Revista El Muro

Te presentamos la novedosa e interesante propuesta musical de Angélika Molina, una joven que llama a su sonido “Caramelo Folk”

Por:  Mauricio Moreno

@mauromoreno83

El “Caramelo Folk” es el nombre que le puso Angélika Molina a su sonido. Esta joven de particular y dulce voz tiene un sello propio en su música, haciendo que a pesar de la gran diversidad y diferencia entre cada una de sus canciones, todas tengan un núcleo común que va más allá del folk, un sonido que no resulta fácil de clasificar, sino que es la marca distintiva que muestra que el tema es compuesto e interpretado por Angélika Molina.

Su álbum debut se llama “Un día a la vez”. Físicamente, es una caja de cartón (o al menos la edición que tengo) con una base plástica para el disco y un librillo que se guarda en un discreto bolsillo en la tapa. Un diseño sobrio en el que predomina los colores tierra y las imágenes desérticas. La fotografía de la portada es, nuevamente, muy sobria y muestra a Molina en medio de un juego de imágenes en referencia, nuevamente, al desierto. El librillo viene con las letras y el diseño del arte y la fotografía es de Ricardo Velez y el vestuario de Juliana Pelaez.

La historia de Angélika ha contado con muchos  nombres que la acompañan en su camino, como Miguel Bosé o Brian Hunt. Así mismo, este álbum llamado “Un día a la vez” cuenta con grandes nombres en los créditos de producción y los músicos que la acompañan. Participaron del trabajo reconocidas personalidades como Felipe Álvarez, Fernando Tobón en la producción, junto con Angélika Molina, y cuenta con la co-producción de José Pablo Arbeláez. Así mismo, hay muchos grandes músicos de la escena que trabajaron con ella, como  Juan Galeano o Maria del Rosario Cardona. El álbum se grabó en Audiovisión, La Finca y Polen Records y se masterizó en Picnic Monkey Studio en Argentina por Toto Strapporava   y los bonus track en Ondaselecta.

undiaEl trabajo, lanzado en 2015, cuenta con 11 canciones y dos bonus en la edición de lujo para un total de  36:08 minutos de reproducción más 6:37 minutos de los extras y se distribuye bajo el sello GoTok Music. El sonido de Angélika es complicadísimo de clasificar. Aunque se puede decir que hay folk, por supuesto, se sienten tantos coqueteos, tantas influencias y variaciones, instrumentaciones tan diversas, que sencillamente es un juego ocioso tratar de encasillar. En efecto, se siente pop, dance, bolero, bossa nova… pero sin que se pueda decir que alguna está del todo presente allá. Es un sonido muy particular y muy bien trabajado, muy dulce incluso cuando es triste, con instrumentaciones poco comunes en esta tierra (mandolinas, acordeones franceses y ukeleles, por ejemplo).

La voz de Molina es muy dulce, muy particular y versátil, haciendo que en el mar de géneros que pasan por las playas del caramelo folk, siempre suene bien su canto sin importar si es en inglés o español. Las letras están llenas de buena onda y una alegría presente incluso cuando son canciones tristes. Habla de emociones, pero siempre poniéndole el lado amable a sus letras. En efecto, Angélika, en su personalidad, tiene una energía y una buena onda (me di cuenta hablando media hora con ella) que se imprimen en sus canciones. Son letras y canciones que animan, levantan y transmiten alegría.

Los Bonus track también merecen ser nombrados por aparte. “Te quiero tal cual” es una linda canción de amor irrestricto por su natal Medellín, mientras que la otra es una versión de “Se nos acaban las palabras”  en compañía de Radiocaliente. Con un carácter muy distinto a la versión original, la acertada participación da un tinte muy diferente a la canción, más fuerte y apasionado y que casi que hace sentir que esta canción nació  para tener esta participación.

Realmente, el disco me gustó mucho y en su bellísima complejidad no le encuentro muchos peros. Máximo, me hubiese gustado un poco más de color en el librillo y la caja, los siento un poco apagados para música tan feliz, pero eso son asuntos míos y no le quita ni le pone en nada a un trabajo muy bien logrado.  Así mismo, hay algunas modulaciones de voz (pienso en “No lloraré”) que suenan raras. Ojo, no digo que suenen mal, sino raras. Personalmente creo que le dan un carácter bien único y divertido a la canción, pero no sé si a todo el mundo le gusten. Pero nuevamente, es cosa de gusto.

Vale la pena conocer el Caramelo folk. Es música dulce, alegre, que levanta y anima el corazón… como el caramelo. Además, es la oportunidad de escuchar sonoridades realmente particulares y que juegan entre lo latinoamericano y lo europeo sin hacerlos pelear, que pone a jugar lo vintage y lo contemporáneo sin que uno tenga que sacrificar al otro. Sonidos a los que se les nota que están hechos más por placer y gusto que por buscar sonoridades de venta.

Calificación 4,5

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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