Revista El Muro

Tras 6 años en el mundo artístico, compartimos una extensa reflexión con algunas recomendaciones para ayudar a que los proyectos musicales y artísticos en general florezcan.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreo83

Recapitulemos las cosas de las que hablamos en el kilométrico documento anterior. Expliqué que para poder salir adelante en el mundo de la música o el arte, es prudente dejar la visión del “arte por el arte” y considerar el trabajo del músico como eso, una labor seria y no simplemente un hobby, y en correspondencia, algo que debe manejarse con seriedad empresarial y de producto. Más allá de la importancia de registrar la banda como empresa (que también es clave) es hay que verla como una entidad que vende un producto. Y si su música se concibe como un producto, venda el mejor producto que pueda. ¿Qué eso implica gastar dinero? Si, claro, pero es una inversión antes que todo, y no cualquiera, sino una inversión para que esa creación que usted está trayendo al mundo vea la luz de la mejor manera posible.

Otra de las implicaciones que  tiene el hecho de concebir su banda como empresa es que va a tener que proyectarse, organizarse y planificar cosas y no sólo por medio de un muy necesario plan de negocios, sino más allá. Claro, pueden aparecer cosas imprevistas, pero es necesario planificar, al menos anualmente, y fijarse objetivos por los cuales trabajar. Claro que no todos somos administradores de empresas, pero eso no quiere decir que no se pueda contratar a alguien para que los ayude a lograr esos objetivos. Incluso, se puede pensar en hacerlo usted mismo, aunque una versión o la otra van a exigir que se pague, sea con tiempo, sea con plata, sea con lo que sea. Por ahora, quiero dejar en claro cuales son los tres elementos clave de un proyecto musical o artístico, algo que es importante entender muy bien, sin que eso implique que una sola persona no pueda encarnar todos los papeles o que haya que contratar externos: la banda misma puede encargarse de ocupar estos papeles siempre y cuando los tenga claros.

Lo primero es el manager. Por ahí hay muchas personas que ofrecen management como conseguir toques y medios. Resulta que  un manager no es una cosa ni la otra, e incluso puede sugerirle no presentarse en un espacio o rechazar una entrevista si eso no beneficia o incluso perjudica a su medio. El manager es quien, basado en su concepto y en función de sus objetivos, le recomienda cómo manejar su carrera, es decir, cómo llegar del punto A al B, de su estado actual  a donde quiera estar, que no es lo mismo para todos.

Eso implica, primero, que sepa a dónde quiere llegar, y que tenga consciencia de que su música tal vez no sea para grandes audiencias sino para públicos reducidos, por la misma razón que el humor ramplón de algunas películas vende mucho mejor que grandes obras como “Pariente” antes de que el esnobismo las ponga de moda. En ese sentido, hay que tener claridad y realismo en el momento de determinar para dónde va su proyecto y fijar metas ambiciosas pero realistas según sus capacidades.

Un manager, entonces, puede influir sobre la imagen, planificación, incluso sobre la música. Es quien le va a recomendar qué es conveniente para que su proyecto crezca, además de tener o ayudar a encontrar los contactos y contratos necesarios para ese fin. En ese sentido, puede decirle que sonar en la emisora juvenil más popular no es tan conveniente si su proyecto es de black metal y la emisora es de puro reggaetón, o que si usted hace electrónica no le sirve de mucho andar haciendo cocos en la puerta de los que dicen tener el monopolio del rock.

Entiéndase, la cosa no es sonar por sonar ni salir en medios por salir en medios ni tocar por tocar, sino hacerlo con objetivo: en ese sentido, aparecer en esta humilde página con un par de miles de seguidores, pero con credibilidad y un par de cientos de lectores muy fieles, puede resultar más provechoso que ser ignorado en por dos millones de personas en la TV que quieren ver noticias del cantante de moda y no proyectos nuevos (nuestro público es bien difícil). Claro, hay que hacerlo, todo eso sirve y no todo proyecto es igual, nada sobra y excelente que lo vean y mami estoy triunfando y salí en la tele, claro que sí, pero según la orientación de su proyecto puede que rinda o no fruto y que sirva más para poner en la hoja de vida que para ampliar públicos: no se deje deslumbrar, recuerde que cada paso se da para algo, con un objetivo, que para eso se le paga al Manager. Un buen manager es el encargado de aprobar esos pasos y hasta decirle que no se sube a tocar si no se ha cortado bien las uñas y no planchó bien la camiseta (eso, literalmente, se lo dice una amiga a sus bandas), es decir, de ayudarlo a andar el camino, pasito a pasito, para que su carrera crezca. Insisto, no es que lo expone por exponerlo sin objetivo ni mayor interés que su paga.

Y eso puede implicar que su mánager le pida que no toque en ciertos espacios o no salga en ciertos medios. Por ejemplo, hay un festival y un par de medios por ahí que sexualizan, objetivan y discriminan a la mujer presentándola como un pedazo de carne de la manera más obvia posible. Al menos yo, si fuera manager, preferiría que mis marcas no se asociaran a ese tipo de imagen, pero acá como que la gente no le pone mucho pereque a eso: después de todo, la escena musical es horriblemente machista y a nadie parece importarle. Tal vez sea hora de que alguien alce la voz sobre estos temas.

Pero desvarío, quienes hayan leído mi columna en El Blasfemo saben que los temas de igualdad de género me apasionan y ese detallito me parece tenaz. Claro, la imagen de muchos parches se basa en la segregación, allá ellos, pero también acá yo cerrando esta puerta que aunque pequeña, es cálida. Regresando al tema, hablemos del booker o agente, quien es la persona que se va a encargar de conseguirle trabajos. Obviamente, es una posición clave en el equipo que le va a garantizar la presentación de su producto en el escenario, tv, especiales, festivales.

¿Cómo entender esto? El manager puede conseguir espacios para tocar, por supuesto,  pero su función no es esa, para eso está el Booker o agente: es quien conecta al talento con el consumidor de talento negociando espacios, festivales, actos de apertura etc, o incluso encontrando las convocatorias adecuadas para el proyecto. En ese sentido, es posible incluso tener varios agentes que estén pendientes de negociar su talento con diversos compradores, pero no es la práctica más habitual del mercado, especialmente cuando se pueden pisar entre ellos las mangueras.  Así mismo, un agente o empresa puede tener más de una agrupación bajo sus alas sin que eso implique conflicto de intereses, a menos que se celebren contratos de exclusividad.

El Booker debe, o debería, trabajar en función de lo que considere el Manager. Si un evento resulta negativo para la imagen de un artista, por ejemplo, si es un acto con una postura fuerte feminista y lo invitan a tocar en el arriba mencionado festival… caramba, no suena precisamente coherente la cosa: es como si su banda promueve el veganismo pero se presenta en una lechonería. Es cuestión de coherencia, de no tocar por tocar y ya, sino de mantener los objetivos y el reconocimiento que quiere que se tenga la marca del grupo. Tenga en cuenta que quien le ofrezca este servicio tiene que conocer su proyecto muy bien, buscar cómo posicionarlo y hacerlo crecer en el circuito poniéndolo en eventos y espacios clave, no es simplemente encontrar “el flecho que le levanta los toques” sino alguien a quien le va a confiar la parte principal de los ingresos de su banda. Y tal vez se haga de cuando en vez un “toquincito” en el espacio de un amigo o algo para apoyar al parcero aunque no reditúe de ninguna manera, tampoco es una camisa de fuerza, pero debe tenerse en cuenta siempre la planificación para el proyecto.

Finalmente, está el Press Manager. Esta es la persona encargada de dar visibilidad en medios a su proyecto. No es el que “levanta entrevistas”, sino quien planifica cómo hacer crecer su agrupación por medio de la exposición mediática encontrando espacios que muestren su trabajo ya sea con comunicados de prensa, entrevistas, reseñas o algún otro formato. Es la persona que sabe en qué medios pueden ir cuales proyectos.

Por ejemplo, un PM que conozca esta página, sabe que no le pedaleamos mucho al click rápido sino que nos gusta contar buenas historias y en ese sentido nos podemos gastar horas en una entrevista, que El Muro Facebook Live es un espacio donde no sólo nos estamos divirtiendo como el diablo, sino que se está posicionando y ganando reconocimiento en toda América Latina y que este medio tiene muchísima credibilidad a pesar de un modesto pero aceptable movimiento, y que ya pesamos en los EPK y hojas de vida porque en el sofacito de mi sala se han sentado rockstars internacionales a echar chistes, hacernos bulling mutuamente y a veces a hablar del  proyecto artístico.

Bueno, mucho de mirarnos el ombligo. El Press Manager es quien le ayuda a encontrar los medios de comunicación adecuados  para presentar su proyecto al público en función de un crecimiento real. Eso implica que tenga contactos y conocimientos sobre la industria para saber en qué espacios pueden presentarse sus contenidos. Claro, hay muchas clases de medio, algunos interesados en el click barato, otros en sólo difundir propuestas artísticas, y otros a los que el arte no les importa… Hay gente muy pila haciendo cosas muy chéveres, así como otros especializados en gorrear concierto y salir a tomar fotos de tetas a la ciclovía.

Evalúe usted en cual es más interesante y provechoso para su carrera aparecer. Y claro que es importante salir también en los medios  que consideran periodismo saber cuánto basuco se compra con trescientos pesos en el parque de Usaquén o cual es la talla de brasiere promedio en jazz al parque, claro que sirven,  da hoja de vida (aunque al menos a mi me quede en duda la famosa exposición que dan), pero mire a los under, que en este lado se trabaja bueno, bonito y barato; además, para nosotros no hay proyectos más o menos importantes.

En resumen, hay que ser selectivo con el espacio de comunicación donde se busca presentar el proyecto, tener en cuenta su target, orientación y público, y que si se hace un plan de prensa es en función de un crecimiento y movimiento para la agrupación, de llegar a potenciales consumidores que vayan a sus shows y compren sus discos. No es salir por salir en radio o tv. Y nuevamente ojo Echeverry, acá han llegado toneladas de propuestas que no conocen el medio y vienen a ofrecer contenidos que nada tienen que ver con el target o enfoque que tenemos. Y ojo, que si le ofrecen simplemente un paquete de medios sin plan y le cobran or entrevista y no por analizar cómo le va a funcionar… ojo, Echeverry.

Por supuesto, hay más posiciones importantes en la industria, tal como los abogados comerciales, overseas managers, tour managers, road managers, coreógrafos, contadores, publicistas, community managers, etc. Pero estos tres personajes o empresas son los clave y sobre todo la posición que se puede suplir por los miembros de la agrupación, al menos mientras crece lo suficiente como para poder pagarse las cuentas, e incluso después si se tienen los conocimientos y contactos necesarios para hacer avanzar el proyecto. Hay mucha gente que le va a ofrecer los tres servicios en uno, personas o agencias, y claro que es posible, pero mi punto es que sea una agencia o sea usted mismo, es crucial tener en cuenta y diferenciar correctamente estas funciones para que la agrupación sepa alcanzar los objetivos que se propone de manera coherente.

Tenga cuidado, hay mucha gente ofreciendo el oro y el morro a los músicos: que un Grammy gringo en 6 meses, que un  feat con Maluma, Dimmu Borgir y Kinito Mendez en año y medio, que estar en la banda sonora de los Avengers en 3. Antes de contratar, investigue a las personas, sus antecedentes y cómo le ha ido a propuestas similares a la suya que trabajen con esas personas: si no se ve proyección, avance o crecimiento alguno, mejor declinar la oferta. Y así mismo, si al trabajar no empieza por mirar sus papeles, hoja de vida, rider, EPK, hacer estrategias, planeación y demás, o siquiera su concepto y expectativas, ojo Echeverry… ojo Echeverry que de pronto lo dejó para después, pero tal vez después sea nunca. La mitad del trabajo de la empresa musical es en escritorios

Contrate personas idóneas, juiciosas, analice a los actores reconocidos o no, revise su trabajo, lo clave acá es la ética laboral de las personas y su efectividad, y aunque hay gente muy buena y muy seria haciendo cosas muy chéveres en el sector cultural desde los escritorios, abundan los que sencillamente viven más preocupados por tener la foto posuda con la mano cornuda, como diría Carlos Reyes, que por sacar adelante proyectos de los que a la larga no son dolientes. Y perdonen si sueno duro o prejuicioso, pero si por algo me molestan estos personajes, esos descendientes de mil íncubos con pie de atleta y mil súcubos con halitosis,  es porque están jugando no sólo con su plata y su marca, sino sus sueños e ilusiones.

No podemos esperar que los proyectos den fruto de inmediato, pero eso no es excusa para perder la planeación de vista. Sencillamente, hay que dividir funciones y ser coherentes con la división, sin que eso implique que sea prescindible el acuerdo y que el que está haciendo de press manager no pueda recomendar y hasta negociar un espacio, si es que ese es el acuerdo entre los miembros de la banda.  Es cosa de saber hacer las cosas, dividir funciones y ser muy serios en lo económico: si es el caso, ahorre y no reparta la plata de los músicos (según la negociación), y mucho menos se la beba al terminar el show: saque de su bolsillo que mientras sea banda under, esa plata no es para eso sino para reinvertir.

¿Y cuándo hay toque?

No hay fórmula mágica para saber cada cuanto tocar. Una banda mainstream puede muy bien tocar una o dos veces en un año en la misma ciudad, pero si está presentando un nuevo trabajo, debe buscar cómo exponerse más sin esperar encabezar siempre el cartel. Así mismo, un músico profesional con cierto reconocimiento puede tener su agenda llena de eventos privados porque pues… la papa no es gratis. Lo cierto es que cada proyecto necesita moverse a su propio ritmo.

En un comienzo, cada agrupación debe buscar cómo sonar mucho, ya sea en medios, ya sea en vivo, ya sea como sea. Es implica  tocar en cuanto espacio y festival se pueda, invirtiendo lo que se pueda en publicidad y buscando hacer que la marca sea recordada por el público. Sí, muy lindo, pero  seamos claros, por mucho que al público le guste su proyecto, difícilmente le va a ir a un concierto semanal. Eso es paradójico: hay que tocar mucho, pero sin que el público se aburra.

Sin embargo, como acá no somos gente de dificultades sino de soluciones, se les tiene la propuesta: dejen de buscar ser la cabeza del cartel. En la parte tres hablamos de plata, pero por ahora creo que la salida para una banda under o emergente es tocar en cuanta piñata les propongan, incluso “gratis” (no me caigan encima, de eso hablamos en la otra entrega)… todo con tal de que sus marcas se posicionen. Eso sí, insisto, con un plan y según el momento en el que esté su banda. Pero resígnese a abrir, a tocar al final, en las posiciones que nadie quiere. Gane públicos, cree comunidad, cada persona cuenta. Si no espera tener su nombre encabezando cartel, si permite que sean otros los que llevan la mejor parte, “los dueños de la pelota”, puede hacer que su nombre suene cada vez más y se haga reconocido. Es decir, si su propuesta no es el centro de atención y no está buscando que su público lo acompañe a literalmente cada toque, puede lograr mucho. Túrnese con los amigos, rote los shows, arme colectivos y parches con los que comparta escena para crear escena. Expóngase y exponga a los demás, genere recordación de marca, deje de tocar por tocar, toque para que lo conozcan personas que no sean sus 9.6 amigos, incluso si eso implica pagar por tocar. No estoy diciendo que siempre toque gratis, es más, si puede evitarse tocar gratis mejor, pero no lo descarte si es estratégicamente útil

Pero usted no va a lograr nuevos públicos con una propuesta floja o un show poco atractivo. Se lo pongo así de simple, un día fui a un bar a averiguarle a un amigo una cosa y había una banda preparándose para tocar. Sus pelucas coloridas y sus pintas me llamaron la atención, además hablé con uno de ellos y me pareció un muchacho gentilísimo, así que me quedé, y con un show que fue sencillamente una bofetada a la perecita que cargaba y por la cual llevaba la pijama debajo del saco que tenía puesto, The Spotglow se convirtió de una en una de mis bandas favoritas y que siempre que puedo veo y recomiendo. Entre otras, se los recomiendo, tremenda banda y tremendo show.

Claro, entiendo que el público está maleducado y que va a ver solo la banda del amigo que toca, pero entonces deles razones para quedarse, llame su atención, venda su proyecto, haga que la gente lo recuerde. Deje la ínfula de rockstar y ármele charla a la gente. Si está empezando, venda su proyecto a todo el mundo, que de pronto ese creep que está sentado en la barra del bar con la pijama debajo de la chaqueta puede impulsar su carrera. No digo que sea mi caso, pero uno nunca sabe si Tommy Mottola sale echar pola en modo incógnito y con la pijama bajo la chaqueta por los bares de chapinero.

El cuento es que es crucial dar lo mejor de sí y vender el proyecto para generar marca y recordación, no se quede simplemente echando pola y jugando billar antes del concierto, vaya y trabaje charlándose al público, un detallito (que obvio, le cuesta plata) puede ser la clave para que alguien lo recuerde y se enganche a su proyecto. Con alguna banda regalamos QRs con un sencillo en mp3 y mucha gente lo bajó, un día fui a un concierto de Efecto Ámbar y Locco con una amiga que nada tiene que ver con el mundo del arte, una reguetonera estándar del montón… bueno, tampoco, el caso es que una banda regaló pines, la otra picks, y ella aún los recuerda con cariño y me los pregunta a cada rato. Esos son los detalles, las pendejadas que enamoran al público.

Cuando ya tenga público, y siguiendo el consejo de las abuelitas, hágase desear. No toque con tanta frecuencia, más bien ayude a los pequeñitos. Realmente no es sencillo definir cuando se tiene ya suficiente nombre o no. El cuento es que si ya tiene algunas decenas de miles de seguidores que van más allá del like, si le van a los conciertos, si son un público más o menos nutrido o fiel, deje de tocar con tanta frecuencia para no aburrirlo, es la misma mecánica que antes, sólo que ahora le abren a usted y no tiene que sonar de la misma manera que antes a menos que esté presentado sencillo o algo. O si quiere tocar con frecuencia, ofrezca algo especial en cada ocasión, otro formato, algo que haga que valga la pena ver su propuesta 3 veces en una semana, pero con diferente show. Acá es cuando usted recibe la antorcha para iluminar el camino de los chiquitos, para ayudar a otros que le pueden abrir los shows, recomendarlos por redes, etc. La cosa es no desfallecer, hay mucha competencia, es verdad, peor en nuestra escena hay mucha calidad y el mundo merece verla, a menos que se ponga solita la pata.

No soy bobo, sé a qué se refieren cuando hablan de pagar por tocar. En la próxima hablaremos de eso.

Pata: lo de Echeverry es por una sección de Sábados Felices en los 90. Posiblemente, ustedes estén muy jóvenes para conocerlo, o tuvieran algo que hacer los sábados por la tarde.

                                       

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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