Revista El Muro

Por primera vez, la ciencia toma en serio y con evidencias las experiencias después de la muerte.

“La muerte es el destino que nos espera a todos”, dijo Steve Jobs. Pero, al parecer, después de ese final hay más en nuestro destino. El Journal del Concejo  europeo de resucitación  (entidad médica, no metafísica) se publicó un estudio en el que se analizó lo que pasaba con 2000 personas que durante su “muerte” fueron declaradas clínicamente muertas por paro cardiaco, y particularmente con aquellas que fueron resucitadas por el equipo médico.

El cerebro dura de 20 a 30 segundos funcionando al detenerse el corazón y no se reactiva hasta que vuelve a latir. Sin embargo, el 40% de los “difuntos” dijeron haber experimentado sensaciones. En particular es llamativo el caso de un hombre de 57 años que aseguró haber visto desde un rincón del cuarto todas las acciones del equipo médico y que además describió los sonidos de las máquinas durante los tres minutos en que estuvo muerto con precisión.afterlife

De 330 sobrevivientes, 140 aseguran haber experimentado alguna clase de consciencia mientras los resucitaban. Muchos no podían dar detalles, pero uno de cada cinco decía sentir paz, varios aseguraron ver luz como del sol. Otros sintieron miedo o sensación de ahogamiento, como si los estuvieran hundiendo en aguas profundas. El 13% aseguró que sintieron separarse de su cuerpo y el mismo porcentaje aseguró que sus sentidos se aguzaron.

Generalmente, se cree que estas experiencias se deben a alucinaciones y que los fármacos deberían evitar que se recuerde, y por eso no deberían corresponderse con fenómenos que realmente pasaron. Es un campo que se había reservado a lo místico, pero que empieza a abordarse científicamente trayendo a la medicina a un campo completamente inexplorado.

Fuentes: The Thelegraph y AWARE

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