Revista El Muro

Te presentamos esta gran producción nominada al Oscar en cuatro categorías, incluyendo mejor película

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

No he visto todas las nominadas a mejor película para los Óscar de este año, pero tengo mi favorita, o al menos temporalmente: una película que por mucho me gustó más que las competidoras que he visto: Hell or High Water, traducida como “Sin Nada que Perder”, “Enemigo de Todos” y “Comanchería”, todos nombres bastante apropiados. La película, dirigida por David Mackenzie, se estrena este fin de semana en salas colombianas y se produjo con un modesto presupuesto de 12 millones de dólares para tener un ingreso de apenas 26 millones durante los dos meses que estuvo en las carteleras estadounidenses según Boxoffice Mojo.

La película ha sido aclamada tanto por la crítica como por el público, y ha estado nominada a muchos premios, incluyendo cuatro  Óscares incluyendo a la  codiciada estatuilla a mejor película. Estando al lado de La La Land, una película, tan exitosa entre la crítica,  no es muy probable que gane como tampoco lo ha hecho en casi ningún premio: de 175 nominaciones cuales ha ganado en sólo 36 ocasiones, un número nada despreciable pero realmente poco para una película de tan buena factura. El reparto está compuesto por Chris Pine, Ben Foster, Jeff Bridges y Gil Birmingham.

La historia de “Sin nada qué perder” es sorprendentemente compleja a medida que se van revelando detalles, pero está tan bien escrita que el público apenas se da cuenta de cómo lo van llevando por una maraña de secretos que Mackenzie ha puesto allí para dar peso a su historia. La cinta cuenta las aventura de Toby Tanner, (Pine) un joven padre divorciado y su hermano, el forajido y ex convicto Tanner (Foster). Ambos atracan bancos temprano en la mañana en una Texas armada hasta los dientes que también les responde a tiros. La policía pone a un viejo y tremendamente blanco Sheriff a dos semana de retirarse llamado Marcus Hamilton (Interpretado magistralmente por Bridges) a investigar el caso junto a Alberto Parker, su compañero mitad mexicano y mitad indígena (Gil Birmingham) mientras se revela que los hermanos no atracan cualquier banco sino sólo sucursales del Texas Midlands Bank y no sólo por su paupérrima seguridad. Así mismo, se revela cómo el plan es mucho menos inocente de lo que se piensa y la relación delos hermanos  mucho más difícil de lo que parece.

La  película es excelente, y ya, y para mí, a consciencia de no haber visto el resto de participantes, es la merecedora de la estatuilla más codiciada del séptimo arte. Su argumento borra las líneas de la moral y los moralismos, hace clara la división entre protagonista y antagonista pero elimina la diferencia entre bueno y malo, simplemente son policías y ladrones, pero sobre todo, humanos. Duele lo que le pasa a “los buenos” al igual que lo que le pasa a “los malos”, motivaciones fuertes, personajes poco elaborados pero tremendamente bien construidos… Es una película que emociona y convence de cabo a rabo sin muchas pretensiones, con más ganas de contar una buena historia que de ganar premios. Y tal vez por eso mismo los merece. Destaca, no a mis ojos sino los de la academia, la impresionante interpretación de Bridges.

Esta es una película sobre la vida, la familia, el amor, la muerte, la paciencia y Texas. Temas cliché que se manejan de tal forma que atrapan y apasionan, una western de forajidos con tal profundidad en su escritura que permite pensar a quien quiera hacerlo tanto como disfrutar de una buena balacera a quien así lo prefiera. Hacer una película de vaqueros hoy en día parece un poco raro cuando hasta en la película señalan que la profesión lentamente está extinguiéndose, pero “Sin Nada qué Perder” es un excelente ejemplo de que se puede reinterpretar las condiciones, recrear y adaptar historias  sencillas de dinámica sheriff-forajido para que funcionen hoy en día. Una muy buena película que merece todas las cosas buenas que le lleguen y que aunque sea opacada por titanes taquilleros, es a toda regla una película que vale la pena ver. Un Western hecho sin nada qué perder, pero que tiene todo para ganar.

 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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