Revista El Muro
El actor que le da vida a Herminio en la serie La Niña es un paisa que encontró el arte dramático por casualidad. Hoy revela que ha tenido grandes satisfacciones y tiempos de escasez.

 
Pablo Marcelo Castro, quien cumplirá 39 años el próximo 25 de octubre, de niño no pensó que las tablas y los escenarios fueran a ser su vida, sin embargo, ya no se imagina haciendo otra cosa. Actor titulado en el 2008, recuerda que su encuentro con las artes fue toda una anécdota. “En el 2002 la hermana de un amigo, que estudiaba Comunicación social, me pidió que la ayudara con hacer un cortometraje. Yo le contesté que lo haría con gusto pero que no sabía nada de eso. Ese día fui un escultor y este personaje cambió mi vida. Descubrí y me enamoré de la actuación, así como así”
Luego de estudiar artes escénicas con énfasis en teatro en la Universidad de Caldas de Manizales se trasladó a Bogotá. “Me vine sin un peso. Pasé papeles en la ASAB para que me homologaran porque yo tenía el mejor promedio en Manizales, además fui al teatro La Mama para que me becaran”. Las cosas no resultaron fáciles y fue entonces cuando decidió ir a la escuela Actuemos de Edgardo Román. “Como dos horas me senté con el maestro diciéndole y pidiéndole que no me truncara mi sueño, que por favor me dejara estudiar. Al final me dijo que le pagará un dinero y que quería ver esa misma energía en el escenario. Así empezó mi historia. El maestro fue el que me tendió la mano, me tocó una época muy dura. Por tres años fui su asistente personal y trabajaba en un bar. El día que más dormía lo hacía por tres horas, fue duro pero bonito”.
Hoy Marcelo goza del reconocimiento del público gracias a Herminio Iglesias, personaje que hoy en el antagonista en La Niña, un profesor de anatomía en la universidad quien tiene negocios clandestinos, ya que vende los resultados de sus propios exámenes. “Es un tipo morboso, cansón e intenso. No es malo solo, que aprovecha las situaciones sin tener un cerebro perverso”, comenta el actor.
marcast
¿Qué fue lo más complejo?
-Llegar a una producción tan importante, porque sabía el compromiso social y humano que tiene este seriado. Era que el público comprendiera que detrás de la guerra, que involucra a guerrilleros o paramilitares, hay seres humanos. Hay historias de vida, de superación, gente que también quiere salir adelante.
 
¿Actualmente cuáles son las expectativas?
– Estoy en varios proyectos para este semestre. Dos de cine y estoy trabajando con la academia del maestro Edgardo Román, dirigiendo una obra infantil que se llama ‘Sueño’, que presentarán en diciembre los estudiantes de último semestre. También estoy en teatro con el colectivo El Fuelle haciendo una obra que se llama ‘Retumban Fuera De Sus Tumbas’, que se estrenará a finales de octubre. En televisión hay nuevos proyectos, nuevos castings, pero hasta no tener firmado un proyecto es mejor no comentar al respecto”.
¿Qué ha sido lo más complicado de llevar una vida de actor?
– Ser gordito, bajito y feíto, (risas) porque a los gorditos, bajitos y feítos nos toca escribir la historia a punta de mostrar el trabajo a los compañeros, directores y productores. Yo mantengo feliz, me encanta ser gordo, bajito y feo porque es lo que me da de comer y amo ser así.
¿Y lo más gratificante?
-Muchas cosas. Yo persigo todo el tiempo la felicidad, me encanta sonreír y lo más gratificante de la carrera es que te paguen por hacer lo que disfrutas y que fuera de eso puedas llegar todos los días a tu casa con una sonrisa, así estés cansado de todo un día de trabajo.
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