Revista El Muro

Por: Maria Claudia Vanegas

Dallas, TX. Sabado 6:30 am hora centro

Suena la notificacion de whatsapp y seguido escucho a mi esposo que entre sueños alcanza a decir “really?!?!?” (A esta hora si lo traducimos suena como un ‘mandas cascara’ mio). Solo le puedo responder “sorry, my parents” (lease como ‘acostumbrate que mas facil volvemos a cambiar de horario a que ellos se acostumbren a que estamos una hora menos’). Y asi son muchas mañanas, en las que oigo en ingles pero mi cerebro las adapta a español costeño/paisa/cachaco/loquesea dependiendo del interlocutor y mi estado mental.

Hace un año y pico que decidi empacar mis maletas y venir a ver que me podia ofrecer la tierra del tio Sam, bueno, ya con una oferta de trabajo sobre la mesa, pero como muchos otros compatriotas han hecho aca y al rededor del mundo. Y asi vivimos, entre cambios horarios, comida extraña, acentos que nos delatan y esa sensacion de no soy de aqui ni soy de alla. Amamos donde vivimos pero añorando lo que dejamos atras, la familia, los amigos, las mascotas, las fiestas, la comida…. tengo un arsenal en mi cocina de comida colombiana que me cuesta comer porque se que cuando se me acabe no vuelvo a conseguir hasta que alguienal venga a visitarme, tiemblo pensando en quedarme sin choclitos, mi version del mango biche durante este embarazo; sospecho que mi esposo tambien teme ese dia.

Es dificil explicarle a alguien los terminos basicos como ‘mamar gallo’, ‘aja’ (lo siento pero esto es dificil de explicarle a alguien que hable español y no haya vivido en la costa colombiana, aja no es una palabra, es todo un concepto y hasta modo de vida), ‘chuzco’, y otras palabras que mr.google osa en poner en azul y preguntar si queriamos decir otra cosa. Ya me he acostumbrado al horrible “me lo devuelves para atras” (bring it back), que escucho cada vez que tengo que hacer una vuelta y la persona que me atiende decide practicar su español conmigo. Lo mismo a sonreir y corregir cada vez q alguien me pregunta si comemos muchos tacos en colombia o si es muy peligroso alla, porque gracias a Hollywood todo el que habla español es mexicano y le gustan los tacos.  Ni hablar del ultimo comercial que he oido en la radio donde ofrecen cafe colombiano seguido de un ‘olé’ que no se a que carajos viene, pero ahi si como dicen, a llorarle al mono de la pila (go cry to the blondie at the fountain). Por ahora nos queda seguir soñando, agradecidos de no estar alla viendo el tiempo pasar pero con ganas de estar pasando el tiempo, preguntandonos como hacemos para que si me salga la arepa como las que preparaba la mamá mientras pides que te pasen el churumbelo (otra vez mi esposo me mira con cara de what?!?!?, y busca el celular para preguntarle a google).

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