Revista El Muro

Hablamos con Camilo y Sebastián de Tapitas x Patitas, una iniciativa ambiental a favor de los animales que busca suplir las necesidades de los refugios para fauna callejera por medio del reciclaje de tapas plásticas.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Camilo Chaín y Sebastián Rincón son dos jóvenes que trabajaban en bodegas de reciclaje de plásticos y a los que la vida llevó a encontrar un barrio con una problemática de fauna callejera muy grave. En ese proceso, al camino de Camilo llegó una perrita y a la de Sebastián una gatita y un perrito, y se empezaron a enamorar y a preocuparse por las problemáticas de la fauna de la ciudad. Y así, decidieron empezar a trabajar por los animales junto con su amigo Giovanny Gutierrez, quien compartía el apartamento con Camilo y se enamoró del trabajo de sus amigos. A partir de sus conocimientos, crearon la fundación Planeta Tita, con la que llevan adelante la campaña “Tapitas X Patitas”. Hoy en día, su proyecto llega a unas 30.000 personas por medio de las redes sociales y han podido apoyar a cientos de animales de varios refugios en el país durante el año de trabajo que llevan de la mano con la fundación legalmente registrada. Anteriormente trabajó con ellos Catalina Osorio, quien los ayudó a asentar la idea y plasmarla para difundirla.

Tapitas X patitas nació en Argentina para afrontar la problemática de los perros de carrera que eran “desechados” cuando su “vida útil” acababa. Sin embargo, la situación en Colombia es bien distinta, acá el problema no sólo es de fauna callejera, sino de cultura: acá los gatos negros son asesinados por ser “satánicos” y se mutila a los perros porque se roban un pan. Los miembros de “Tapitas” buscan generar respeto hacia los animales por medio de la educación y difusión de su proyecto.

Actualmente no tienen refugios, sino que recolectan las tapitas, las separan por color y las llevan a centros de reciclaje para que se conviertan en elementos de uso (baldes, juguetes etc.) mas no en productos de consumo: las tapas no volverán a ser tapas ni a estar en contacto con alimentos. De allí obtienen sus recursos. Así, han ayudado a muchas fundaciones, centros y   11223954_1623454927912686_8780177649389299161_nrefugio para suplir sus necesidades de comida, medicina y alimento. Entre los beneficiarios están la Fundación Rufo, Peludos con Futuro, Valeriana Martí, Fundación Casa Animal, el Refugio Doña Doris y Adoptando Garritas Amigas, entre otros.

Este año han recolectado unas 6 toneladas de tapas. Aún no llegan a las 10 o 12 toneladas de tapas que manejan otras fundaciones a la semana, particularmente las que trabajan con niños. Sin embargo, no los ven como competencia de ninguna manera, e incluso, trabajan con una fundación amiga y que prefieren porque saben y ven qué es lo que hacen ellos con las tapitas, y cómo ayuda el reciclaje en la salud de los niños. De todas maneras no están interesados en crear competencia: incluso, saben de personas que los apoya a ellos un mes y al siguiente a las fundaciones que trabajan con niños. Saben que falta camino para recibir la cantidad de tapas con las que les gustaría trabajar, y por eso buscan aliarse con empresas y entidades que los apoyen en su labor, recibiendo exclusivamente tapas por ahora.

Pero saben que su labor, aunque importante, es maquillaje del problema porque apenas pueden alimentar un par de días a los animales: la cuestión es que acá no hay respeto por otras especies, por lo que quieren es ayudar a replantear nuestra relación con nuestros animales de compañía y la naturaleza en general: no es darles de comer y ya, sino darles una buena calidad de vida. Para ellos, la paz no empieza en mesas de negociación, sino en cómo nos relacionamos con el mundo del que formamos parte y que deberíamos cuidar y respetar.

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Por eso, además de trabajar en colegios, empresas y universidades haciendo trabajo de sensibilización, hacen “Jornadas martillo”, trabajo de voluntariado para reparar las instalaciones de las fundaciones y atender a los perros para limpiarlos y pasearlos. Su esfuerzo los ha llevado a trabajar con la Fundación Chévrolet y con Google con jornadas de sensibilización en las que explican que un perrito de la calle también es bonito, que tiene personalidad y temperamento… que es un ser vivo. Además, trabajan con ecodiseño para ayudar a financiar su trabajo vendiendo productos re-usados y re-creados para aportar a su propia causa. Su crecimiento creó la necesidad de convertirse en empresa legal para poder dar abasto con todo lo que quieren hacer, y poder así aliarse con empresas y el sector público, pero principalmente para generar confianza entre los donantes, beneficiarios y la comunidad.

En últimas, buscan dar reconocimiento a la fauna callejera: les ponen pañoletas que promueven el respeto por los animales. Así mismo, reparten plegables donde cuentan la historia de los perritos que han rescatado. Sin embargo, aunque sus objetivos son similares a los de muchas fundaciones animalistas (ellos mismos no se conciben como animalistas) no han tenido muy buen impacto entre esa comunidad por diferencias de enfoque y procedimiento y hasta celos por su éxito y reconocimiento. Les interesa unirse para crear acuerdos y proyectos más que pelear, pero seguirán educando y no pretenden cambiar ese enfoque pacífico.

Hacen lo que hacen porque creen que no hay por qué enfrentar nuestra vida humana con el 11846654_1623798351211677_8237261018549957948_nambiente, cambiar la genética de otras especies o exterminarlas, y que, de hecho, no hacerlo crea calidad de vida para todas las especies. Empezaron trabajando con perros y gatos pero esperan apoyar muchas más. Pero su camino no ha sido fácil: han tenido que enfrentar la desconfianza de quienes creen que les roban las tapitas a los niños o de los mismos animalistas. Han tenido que soportar que personas con buena intención se roben sus tapas y las cambien de urna, y que otros defensores del ambiente los traten de manera no muy cordial porque creen que usan los animales para enriquecerse. Ha costado esfuerzo, renuncia y sacrificio. Incluso, a Camilo le costó su vivienda: le dieron a elegir entre sus perros y su casa… y hoy trabaja en tapitas X patitas.

Pero lo vale: sienten la gratitud de los animales que es lo que les importa y ven la alegría de los niños que aprenden a cuidar a los criollitos. Cambian el mundo para bien y lo saben, por eso hacen lo que hacen. Ven cómo un animal muy malherido se recupera gracias a su ayuda y eso basta para levantarse cada día y recolectar las tapitas con las que salvan vida y crean un mundo mejor para todas las especies.

 

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 Imagenes tomadas del Fan Page de la campaña bajo autorización

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