Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

La de Sol de Noite es una historia cliché: incluye a dos jóvenes enamorados que se fueron de viaje por Suramérica para encontrarse a sí mismos y a la gastronomía. Pero lo bonito de las historias cliché es que no pasan: Parece que ese tipo de historias sólo ocurren en las películas. Pero Sol de Noite es una historia real, protagonizada por dos jóvenes colombianos que hoy están viviendo su sueño en Rio de Janeiro.

La historia de Sol de Noite comienza en Bucaramanga hace varios años, cuando Álvaro e Ingrid se conocieron y se volvieron amigos. Por las vueltas de la vida, se separaron para reencontrarse ocasionalmente, hasta que en 2011 decidieron iniciar una relación de pareja. Al poco tiempo se fueron a viajar por el Sur de América. Tras varios meses recorriendo el Norte de Brasil, llegaron a Jericoacoara (Ceará) donde decidieron empezar a vender Sánduches, principalmente con el fin de experimentar cosas nuevas en la cocina y encontrar una manera de relacionarse con la comunidad local, y así mismo, buscando comenzar un proyecto, una empresa que les permitiera viajar incansablemente. Dedicados a elaborar productos de calidad, sus Sanduíches na estrada (Sánduches del camino) empezaron a ser reconocidos. Y así, en un hermoso atardecer de Jericoacoara, nació Sol de Noite: Un Laboratorio Itinerante de Cocina Creativa.

 

El tablero, su principal estrategia publicitaria

Fuente: Sol de Noite

La idea del laboratorio nació a la deriva, gracias a  su constante contacto intercultural, en ese contexto indefinido donde la obstinada intención de entender la cocina como un espacio de experimentación y de innovación dio lugar al Lab. Cocinamos a diario para sobrevivir, frente a este acto cotidiano la propuesta de Álvaro e Ingrid es que convirtamos la cocina en un espacio creativo. De profesión, ella es Artista Visual y él Diseñador Industrial, y el mutuo y continuo encuentro en la cocina les permite desarrollar sus habilidades profesionales en un proyecto creativo muy interesante.  No sólo experimentan en la cocina, sino que comparten sus recetas con sus clientes, enseñando a los brasileros, por ejemplo, desde jugar con diferentes combinaciones de productos hasta cómo preparar un patacón. Así, generan intercambio cultural y comunidad como embajadores de la gastronomía colombiana y exponentes de una culinaria innovadora. Además, no están interesados en abrir un restaurante fijo en un lugar, su plan es continuar el camino por el continente, o como dice Ingrid, mientras todo el mundo busca el norte, ellos sueñan con su sur.

jericocoara

Con este atardecer en el fondo, nació la idea de Sol de Noite

Fuente: Sol de Noite

 

Este camino los ha llevado a maravillosos destinos como Chapada Diamantina, centro ecológico y espiritual en el que vivieron varios meses en una villa donde la comunidad busca construir una vida sostenible. Este punto fue muy importante, pues allí se encontraron a sí mismos, compartieron su amor por la naturaleza, por las culturas y tuvieron un contacto directo con otras propuestas de vida social. Aprendieron allí que lo más importante no era sólo el dinero, sino la realización personal que hace que hoy en día sea más importante satisfacer el paladar de sus clientes que ganar millones. Por eso, sus sánduches  son hechos con mucha paciencia, dedicación y amor, los cuales a pesar de no ser los más baratos del mercado aun están al alcance de cualquier bolsillo, costando aproximadamente cuatro dólares estadounidenses (8 reales). Ellos en su inquietud nómada, comenzaron su aventura  suramericana en Brasil, pasando por lugares como Sao Paulo, Brasilia, Tabatinga y Rio de Janeiro, donde se encuentran hoy. Venden sus recetas en plazas, ferias, eventos artisticos y  en casas culturales, pero también hacen eventos de cocina underground  (te invitan a su casa o van a la tuya y cocinan, pero además te enseñan a cocinar con los elementos que tengas allí), buscando siempre mantener su idea de compartir e intercambiar la cultura gastronómica latinoamericana.

Sus platos representan la cocina colombiana, sin dejar de ser hijos del intercambio cultural. En la carta de Sol de Noite se encuentran, por ejemplo, los sánduches con recetas muy originales (mezcla de carnes al vino y/o cerveza, vegetales, chutneys de frutas y quesos variados), asi como la Pasqueta Sabanera (creación de Ingrid, mención de honor en el Premio Nacional de Gastronomía del Ministerio de Cultura de la República de Colombia, 2010) el Patacón con hogao y sobrebarriga o el merengón de Guanabana con Maracuyá entre otros platos que pueden sonar sencillos en Colombia, pero que no son típicos de la comida brasilera y que los llevaron a ganar el primer encuentro de la Copa das comidas (copadascomidas.com), donde se enfrentaron a un Goulash austriaco.  Así mismo, han sido embajadores de la gastronomía colombiana en diversos eventos, como la Gran Fiesta Cultural Chilena en Rio. Más allá de los premios o los reconocimientos, lo que los llena de satisfacción es conocer gente y hacer amigos en estos eventos, así como alimentar su curiosidad (y su apetito) por probar nuevos sabores y texturas que enriquecen su variado menu. Las delicias colombianas son protagonistas de sus recetas, incluyendo algunos clásicos de la culinaria nacional como las arepas de maíz o el patacón pisao, pero siempre dejando lugar a la magia de los sabores nuevos, logrados al mezclar libremente tradiciones, productos e ingredientes que encuentran en su camino.

La pasqueta, uno de sus principales platillos

Fuente: Sol de Noite

Es difícil hablar del futuro de Sol de Noite, porque ellos mismos no fijan metas con fecha exacta, viven cada dia su camino, afianzando y estructurando su empresa. Saben que algún día terminarán de dar la vuelta por Sur América con su proyecto, para esto, quieren comprar una Kombi que se convierta en un espacio móvil de creación y los lleve a través de todos los paises de continenente hasta algún día volver a Colombia, donde puedan compartir su proyecto, y tal vez seguir rumbo al lejano oriente. Por ahora, antes de continuar hacia el  sur, seguirán viviendo su presente y estarán estacionados un tiempo más en Rio, pues su cultura y posibilidades los atraen más que cualquier otra cosa: seguirán de veneta, a la deriva, guiados por el viento y su espíritu aventurero.

Esta historia de amor de pareja y amor a la comida los ha llevado por un viaje interno que les ha permitido crecer como personas. Deben convivir como pareja en una convivencia que ellos definen como más extrema que Rock al Parque. Comparten sus finanzas, su tiempo, su trabajo  han crecido como personas más que en cualquier momento de sus vidas. Ha sido la armonía de sus metas individuales, el hecho de tener espíritus nómadas y su falta de interés de tener una vida segura, cómoda y sentada lo que les permite resistir la cotidianidad, su estímulo es vivir de manera diferente. No es fácil, pero cada pequeña victoria, cada pequeño intercambio, cada rostro de satisfacción de un comensal, les da la fuerza suficiente para seguir adelante.

soldenoiteintro from ingrid cuestas on Vimeo.

Esta historia es sorprendente, por eso muchos les dicen que están locos: ¿cómo dejaron atrás toda su estabilidad? Pero en últimas, sólo es una forma de admiración de ese espíritu aventurero. Por ahora, buscan quién apoye su proyecto logística o económicamente para que puedan llegar tan lejos como no lo imaginan: después de todo, están prestando un hermoso servicio al país. Es una aventura, así como la que todos emprendemos cuando decidimos dejar la seguridad y perseguir nuestros sueños. Hay miedo, claro, y siempre lo va a haber, pero es importante enfrentarlo y empezar, dar el primer paso, o en el caso de Álvaro e Ingrid, tomar el avión a Leticia donde inicio el viaje que los llevó en el camino de la felicidad, a encontrar su sur.

Para conocer más sobre Sol de Noite, visítalos en:

Facebook: https://www.facebook.com/soldenoitelab?fref=ts

Flickr:  www.flickr.com/deveneta

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