Revista El Muro

Te presentamos una excelente película colombiana sobre el oscurpo noviembre de 1985 y la toma delpalacio de justicia, el debut de  Klych López como director.

Por: Alvaro Vanegas

@alvaroescribe

Director: Klych López

Elenco: Enrique Carriazo, Andrés Parra, Laura García, Andrea Gómez, Laura Ramos, Fernando Arévalo, Alejandro Aguilar.

Basada en una de las obras de teatro más importantes de la historia colombiana, Siempreviva constituye uno de las óperas primas más rutilantes de los últimos años en nuestro país.

La historia se remite a 1985, un año complicado para Colombia, (más de lo usual), por aquello de la tragedia de Armero y por la toma del Palacio de la Justicia a manos de militantes del M-19. Es precisamente este último acontecimiento el que enmarca una película que sin artilugios innecesarios, sin parafernalia pretenciosa, paternalismos o sensiblerías baratas, toma algo tan cotidiano que ya dejó de dolernos y lo exalta de tal manera que cada fibra sensible se activa y nos recuerda aquello de que la historia es cíclica y que mientras nos empeñemos en negarla, se seguirá repitiendo.

El argumento es el siguiente: Lucía, (Laura García) perderá la casa hipotecada que comparte con sus dos hijos (Alejandro Aguilar y Andrea Gómez), don Carlos el dueño de la compraventa (Enrique Carriazo), Sergio, payaso de día, mesero de noche (Andrés Parra), y su esposa Victoria (Laura Ramos). Julieta, la hija menor, es la salvación, acaba de graduarse como abogada, pero una mañana sale a su trabajo en el Palacio de Justicia y nunca regresa. Hay testigos que dicen que la vieron salir con vida después que el Palacio se consumiera en llamas por una toma guerrillera, y la vida de los habitantes de la casa no volverá a ser la misma.

Siempreviva es una obra maestra a la que es muy difícil encontrarle peros. Este tipo de “coincidencias” creativas constituyen algo muy cercano a un milagro. Empezando por un director, (mis respetos absolutos para Klych López), que tiene su oficio muy claro y lo ejecuta de manera magistral en un falso plano secuencia rodado en una sola locación que obviamente exigió un trabajo coreográfico impecable. Los actores están a la altura y cada uno, sin opacar a los demás, al contrario, mostrando una generosidad increíble, hace su parte para que un guión sólido e inteligente se potencie al máximo. Carriazo confirma que es uno de los mejores actores de este país, y todos sus compañeros, incluyendo a Fernando Arévalo en su papel de abogado verborreico, logran que cualquiera se sienta orgulloso de dedicarse al arte en un país como este.siempreviva

Por supuesto que es una película que, dado su valor histórico como un recordatorio de lo que pasó y sigue pasando, todos deberíamos ver. Pero es que su trascendencia va mucho más allá y se centra, para mí, en que es una estupenda, maravillosa, enorme pieza cinematográfica. En cuestión de minutos te hace reír, enfadar, llorar y, de repente, volver a reír. Es una de esas historias tan bien contadas, que se puede sentir, literalmente, como te roba la energía y al mismo tiempo es imposible dejar de ver, tal es el nivel de compromiso al que uno como espectador llega sin siquiera darse cuenta. No les miento, y esto, claro está, es a título personal, pero tardé un par de horas para recuperarme después de verla. Me sentía triste, agotado, y al mismo tiempo pletórico por haber tenido la oportunidad de ver semejante peliculón. Si a esto sumamos el logro técnico monumental, estamos ante un salto inmenso hacia adelante en el cine nacional que sigue la estela de lo que últimamente se está logrando con películas como El Abrazo de la Serpiente o La Tierra y la Sombra; pero la mejor parte es que una película como esta —como todas estas— no se limita al ámbito local. A pesar de su temática tan nuestra, tan propia de estas tierras, este filme trasciende, es lo que es por sí misma, independientemente de si eres colombiano y te toca personalmente, o provienes de cualquier otro lugar y sencillamente te dejas llevar durante el metraje sin comprender del todo lo que significa haber nacido en un país tercermundista asolado por la corrupción, la guerra y el silencio abyecto y lacerante.

Siempreviva es conmovedora, imprescindible, necesaria. Es que a pesar de que la apreciación del arte es siempre subjetiva, en casos como este  mi recomendación es a ojo cerrado.

Lo mejor: Complicado escoger algo, en una película de este calibre, tildar un aspecto como “lo mejor” sería irrespetar todo lo demás.

Lo peor: En su primer fin de semana tuvo un poco más de 6000 espectadores. Nada mal si se toma en cuenta que solo está en 17 salas, pero insuficiente a mi parecer.

El dato curioso: Durante el rodaje, el director impedía que los actores usaran celular, pues quería que se sintieran en el año 1985.

Calificación: unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrella

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  • Con el respeto de quienes realizaron Se armó la gorda, pero creo que es injusto que SiempreViva tenga seis mil entradas mientras ellos tengan más de sesenta mil. Quizás esas cifras dicen qué clase de país es este.

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