Ese cambio, deja clara la banalidad de algunas de las obsesiones históricas de la humanidad, como la ilusión de querer comunicarse con alguna inteligencia extraterrestre, cuando expresa: creo que debemos suspender ya todo intento de comunicación con civilizaciones superiores, por la sencilla razón de que ya sabemos cómo se comportan las especies superiores con las demás. (…) Recordemos que cuando el pato le mueve la cola al Homo sapiens para “hacer contacto”, el Homo sapiens hace estofado de pato.

 

Recomiendo esta novela, porque deja una sensación de haber usado todos los sentidos para leerla, no sólo la vista; la recomiendo, porque produce un cosquilleo en todos los lóbulos cerebrales que se encargan de procesar la información percibida por los órganos de los sentidos, de interpretarla y darle forma, textura, tamaño, color, olor, sonido.

Imagen reproducida desde http://www.alamaula.com.co/bogota/libros-y-revistas/proyecto-piel-codigo-23326/4515411

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