Revista El Muro

Te presentamos esta gran película colombiana de autor

Por: Alvaro Vanegas

@alvaroescribe

Director:                             Roberto Flores Prieto

Protagonistas:                  Mabel Pizarro

Roosevel González

 

Me preparaba para ver Buscando a Hagen cuando tuve la oportunidad de ver la campaña de expectativa de Ruido Rosa, y, la verdad, con esas sencillas escenas de los protagonistas en cine, lograron despertar mi curiosidad, así que, en cuanto tuve la oportunidad, fui a verla.

Ruido Rosa cuenta de la historia de Luis, un hombre que rara vez sonríe y se gana la vida arreglando radios y televisores: y Carmen, una mujer cándida, aficionada al cine, el idioma inglés y las chocolatinas, que trabaja en un motel haciendo la limpieza. Sus vidas de cruzan y a partir de ahí, enmarcado por una lluviosa Barranquilla, el guionista construye un romance original y conmovedor en su sencillez.

Con un guión redondo, sosegado y bien planteado, la película nos lleva a la cotidianidad de dos seres humanos sencillos —nunca simples—, que bien podrían ser un familiar o un amigo de cualquiera de nosotros, y recrea una relación de manera hasta cierto punto original que, por momentos toca fibras sensibles, pero en otros, todo hay que decirlo, aburre. Por otro lado, los diálogos son creíbles, excepto, por ejemplo, cuando un hombre humilde y que vive en una casa vieja y resquebrajada, abre una puerta y no dice “siga”, como decimos todos los colombianos, o por lo menos lo intenta con un “pase”. No, este hombre se despacha con un “adelante”. Lo peor es que lo dice dos veces en la película y ese tipo de cosas son muy difíciles de ignorar. No obstante, quiero que quede claro que es un buen guión.

imagen desde revius.net

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Por otro lado insisto, y lo hago porque de pronto tengo la suerte de que algún cineasta me lea y me crea: Uno de los problemas del cine colombiano es que no está pensado para llegarle a las grandes masas y en ese orden de ideas las películas se convierten en pequeños pajazos mentales que terminan viendo menos de 30 mil personas. Claro, habrá quienes argumenten que nos les importa, que igual su mensaje es su mensaje, pero si seguimos así la incipiente industria desaparecerá. Así las cosas, y volviendo con el tema central, la película Ruido Rosa, tiene una excelente fotografía, una dirección de arte impecable, muy buenas actuaciones; Pizarro causa risas culpables y empatía, Gonzáles interpreta de manera contenida, sutil; un sonido muy bien logrado y en resumen, técnicamente es espectacular. Si a eso se le suma un buen guion no debería haber pierde, ¿cierto? Pues sí, hay pierde cuando se alargan los planos, cuando los personajes tardan, porque sí, en contestar, cuando durante 40 o 50 segundos nos muestran a Luis terminando de arreglar un radio, teniendo la posibilidad de hacer una elipsis y contar eso mismo en 3 o 4 segundos.  A lo que voy es a que se perdió una oportunidad de hacer una muy buena película con una historia sencilla y bien contada, y se terminó con una medio ladrilluda que, infortunadamente, no llegará a la cantidad de gente que debería llegar. En un país acostumbrado a ver superhéroes y todo tipo de escenas vertiginosas, los silencios, las miradas que parecen gritar, los planos largos, larguísimos y ese tipo de intimismos, no son muy populares. Y me atrevería a decir que es un error de dirección, no me imagino  —no me quiero imaginar— a un guionista escribiendo algo como: Carmen recibe la comida china y la cámara, sin explicación, se queda con la vendedora mirando al vacío durante unos eternos segundos.

Ahora bien, la recomiendo y de corazón. Quiero instarlos a que hagan el esfuerzo e ignoren todos esos momentos medio pretenciosos, y más bien se fijen en los personajes bien construidos, la mayor parte de los diálogos naturales y fluidos, las escenas memorables (como que la sucede en  la peluquería, o cuando la protagonista se masturba), en el final minimalista pero estremecedor, un final perfecto que te deja con la certeza de que no podía haber terminado de otra manera.

Lo mejor: Las secuencias con los protagonistas en cine. El final.

Lo peor: Los minutos perdidos en planos innecesarios y silencios inexplicables.

El dato curioso: La película participó con relativo éxito en el 49 del festival de cine de Karlovy Vary, en la República Checa y en el 17º Festival Internacional de Cine de Shanghai.

Calificación: unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaceroestrellas

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