Revista El Muro

 

 

Por: Alvaro Vanegas

 

@alvaroescribe

 

Pasaron más de treinta años para que Stephen King se decidiera a escribir una secuela de “El Resplandor”, su tercera novela, la misma que fue llevada al cine por el maestro Stanley Kubrick. Ante todo, es importante que quede claro que esta es la secuela del libro, no de la película. Lo escribo porque son obras muy diferentes, incluso con finales distintos.

 

“Doctor Sueño” empieza justo donde terminó “El Resplandor”, solo para contarnos un poco de la vida de Dan Torrance y su madre, después de haber pasado todo aquello en el Hotel Overlook. Luego da un salto hacia adelante, para mostrarnos a un Dan Torrance cuarentón, que además está repitiendo los pasos de su padre alcohólico y que ahora tiene que salvar a una niña que posee un resplandor mucho más poderoso del que él jamás haya poseído, de las garras de una especie de secta de seres sin alma, demonios vacíos, los llama el autor.

 

King afirma que estaba tan borracho y drogado, que en realidad casi no recuerda haber escrito “El resplandor”, pero para los millones de personas que leímos ese libro, es evidente que la historia es una especie de exorcismo, un acto desesperado por buscar el perdón que necesitaba de parte de su familia y del mundo entero. Y aunque ahora King está rehabilitado, el tema, supongo, le sigue sacando canas, razón por la que usa todo su conocimiento de primera mano en aquellas lides, para darle una absoluta verosimilitud a las situaciones y a los personajes que hacen parte de “Doctor Sueño”. Se siente como le da cierre al asunto, bien por él.

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El libro no es tan aterrador como su predecesor, este es más efectista, más espectacular. Lo que hace que en realidad no de tanto miedo. Algo parecido a lo que pasa cuando uno ve “Mamá”, de Del Toro, una gran historia que causa cierta inquietud, pero que pierde esa impacto terrorífico en cuanto a uno ve al monstruo hecho digitalmente. Como la gran mayoría de los libros de King, este también es muy visual, y mientras me imaginaba la película, no podía dejar de sentirme decepcionado por ese detalle. Muchos efectos especiales, más acordes con una película de Michael Bay que de Wes Craven. No obstante, es una gran historia, de las que no te dejan un solo minuto, de las que te da ansiedad no estar leyendo, casi como si tuvieras la impresión de que la historia sigue su curso mientras tú estás durmiendo y te puedes estar perdiendo de algo muy importante.

 

La verdad es que, aunque es mi autor favorito, reconozco que últimamente sus historias estaban perdiendo cierta magia que las caracterizaba hace unos años, tal vez se debiera al hecho de sufrir un accidente que casi lo mata, pero ese es otro asunto. “La Cúpula”, por ejemplo, tiene todas las características de una historia del maestro del terror, pero al final desvirtúa todo lo que leíste, y son más de mil páginas. “La Historia de Lisey” es, en términos generales, aburrida. Pero con “Doctor Sueño”, siento que el autor volvió al nivel de “Misery” o “Cujo”, aunque sus mejores obras como “La Larga Marcha” o “El fugitivo”, (sí, la que él, con toda razón, compara con los “Los Juegos del Hambre”, afirmando que esa historia ya fue escrita hace años, incluso antes de que él lo hiciera).

 

Personajes muy bien construidos, villanos que asustarían al hampón más hampón de las calles de Bogotá, diálogos precisos y una fluidez en su narrativa que resulta imposible de abandonar.

 

Qué bien por King, repito, que con más de sesenta años aún puede darse el lujo de seguir escribiendo lo que escribe. Pero mucho mejor por nosotros, los amantes del terror. Espero que haya King para rato.

 

 

600 páginas.

 

P.V.P $55.000

 

 

Fotografía: Alvaro Vanegas

 

Agradecimientos a Random House Mondadori por su apoyo en la elaboración de esta reseña

 

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