Revista El Muro

¿Con ganas de un buen espectáculo de terror para celebrar el mes de las brujas?

Por: Mauricio Moreno

@Mauromoreno83

En el mes de las brujas abundan las experiencias, películas y demás contenidos de esparcimiento dedicados al miedo. Pero no todos son tan interesantes y varios francamente decepcionan. Por fortuna, hay otros que dejan marca en el espíritu y asustan a los que se atreven a conocerlos, e incluso pueden estar, sin que usted lo sepa, en su barrio.

Uno de esos buenos proyectos es el de la Casa Buen Viaje, que durante este mes es el Hotel del Terror Buen Viaje.  Este espacio cultural dedicó al terror sus propuestas de microteatro temático, cambiado un poco su sistema y ofreciendo recorridos por cuatro obras enmarcadas en una más grande. En este caso, se debe tomar todo el recorrido y no se puede elegir ver solamente una o dos propuestas.

En gran medida se puede decir que la obra empieza desde antes de que se compre la boleta. Los momentos de espera afuera de la casa tienen elementos insospechados que no se entenderán sino hasta que comience la función.  Una vez se da ingreso, se deben apagar los teléfonos celulares y entrar a un lobby en el que la luz es precaria y titilante en los escasos momentos que está, un lugar en el que se ven sombras corriendo furtivas por las esquinas, apariciones y hasta manos, salidas de quién sabe dónde, que tratan de manipular el teclado de la alarma del hotel, única luz constante en el espacio.

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Mi viaje comenzó en la  grata compañía de Ospina, el administrador del hotel que diligentemente nos contó que a veces pasaban cosas raras allí desde la desaparición de los dueños, pero tranquilizando a la audiencia porque realmente no hay nada de qué preocuparse más que de pasar una buena noche en el tétrico lugar. Subimos al segundo piso del hotel y entramos a la primera puesta, “La ofrenda”, escrita y dirigida por Juan Tarquino e  interpretada por Paola Riaño. Una vez cómodos en la primera habitación, llega una última huésped a quien Ospina ayuda a acomodar. Esta es una mujer embarazada que se quedó varada en el  camino bajo la lluvia y que se enfrenta a varios sucesos extraños que van subiendo de tono para hacer que se entienda que allí ella no está sola, sino que una presencia maligna la acompaña pidiéndole una ofrenda a la que estaba destinada sin saber. Una excelente actuación y buenos sustos, aunque un detalle de la producción revela un poco por dónde “va  el agua al molino”: hay un crucifijo invertido que es imposible ignorar desde que se ingresa a la sala (aunque pudo ser un error de producción del día en que visité la casa). Una obra de terror entretenida y que además de aplausos, saca buenos gritos de miedo gracias al manejo que se hace de los espacios, luces y sonidos.

Luego, Ospina acompaña al público a la segunda habitación tras un trayecto no exento de sustos. “La Cabaña”, una versión libre de “El Corazón Delator” de Allan Poe adaptada y dirigida por Carlos “Caliche” Gutierrez. Una joven sufre un ataque de histeria en un espacio en el que las cosas se mueven por sí mismas. En medio de gritos de desesperación y desesperanza, confiesa su crimen. Una muy buena adaptación del clásico de Poe que resulta sorprendente desde que se entra a la sala, hasta que se sale…. Dando la espada a una psicópata que al ingresar se veía de lo más normal. Una obra de suspenso interesante, con excelente uso de efectos especiales y recursos técnicos bien interesantes. Pero lo sorprendente de esta obra, que no se puede contar, no está ni en su buen texto ni en la gran actuación…

Con el susto de haber dejado atrás, o mejor, de darle la espalda a una asesina, seguimos hacia un cementerio en el que se lleva a cabo “La Boda”. Una obra tierna, o al menos en lo que cabe dentro de un contexto de terror… una puesta de clown de terror en la que la hermosísima Lady Yani, una estrella de Vodevil interpretada por Wendy Torres, muere víctima de los celos de su marido, pero se reencuentra con Flick, caracterizado por Javier Riveros, quien es su fanático incondicional y que le había jurado amarla hasta que la muerte los separara… o incluso después. Es una apuesta bien pensada y divertida que sirve para bajarle la adrenalina al público, sacarles un par de sonrisas y recordarles que aunque este sea el mes del terror, siempre hay espacio para el amor. Ese amor que dura hasta que la muerte lo acaba, e incluso más. “La Boda” es una buena propuesta creada por Diego Figueroa Lyon y con la dirección de La Troupe Colectivo Teatral, que por demás podría funcionar muy bien también fuera de temporada.

Para finalizar, llegamos a “El sufrimiento de Charly”. Esta obra puede ser la que resulta un poco fuera de contexto en tanto no es propiamente de terror sino de suspenso. Para quienes asistieron a la temporada anterior de la Casa Buen Viaje, este es el segundo cuadro del Cabaret “Samantha y sus putadas” en el que se nos presenta a Charly, un asesino que mata por dolor a las mujeres y que está a punto de cobrar la vida de su próxima víctima. Aunque resulte fuera de contexto, esta obra saca carcajadas de humor negro arrancadas por la genial  actuación de Santiago Merchant que deleita al público con un monólogo inteligente y confrontador que nos pone de cara con ese carismático asesino en serie que de cierta manera todos llevamos dentro. Ese cuadro fue dirigido por Miguel Ángel Romero y Natalia Silva con la dramaturgia de Romero, una coproducción de El Hampa creativa y LaCompañía.

Pero “Expiación”, la historia de Ospina, no ha terminado aún, y al salir del último espacio, se regresa a esa gran obra a varios tiempos de la que se ha sido parte tal vez sin saberlo. Finalmente, el público puede entender quién es este pintoresco personaje y lo que pasó con los dueños del hotel… aunque pueda ser lo último que haga. Un buen cierre para una propuesta que logra mantener en un estado de tensión permanente al público, recordándole que cualquiera puede ser un psicópata… que hasta que no ponga un pie fuera del hotel, hay tiempo de sobra y bastante locura y maldad como para que nunca pueda salir y se convierta en uno de esos espectros que abundan en el Hotel.

En líneas generales, quedé muy satisfecho con el recorrido. Es decir, muerto del susto, que era el objetivo, además de haber disfrutado de muy buen teatro. De esas apuestas que recurren a diversos efectos para asustar sin caer en lugares comunes,  y que incluso cuando recurren al cliché, lo hacen bien. Este recorrido recuerda que a la larga, aunque lo metafísico y oscuro asustan, la muchacho que cruzaste en la calle puede ser un asesino en serie, y eso da más miedo. El único sin sabor que me quedó es el del uso de las voces en “La Cabaña” en tanto a veces, por cuestiones sencillamente espaciales, se perdía el texto, pero cabe preguntarse si esto, antes que ser un problema, no acaba por darle fuerza al trabajo hecho por Gutierrez y su equipo… porque eso, en gran medida, acaba por dar miedo. Pero “El Hotel del Terror” es, a mi juicio, una propuesta impecable y muy recomendada para hacer algo diferente, algo que realmente asuste en este mes de octubre.

Vale la pena y mucho asistir al Hotel del Terror. No lo recomiendo para cardiacos o  cobardes, pues el público se lleva más de un buen susto. Hay tantos detalles que seguramente se me escaparon, que no creo haber logrado contar todo lo que pasa en el hotel. Pero los que vi fueron suficientes para despertar estados de miedo y ansiedad (tampoco es que sea yo el más valiente) que no apelan al lugar común del vampiro que salta de una esquina, sino que están muy bien pensados para cuando menos intimidar al espectador. Una apuesta imperdible hecha por y para colombianos que estará hasta el 5 de noviembre en la Casa Buen Viaje de Galerías. Véala, que aunque cuando esté adentro se va a arrepentir a cada paso que de por las oscuras esquinas del hotel, no se arrepentirá de haber disfrutado de cinco buenas obras de teatro y de haber sobrevivido a la experiencia. La temporada sigue los  Jueves, viernes y sábados hasta el 5 de noviembre en la Casa Buen Viaje, Cra 20 # 56-17 en Bogotá a las 8 y a las 9:30.

 

                           

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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