Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

“La revancha del burro” de Systema Solar es un álbum difícil para un crítico. Está tan lleno de colores, ritmos y sabores que se hace completamente inclasificable. Así mismo, es un álbum muy complicado al momento de escribir una reseña, pues casi que cada canción merece un texto por su altísimo nivel de elaboración, la profundidad de sus letras  y la gama de sensaciones que inspira. Pero la mayor dificultad para trabajar con este álbum, es que es prácticamente imposible escucharlo sin ser llevado en un viaje de colores y sonidos que impide prestar atención a cualquier cosa y absorbe al escucha par aponerlo a bailar.

Es un álbum muy bien hecho, aunque Systema Solar prefiera más la frescura, emoción y posibilidad de improvisar en el escenario, lo que garantiza que los shows donde muestran el álbum sean de una calidad excepcional. En el álbum se mezclan sonidos de gaitas con cajas de ritmos y teclados produciendo un muy exitoso pero inesperado resultado de sabrosura caribe-electrónica. Es un álbum que potencialmente puede vender millones de copias dentro y fuera el país por ser a la vez complejísimo y muy digerible para cualquiera, aunque se nota que ninguna de estas cosas era el objetivo de los Systema al momento de componer, que querían hacer un excelente álbum y ya.

Los sonidos contenidos en el álbum son inclasificables. Cuando uno cree que la canción va a ser una champeta, entra un rock para agitar la melena y voliar piojo. Cuando cree que va a ser un sonido electrónico, se pone hip hopera. Cuando está cumbiera, explota un beatbox medio industrial que simplemente acaba la clasificación sin dejar las gaitas de fondo. Es claro que a los Systema no les interesaba ni hacer un disco clasificable para los críticos, ni uno inclasificable: es un álbum lleno de vitalidad y alegría, de espontaneidad que no tiene fórmulas mágicas para componer, pero sí muchos arrebatos de gozadera que le dan un carácter único.

Pero el álbum no es simplemente una colección de temas bailables y sabrosones diseñados para “totiar la rumba”. Es un trabajo que sin ser mamerto, tiene un contenido social muy fuerte. Sus letras hablan de problemas que han afectado y afectan el pasado reciente de Colombia y de la costa Caribe, por ejemplo, los problemas de recolección de basura, la obligación de usar semillas mutantes marca Monsanto para cultivar o simplemente recordarnos que la economía puede ser diferente y dejar atrás el consumismo. Es un disco que no intenta ser sugerente, sino que habla fuerte con líneas como “Si te aprietan el botón/con la mala situación/no te baje’ el pantalón/que ellos viven en mansión”. Es un disco revolucionario y sin pelos en la lengua para hablar sobre una sociedad llena de problemas, pero también de alegría. Toda la actitud del álbum se resume en una pregunta: ¿Cuál es tu revolución?

Este es un álbum que definitivamente no sirve como música de fondo, pues pone a bailar a quien lo escucha así esté en un Transmilenio o un paradero de bus. Es un álbum que en sus letras y música demanda ser escuchado tanto por su calidad como por su mensaje y que más allá de las risas, la mamadera de gallo y los callos que nos va a sacar de tanto bailar, nos recuerda que vivimos en un país que es tercermundista por la decisión de unos pocos (que viven en mansión) y la complicidad del resto (que no tenemos ni para un limón) y preferimos esperar a que nos televisen la revolución.

Los dejamos con un video que, aunque no sea el último sencillo, resume en 7 minutos toda la actitud del disco: “El botón del pantalón”

El disco se puede conseguir en Bogotá en algunas sedes de Prodiscos Entretainment Store, Panamericana, Mambo, la Música y Tango. Para otras ciudades o compras electrónicas, visita http://www.systemasolar.com/

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