Revista El Muro

Te presentamos esta interesante obra teatral que estará en temporada hasta el 5 de septiembre

Por: Alvaro Vanegas

Director y escritor:  Matías Feldman

Codirectora:  Victoria Hernández

Actores:  Esmeralda Pinzón, Anderson Balsero, Angélica Blandón, Alejandro Aguilar, Victoria Hernández

La fría noche bogotana y uno de los lugares más representativos de la capital, son el marco perfecto para que cinco actores de trayectoria y, más que eso, de gran calidad, nos sumerjan en los intríngulis de una oficina cualquiera, de esas repletas de cubículos anónimos y gente incómoda con su propia vida aunque no entienda del todo aquella incomodidad; luchando por mantener una sonrisa corporativa ante los directivos y contando las horas para que llegue el viernes y vestirse con ropa “casual”, dejarse llevar por la vana ilusión de un fin de semana de risas, rumba y evasión de la realidad; todo para volver el lunes de nuevo a cumplir horarios y disfrazarse de persona socialmente funcional.

Reflejos, escrita y dirigida por el nuevo prodigio de la dramaturgia Argentina, Matías Feldman, es eso y mucho más. Con una interesante puesta en escena, en la que los actores desplazan los pocos objetos según las necesidades del momento y están, literalmente, rodeados de público, esta obra muestra sin parafernalia innecesaria, sin ambages de ningún tipo, las diferentes máscaras de un grupo de ejecutivos ávidos de poder, dispuestos a prácticamente lo que sea por escalar en aquella pirámide empresarial que con tanta facilidad que convierte en un verdadero infierno.

reflejosNo voy a decir que todo me gustó. Aunque el texto es muy bueno, incluso por momentos genial y  conmovedor hasta la médula, también es cierto que en ocasiones —no muchas, todo hay que decirlo— se siente impostado, poco natural. Y es que hay expresiones y ciertos tiempos verbales que, por lo menos en Colombia, no usamos. Por otro lado, y esto tiene que ver meramente con el espacio, independientemente de la puesta en escena, cuando los personajes salen de escena, los seguimos viendo. Siguen ahí, fuera de personaje, esperando su entrada. Aunque lo que sucede en escena es apasionante, es casi imposible ignorar a los actores aguardando su momento para intervenir; y este detalle rompe la ilusión, aterriza al espectador y le recuerda constantemente que lo que está viendo no es real.

Pero nada de esto logra empañar una obra de teatro imperdible. Esmeralda Pinzón inicia con un monólogo/diálogo con un psicólogo invisible, interpreta con talento y oficio, y nos dibuja desde las primeras líneas un personaje lleno de conflictos enormes pero tan reales que identificarse es sencillo y hasta doloroso. A partir de ahí vienen las pinceladas de humor negro, los giros en la historia, los diálogos bien construidos, momentos graciosos, momentos tristes, momentos francamente espeluznantes. Angélica Blandón nos entrega un personaje ambiguo, que inicia perfilándose como villana, chismosa, retrechera; y termina como la más humana de todos, sensible, vulnerable, auténtica. Anderson Balsero nos entrega un pelele sobreprotegido, el típico bobo venido a más que todos conocemos y con el que en mayor o menor medida simpatizamos. Alejandro Aguilar, siempre tan contundente en sus actuaciones, ahora interpreta a un buen hombre, tal vez demasiado bueno, y por lo mismo falible, a veces tonto y permeable a la confusión, lo que en últimas marca su destino. Victoria Hernández es el elemento externo, lo único que nos saca del ambiente de oficina, interpretando a una mamá amorosa aunque algo invasiva, que además, y esto no es una broma, es vidente. Ella es una veterana en estas lides y lo deja claro con su papel.

Todos estos ingredientes crean un universo que va desde lo más íntimo hasta lo más global. Tanto así que termina en un desastre con el potencial de matar a millones de personas.

Grandes actuaciones, una puesta en escena inusual y minimalista, una dirección tan buena que rara vez se nota, una historia verosímil en medio de su dramatismo, que puede hacerte reír o estremecer de miedo. ¿Para qué más?

La obra se estará presentando en el Espacio Odeón del antiguo TPB. En la Cra. 5 No. 12c-85. Los jueves, viernes y sábados hasta el 5 de septiembre. La entrada cuesta $30.000, pero los jueves hay 2×1, o si son estudiantes, solo les cuesta la mitad. No hay excusas para no verla.

Calificación:unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaceroestrellas

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