Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

No es sencillo hablar sobre los Sabroders. Primero, porque puedo decir que jamás me había reído tanto en una entrevista y entre tanta anécdota no sé qué elegir primero. Pero más allá de eso, tras su propuesta premeditadamente improvisada, hay una riqueza de contenidos de la que tal vez ni siquiera ellos se dan cuenta, pero que se nota porque, ante todo, los Sabroders son diversión, tanto para ellos, como para el público que fácilmente puede pasar de bailar a poguear entre canción y canción.

Los Sabroders Band son una banda de Chapinero, uno de los barrios más tradicionales de Bogotá, caracterizado por su desfile de propuestas alternativas. Sus músicos son Álvaro Escobar (antropólogo), Renato Vargas (diseñador industrial), Luis Daniel Vega (periodista musical), y Alejandro Mancera (artista). Ninguno tiene conocimientos técnicos de música, pero son melómanos consagrados. Tocan lo que les va gustando y les va sonando. No es porque quieran tocar de todo, ser originales o ser estrellas de algún tipo. Simplemente tocan los clichés de ciertos géneros según sirva a una letra divertida. Cada cual tiene su propio viaje musical durante la semana y es la mezcla de todos esos viajes lo que se plasma en sus composiciones en cada canción, mezclando cosas como el punk, el hip hop, la música llanera o el pop. Según Álvaro, en cuanto a género son LGTB, una banda abierta a la diversidad.

Su sui generis propuesta musical se mezcla con una propuesta estética bastante particular. Mancera es tal vez el que más combina la música con el performance (a veces toca en una tanga de lentejuelas, a veces en trusa de colores, a veces con una lámpara en la cabeza), pero todos se disfrazan de algo en cada presentación. Entre sus disfraces están el de Copetrán (una línea de autobuses de Colombia), de naranjito, e incluso de Carlos Vives. La cuestión es que nadie en el público se suele dar cuenta. Su puesta en escena no tiene propiamente una intención performática, no es nada muy elaborado ni que vaya más allá de una buena carcajada, incluso si el público ni la nota.

sabroders

Los sabroders Band, una de las propuestas más originales de Chapinero actualmente

 

Sus composiciones nacen porque no tragan entero de lo que les dan los medios culturales o los populares, sin creerse mejor por eso y sin hacer ningún tipo de juzgamiento moral. Simplemente les interesa reírse y hacer reír a su público con sus canciones. Es por eso que sus letras tratan temas muy diversos y profundos, tales como el  vegetarianismo, de la autosuperación, las recetas mágicas para la salud, el Transmilenio, las vacaciones… para ellos no hay nada sagrado, pero no buscan hacer una crítica o siquiera una burla, sino simplemente mostrar el lado gracioso de lo sagrado, desacralizar los íconos de la cultura que muchas personas consideran como intocable, sin buscar ofender, pero generando humor y diversión. Es por eso que entre sus canciones se encuentran temas ya muy reconocidos y coreados por sus fans tales como “Dos mil de pan” (cover de Queen), “Transmielnio”, “Cadavinci” (dedicado al actor Diego Cadavid) o “Melgar”. Para que se entienda mejor, compartimos el éxito “Guaro y Yagé”

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Los Sabroders, como cualquier banda, han tenido sus altas y sus bajas. Han tenido conciertos donde incluso un fallo eléctrico creó un pequeño rayo que salió de la guitarra, quemó el techo y los puso por encima de las demás bandas que se presentaban. También han tenido públicos “cultos” que no entienden lo que pasa, o lo entienden y no les interesa, o peor, se ofenden a ver que los Sabroders, con sus escasos conocimientos técnicos, animan más al público que músicos experimentados. Pero lo que todos dicen es que los malos conciertos son aquellos en los que no se han divertido en el escenario. Lo cierto es que ya llenan el escenario de Matik Matik en sus conciertos, además de porque, según Ben (dueño del bar) es el único lugar donde los dejan tocar como con la licencia suficiente como para regar cerveza sobre su público o lanzar pan francés al son de “Dos mil de pan”.

Como en toda buena comedia, los Sabroders se toman la banda muy en serio. A pesar de ser humor, de divertirse en cada uno de sus ensayos y de crear composiciones netamente humorísiticas, los Sabroders trabajan por la banda toda la semana, pero no se hablan entre sí más que en los días de ensayo. Según ellos, esa ha sido la fórmula para mantenerse unidos a pesar de los problemas que siempre se presentan en la convivencia. Se comparten música, se envían mensajes… pero no se hablan. Ellos se comparan con un club dominical de pintura para señoras: simplemente se reúnen los viernes, no a pintar bodegones, sino a componer música, ensayarla y reírse de lo que componen.

Su mayor anhelo actualmente es interpretar su canción “Melgar” en la homónima población tolimense, sacar un disco tras su “Dios y Sabroders”, el cual además fue producido en vinilo. Aún les sorprende que a la gente le guste y les sorprende más que no les guste, que se lo tomen en serio y se ofendan. A pesar de haber pagado un par de facturas con sus conciertos, los Sabroders Band no se están enriqueciendo con su trabajo (y tampoco está entre los planes). Pero la motivación principal para subirse al escenario y hacer lo que ellos a veces consideran como el ridículo es alegrar sus días, y es que, como dijo Daniel “Sabroders no me da para vivir, pero me da vida”.

Para saber más sobre los Sabroders, visita:

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Sabrothers-Band/141289936504?fref=ts

Tumblr: http://sabrothers.tumblr.com/

Canal en Vimeo http://vimeo.com/sabrothers/videos

 

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