Revista El Muro

Un recolector de basura de barrio rico estadounidense deberá pasar sus fines de semana en la cárcel por llegar a su trabajo a tiempo. ¿Quién dijo lucha de clases?

Mientras el  mundo celebraba a los recolectores de basura que en Bogotá se pusieron a jugar en un parquecito (lo cual está muy bien, por supuesto), en Sandy Springs, un barrio rico de Atlanta (EE. UU), Kevin McGill  era condenado a 30 días de prisión porque llegaba muy temprano a desempeñar el mismo cargo.

McGill, padre de dos hijos, dueño de cuatro perros y sostén de su familia, llegaba a recoger la basura a las 5 de la mañana porque claramente tiene cosas más importantes de qué preocuparse que el sueño de los residentes de un barrio de clase alta. Pero a ellos (la mayoría atletas y directivos de la compañía Delta) les importa tanto dormir media horita más sin ser molestados por un proletario pobretón que hace su trabajo cumplidamente, que según el  WSPA, los teléfonos del 911 se enloquecían ante la gravísima emergencia.

 

McGill, el malote criminalote. Imagen: WSPA

McGill, el malote criminalote. Imagen: WSPA

 

Pero no es la primera vez en la que algo así sucede. Hace algunos años, el mismo barrio había enviado a otro recolector a la cárcel por lo mismo y la empresa había advertido a sus empleados de una ordenanza que impedía la recolección antes de las 7, según el Daily Mail. Pero esperando no más que una multa, McGill ni siquiera llevó abogado a la corte. Sin embargo, no sólo recibió una multa sino 30 días de cárcel, que podrá pagar durante los fines de semana para que el elegante Sandy Springs no se quede sin recolectores de basura.

El sueño americano: recoger basura de ricos de lunes a viernes, y pasar sábado y domingo en la cárcel.

Fuentes: Happy Place, Daily Mail, WSPA

 

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