Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

Director@elmuro.net.co

Santo Diablo, un despertar espiritual de Leandro Taub es, según su autor, un manual iniciático. Pero, ¿es una iniciación a qué? Justamente, a la santidad diabólica. Y con seguridad, esto pondrá de punta los pelos de quienes, desde el prejuicio, se encargan de juzgar este concepto. Pero es herencia del tarot, los arcanos V y XV, que representan puentes: El sumo sacerdote, el arcano V representa la conexión de lo humano con lo divino, es un santo. El arcano XV, por su parte, sugiere al ser descender a lo profundo de su inconsciente, a mirarse y reconocerse en su materialidad, sexualidad y creatividad. Son esas dos figuras, el santo y el diablo, los que le dan título a la obra,  para crear el manual iniciático de un ser que va más allá de la moral, la pervierte revaluando sus prejuicios, y la reconstruye sin pedirle abandonar lo aprendido sino  invitándolo a reformularlo y a conocer nuevas ideas. Busca que el iniciado realice su obra de vida y la plenitud de su ser.

Este texto está dividido en cinco partes (“El Ser”, “Los Vicios”, “Las relaciones”, “La Obra” y “La Santidad Diabólica”). Las primeras tres refieren al ser del Santo Diablo, y describen cómo es en su ser y  su actuar en el mundo. Las dos últimas son más espirituales, y refieren a su obra (algo como la misión que llevará a cabo en la vida) y la espiritualidad del Santo Diablo. Su lectura es bastante amena gracias a la claridad de la pluma de Taub, y está compuesto por varios fragmentos cortos (pocas veces más de una página) que hablan clara y directamente acerca de aquello que se enuncia. Cada capítulo describe al Santo Diablo en relación a una virtud o a un defecto, según sea el caso, dando un panorama bastante claro y detallado de las ideas que es útil tener si queremos ser capaces de superar cualquier obstáculo, desarrollar al máximo nuestra fuerza y vivir la plenitud que nos corresponde.

 

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A diferencia de muchas concepciones sobre quién es un ser espiritual y quién no (particularmente, esas visiones que insinúan que no se puede hablar de espiritualidad si no se está meditando y aguantando hambre en una piedra en el Tibet), Santo Diablo ofrece una visión de la espiritualidad llena de alegría y en armonía con la vida del cuerpo, una vida de espiritualidad, sí, pero también de creatividad, sexualidad y mentalidad plenas. El Santo Diablo no es un ser metafísico e irreal, sino que la invitación del libro es justamente a humanizarnos más, pero en acuerdo con nuestra naturaleza, con nuestro ser y su obra, y no con las demandas morales que se nos imponen y coartan nuestra felicidad.

El tono del libro, en tanto texto iniciático, requiere bastante atención, aunque no por ello es difícil de leer. Taub explica con claridad sus ideas, pero ellas son en sí mismas bastante complejas. Sin embargo, su complejidad se debe a que son una visión diferente de la vida que se enfrenta directamente con las cosas que nos impiden la realización de nuestro ser. Su tesis dice que, aceptando nuevas ideas y prácticas, podemos canalizar nuestra energía para ser conscientes, sabios, alegres, saludables y espirituales.

Realmente, como libro iniciático a la santidad diabólica y texto de consulta, es un libro muy útil para aprender a manejar y canalizar nuestras ideas, pensamientos y emociones, pero no desde el “deber ser” de la moral tradicional o de las obligaciones de la cultura, sino desde el deber ser de nuestra naturaleza, es decir, es una invitación a vernos como debemos ser atendiendo al ser, a quienes en realidad somos más allá de cualquier obligación moral, social o cultural. Recomiendo este texto no sólo a quien quiera ser un santo diablo, sino a todo aquél que quiera mejorar su calidad de vida.

 

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