Revista El Muro

Hablamos con Martín castro, Rasta Boy, quien nos contó sobre su proyecto, su historia y por qué vale la pena apostarle a hacer las cosas con amor.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Martín Castro, conocido también como Rasta Boy,  nació en Medellín y siempre ha estado en el mundo de la música. Sus padres, además, le regalaban instrumentos en vez de juguetes, haciendo que la música fuer parte integral de su vida. Su hermana, en los 90, le presentó el mundo del Hip Hop y el Reggae. Este último género cambió su vida, ayudándole a dejar de lado la violencia que habitaba en su ser gracias a la filosofía pacifista que lo envuelve. Con el tiempo, formó parte de  Alma Estéreo, un proyecto de Hip Hop con el que llegó a varios importantes escenarios de Colombia. A la vez, tocaba percusión folclórica colombiana y al trabajaba en la Orquesta Sinfónica Juvenil de Antioquia, en donde se enamoró del Corno Francés. Acostumbrado a trabajar sobre Samplers y scratchs, creía que su vida estaba sellada y con una exitosa carrera en la escena del Hip Hop paisa.

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Pero en 2009, su vida musical dio un gran giro cuando llegó a Estación Caribe. Esta agrupación lo invitó a rescatar la música colombiana con su trabajo. No tenía que cambiar, sino aportar. Sin embargo, tuvo que volver a aprender cómo rapear con una orquesta, más en una con diez músicos en escena. Además, pudo cantar diversos géneros más allá de su acostumbrado reggae. Estación Caribe, con un sonido muy cercano al folclore, le permitió impregnarse de cumbia y llegar a colaborar con artistas que admira como La 33 o Pablo Martinez, compartir con personas que admiraba como Paito, Petrona martinez o Totó la Momposina; además de aprender junto a productores como Juancho Valencia, de Merlín Producciones.

rastaboy1Pero Rasta Boy no sólo escucha cumbia y porro,  sino que también lo llenan sokas, champetas, reggaes, lumbalús… así que se decidió a hacer su proyecto solista, apoyado por muchas personas cercanas que le decían que querían escuchar a Rasta Boy y sus composiciones,  al punto que no considera este “su”
proyecto, sino de muchas personas que le colaboran y lo impulsan en cada paso. Así se lanzó al ruedo y su primer sencillo, lanzado a finales del año pasado, se llamó “La Corrompisión”, que habla sobre el respeto a la mujer y el cortejo, no meramente sobre corrupción y sexo. Grabado en un contexto de fiesta, dice que hay que respetar a la mujer y que la fiesta no sólo es sexo y licor, sino pasarla bien con respeto: que un escote no implica que su dueña quiera que la desnuden.

En su nuevo disco, “Esto se hace con amor”, muestra su versatilidad experimentando con diversos géneros y retos vocales. Pero también hay un importante espacio para el folclore. Si bien en un “lado A” del disco hay muchos sonidos para la fiesta y la discoteca, hay un “Lado B” completamente acústico en el que toda la percusión es hecha con instrumentos colombianos: Alegres, tamboras, llamadores, bombo, semillas, cununo… Instrumentaciones y cadencias nacionales que darán un sonido distintivo al Reggae de Rasta Boy.

“No sé tú”, su nuevo sencillo, es una canción de amor. Pero no sólo amor de pareja (aunque también tenga ese contenido) sino un recordatorio de que aunque todo se vea oscuro y desesperanzador, debemos mantener la esperanza. Así como las personas más humildes hacen sus labores del día a día con amor, si todos hiciéramos las cosas con amor, pondríamos nuestra cuota, nuestro granito de arena, para hacer de este un mundo mucho mejor. La letra no es abstracta, sino que Rasta Boy quiere que lo entiendan, que se vean los colores y tamaños distintos y diversos, pero que crean una unidad. Y ese es un mensaje que quiere dar: necesitamos mantenernos unidos, porque entre nosotros no podemos dividirnos: ya es suficiente con todos los sectores que intentan hacerlo como parta que el arte y el pueblo se dividan también.

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Rasta Boy admira el trabajo de muchos artistas como Bomba Stereo, Choc Quib Town o Systema Solar entre muchas otras, quienes abrieron caminos a propuestas como la suya, que los inspiran a mantener las músicas colombianas tradicionales en el  mapa a pesar de la industria, esos sonidos que no son efímeros y que nos dan el real sentido de lo que somos los colombianos, algo que él mismo intenta. Sonidos que sensibilizan y educan, arte que nos vuelve humanos y nos conecta con el vecino y la realidad. Por su parte, él le apuesta al amor en sus sonidos, a encontrarse con uno mismo, a escapar al amor al odio y amar lo positivo. Invita a amar lo que se hace, lo que nos motiva… no comer cuento de lo que nos dicen qué debemos ser, sino movernos por el amor a quienes somos, un amor incondicional, que no se aferra a nada sino que nace y fluye. Amor a compartir en el amor, a servirnos unos a los otros.

A futuro, Rasta Boy planea terminar el disco y grabar el video de “No Sé Tú” en la costa, en áreas rurales donde nació. Seguir aprendiendo de grandes maestros que lo motivan a seguir y le ayudan a aprender. Seguirá desahogando su alma con su música y compartir sus sueños, sin echar cuentos que no podrá cumplir, sino esperando que con sus cantos pueda hacer que nos volvamos un poco más responsables cada día, crear un mundo más íntegro y en el que nos respetemos unos a los otros. Aportando su grano de arena, seguirá soñando con ese mundo. Por eso recomienda a todos ser auténticos, no perder la identidad y saber de dónde venimos para saber quienes somos. Y ante todo, sonreir, porque aunque el mundo esté lleno de hipocresía, un alma feliz crean una vida y un mundo feliz.sonreir con amor, porque todo lo que se hace, debe hacerse con amor.

Los dejamos con el Video Lyric de “No sé tú”

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Fotografías por: JuanDavid OR

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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